Naturaleza, ruralidad y civilización


En la actual situación, de declive muy acelerado de la biosfera, no basta con idear un modelo óptimo de cultivo, pues cualquiera de las agriculturas posibles, incluso la más adecuada y benéfica, contiene elementos inerradicables de artifialización y regresión de los sistemas biológicos. Debemos, por tanto, considerar el problema de la radical decadencia del mundo natural en su hiper-complejidad, integrando lo agrícola en lo no-agrícola, y reflexionando sobre la totalidad. Ello demanda abrir una investigación sobre al menos, cinco realidades interconexionadas, la agricultura, los bosques, las aguas, los suelos y lo que es en todo opuesto al universo de lo natural, las ciudades. Quizá de todo ello sea posible extraer propuestas para el futuro que rompan con el conformismo y estrechez de miras prevalecientes.

Como advertencia epistemológica, es necesario señalar que tal investigación no puede realizarse con un espíritu utilitarista. Está fuera de lugar el pretender, como propósito central, restaurar la naturaleza para alcanzar mejores y más duraderos rendimientos en la apropiación de sus esquilmos, como hacen los partidarios de la sostenibilidad, sino que la primera convicción debe ser el considerar a la naturaleza como valiosa en sí y por sí, y sólo secundariamente como medio para el desenvolvimiento de la vida humana. Tal enfoque lleva a una posición de magnanimidad civilizatoria, de amor desinteresado, que se pregunta sobre qué debemos hacer por la naturaleza más que acerca de lo que podemos recibir de ella. Ello subsume el conflicto, realmente existente, entre los seres humanos y la biosfera en el otro polo de tal contradicción, nuestra cooperación con la naturaleza para alcanzar la superación del actual estado de cosas, a través de nosotros, y por tanto, en nosotros al mismo tiempo que en ella misma.

Restaurar la naturaleza por su magnificencia en sí, y no por su utilidad, significa que al comprometernos en tan exigente empresa, nos restauramos, nos construimos, a nosotros mismos como sujetos mejores y superiores, pues en este obrar entramos en liza victoriosa, la aniquilación de la libertad interior, política y civil, la desarticulación de la civilización, la trituración de la vida espiritual, la nadificación de la esencia concreta humana. Ello equivale a decir que ahora asistimos al fin traumático y planeado por devastación de todo lo que da sentido, belleza y grandeza a la vida humana, empezando por el mundo natural, sin el que no podemos existir como seres corporales pero, sobre todo, no podemos realizarnos como seres dotados de entendimiento, sensibilidad y afán de realizar esforzadamente el bien y la virtud.

La riqueza es un mal, de manera que en una sociedad bien constituida la idea de enriquecerse ha de ser reprobada moralmente, refutada intelectualmente e impedida por procedimientos bien meditados de naturaleza estructural, política, económica y jurídica, conforme a las decisiones de las mayorías, en un régimen de asambleas soberanas con libertad equitativa para todos, en primer lugar libertad de conciencia. Una sociedad buena es aquella en que la pobreza decorosa en bienes materiales se combina con la riqueza mayor posible de bienes inmateriarles y espirituales.

Extraído de: 'Naturaleza, ruralidad y civilización'. Félix Rodrigo Mora. Brulot. 2008.

Reflexión crítica sobre le libro 'Naturaleza, ruralidad y civilización'. Félix Rodrigo Mora


Descargar presentación del libro 'Naturaleza, ruralidad y civilización' de Félix Rodrigo Mora en audio

2 comentarios:

  1. Anónimo2:04 a. m.

    Creo que es importante lo que tu dices, sin embargo me parece demasiado radical. Creo que el objetivo es justamente lograr un equilibrio no solo en los terminos que tu lo expones, sino en las practicas donde la naturaleza debe ser manipulada para la sobrevivencia humana. Me refiero por ejemplo a las practicas agricolas, que son indispensables aun cuando tengamos esa vision de la que hablas. No creo que sea menos importante esto que lo que tu dices, me parecen igual de importantes. Por otra parte hablar de que la riqueza es un mal, primero habria que definir que es riqueza y luego ver si esa riqueza es posible extenderla a todos, no me parece malo una riqueza que pueda ser extendida a todos, obviamente siguiendo lo comentado anteriormente que se relaciona con las formas de vida y de relacion con la naturaleza.

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  2. Anónimo11:53 a. m.

    entendemos riqueza a la acumulación de bienes económicos que básicamente en la mayoria de casos proviene de una explotación debido a una remuneración no proporcional a la fuerza de trabajo. Es muy difícil intentar poner a la altura la fuerza de trabajo con el dinero, y es esto lo que proporciona al patrón o al propietario, no al usufructario el acumulamiento de beneficios. Me refiero a esto por lo que se comenta anteriormente en el comentario, el cual ve factible una riqueza para todos. Creo que por naturaleza la riqueza es contradictoria de la igualdad.
    Por otro lado felicitar a Félix, ya que lo tuvimos este fin de semana por las tierras valencianas y nos demostró una lección de humildad i contundencia documentada en su charla de una forma excepcional.

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