Ecoaldea Beija Flor

1ª jornada sobre decrecimiento en Tarragona

Este sábado 29 de noviembre tendrá lugar en Tarragona desde las 10h de la mañana a la Plça Reial Germandat de Natzaret la primera jornada sobre decrecimiento organizada 'per a i desde el Camp de Tarragona'.

El menú del día empieza con mercado de intercambio (todo se vale: objetos de segunda mano, productos artesanos o servicios), seguidamente comida agroecológica, tertulia para padres y madres, presentación monográfico de 'Illacrua', charla sobre alternativas económicas y presentación del video "todo sobre la marcha". El mapa y el menú lo tenéis al cartel adjunto.

Se aprovechará la ocasión para conocernos mejor y para apuntar capacidades y necesidades de la gente en vistas de ir tejiendo una economía con cara y ojos (los v(n)ostres!!).

Marx Reloaded: repensar la teoría crítica del capitalismo


El «marxismo tradicional» aborda el capitalismo básicamente, en términos de relaciones de clase estructuradas por una economía de mercado y por la propiedad privada de los medios de producción.

Las relaciones de dominación son entendidas fundamentalmente en términos de dominación y explotación de clase. Dentro de este marco general, el capitalismo se caracterizaría por una creciente contradicción estructural entre las relaciones sociales básicas de dicha sociedad (entendidas como propiedad privada y mercado) y las fuerzas productivas (entendidas como el modo de producción industrial).

La naturaleza del análisis crítico del capitalismo por parte del marxismo tradicional se ha revelado igualmente inadecuada. Ya no resulta convincente proclamar que el socialismo representa la respuesta a los problemas del capitalismo, cuando por ella entendemos, simplemente, la introducción de la planificación centralizada y la propiedad estatal.

La teoría del valor de Marx nos brinda la base para un análisis del capital en tanto que forma, socialmente constituida, de mediación y riqueza cuya principal característica es su tendencia a una expansión sin límites. El tipo de mediación constitutivo del capitalismo da lugar, en consecuencia, a un nuevo modo de dominación social abstracto: un modo de dominación social que somete a las personas a imperativos y constricciones estructurales impersonales y crecientemente racionalizadas. Es la dominación de las personas por el tiempo.

La dinámica histórica del capitalismo genera incesantemente lo «nuevo», al mismo tiempo que regenera lo «idéntico». Esta interpretación de la compleja dinámica del capitalismo permite realizar un análisis crítico y social (más que tecnológico) de la trayectoria del crecimiento y de la estructura productiva en la sociedad moderna. El plusvalor, concepto clave en Marx, no sólo indica, como han insinuado las interpretaciones tradicionales, que el excedente es producido por la clase trabajadora, sino que muestra también que el capitalismo se caracteriza por una modalidad determinada y ciega de «crecimiento», una modalidad que conlleva la destrucción acelerada del medio ambiente.

En este marco de análisis, el problema del crecimiento económico en el capitalismo no reside únicamente —como ha sido frecuentemente enfatizado por los enfoques marxistas tradicionales— en el hecho de que se encuentre gobernado por las crisis. Por el contrario, es la forma de crecimiento, en sí misma, la que resulta problemática. De acuerdo con esta perspectiva, la trayectoria del crecimiento sería diferente si el objetivo último de la producción consistiera en incrementar las cantidades de bienes en lugar del plusvalor. En otras palabras, la trayectoria de expansión propia del capitalismo no debería equipararse con el «crecimiento económico» per se. Se trata de una trayectoria específica, que genera una tensión creciente entre las consideraciones ecológicas y los imperativos del valor en tanto que forma de riqueza y de mediación social.


Para saber más: Marx reloaded. Repensar la teoría crítica del capitalismo. Moishe Postone.

Okupa, crónica de una lucha social

Un universalismo para la vida



El sistema capitalista mundial tiene la capacidad de transformar la vida en mercancías comercializables y en dinero. Es necesario contemplar la diversidad e interconexión que existe a escala mundial entre las mujeres, entre los hombres y las mujeres, entre los seres humanos y las demás formas de vida.

El terreno común para la liberación de la mujer y la protección de la vida sobre la Tierra debe buscarse en las actividades de las mujeres que han sido víctimas del proceso de desarrollo y que luchan por la conservación de su base de subsistencia, como por ejemplo, las mujeres ‘chipko’ en India, las mujeres y los hombres que se oponen a la construcción de presas gigantes, las mujeres que luchan contra las plantas nucleares y contra el vertido irresponsable de residuos tóxicos en todas partes, y muchas otras acciones en todo el mundo.

Estas mujeres expresan con claridad el vínculo que une a las mujeres de todo el mundo y a hombres y mujeres con la multiplicidad de formas de vida de la naturaleza. El universalismo que emana de sus esfuerzos por proteger su subsistencia –su base de vida- es distinto del universalismo eurocéntrico que se desarrolló con la Ilustración y el ascenso del patriarcado capitalista.

Es un universalismo que no habla de ‘derechos humanos universales’ abstractos, sino de las necesidades humanas comunes que sólo es posible satisfacer si se mantienen vivos e intactos las redes y procesos que sostienen la vida. Estas ‘simbiosis’ tanto en el seno de la naturaleza como en la sociedad humana, son la única garantía de que la vida, en su sentido más amplio, podrá mantenerse en nuestro planeta.

Estas necesidades: de alimento, de cobijo, de abrigo; de afecto, de cuidados y de amor; de dignidad e identidad, de saber y libertad, de diversión y alegría, son comunes a todas las personas, independientemente de su cultura, ideología, raza, sistema político y económico y clase.

En el discurso habitual del desarrollo, estas necesidades se dividen en las llamadas necesidades ‘básicas’ y necesidades ‘superiores’. No se puede reconocer esta división. En nombre de los valores ‘superiores’ se ha erosionado el valor del trabajo cotidiano para la supervivencia, para la vida. Las clases ‘opulentas’ no ven la supervivencia como el objetivo último de la vida, sino como una banalidad, un hecho que puede darse por sentado.

Para saber más: Ecofeminismo. Vandana Shiva y María Mies.

Chiapas Oaxaca Atenco

La aceptación del otro junto a uno

Todo acto humano tiene lugar en el lenguaje. Todo acto en el lenguaje trae da la mano el mundo que se crea con otros en el acto de convivencia que da origen a lo humano; por esto todo acto humano tiene un sentido ético. Este amarre de lo humano a lo humano es, en último término, el fundamento de toda ética como reflexión sobre la legitimidad de la presencia del otro.

La aceptación del otro junto a uno en la convivencia – el amor – es el fundamento biológico del fenómeno social: sin amor, no hay socialización, y sin socialización no hay humanidad. Cualquier cosa que destruya o limite la aceptación de otro junto a uno, desde la competencia hasta la posesión de la verdad, pasando por la certidumbre ideológica, destruye o limita el que se dé el fenómeno social y, por tanto, lo humano, porque destruye el proceso biológico que lo genera.

Descartar el amor como fundamento biológico de lo social, así como las implicaciones éticas que ese operar conlleva, sería desconocer todo lo que nuestra historia de seres vivos de más de tres mil quinientos millones de años no dice y nos ha legado.

Sólo tenemos el mundo que creamos con el otro, y de que sólo el amor nos permite crear un mundo en común con él. No es saber que la bomba mata, sino lo que queremos hacer con la bomba lo que determina el que la hagamos explotar o no. Esto, corrientemente, se ignora o se quiere desconocer para evitar la responsabilidad que nos cabe en todos nuestros actos, sin excepción, contribuyen a formar el mundo en que existimos y que validamos, precisamente, a través de ellos, en un proceso que configura nuestro devenir.

Ciegos ante esta trascendencia de nuestros actos pretendemos que el mundo tiene un devenir independiente de nosotros que justifica nuestra irresponsabilidad en ellos, y con ellos, y confundimos la imagen que buscamos proyectar, el papel que representamos, con el ser que verdaderamente construimos en nuestro diario vivir.

Para saber más: El árbol del conocimiento. Humberto Maturana y Francisco Varela.

Democracia feminista

¿Cuál es nuestra definición de democracia feminista? En primer lugar, las políticas sexuales son centrales en los procesos y prácticas de gobierno, esto conlleva no sólo los efectos del gobierno sobre las mujeres o 'lo que les ocurre a las mujeres' bajo la regulación del Estado, sino también la forma en la que los dispositivos de gobierno, en su conjunto, tratan a las mujeres.

En segundo lugar, una democracia feminista sugiere un orden relacional diferente entre las personas. Implica comprender las jerarquías de dominio socioeconómicas, ideológicas, culturales y psíquicas —como la clase, el género, la raza, la sexualidad y la nación—, sus interconexiones, y sus efectos sobre las personas oprimidas en el contexto de una práctica transformadora colectiva u organizada. De esta forma, resulta crucial en la elaboración de un orden relacional diferente, la transformación de las relaciones, de los tipos de 'yo', de las comunidades y de las prácticas de vida cotidiana dirigidas a la autodeterminación y a la autonomía de todas las personas.

En tercer lugar, en las formulaciones de la democracia feminista, el sujeto se teoriza de forma diferente. Las mujeres no se presentan a sí mismas como víctimas o dependientes de estructuras de gobierno sino como agentes de sus propias vidas. Aquí se entiende el sujeto como la reproducción continuada y consciente de las condiciones de la propia existencia, al tiempo que se toma responsabilidad de este proceso. Esta agencia está anclada en la práctica de pensarse a una misma como parte de organizaciones y colectivos feministas. No es el yo individual, liberal y pluralista del capitalismo.

Precisamente por esto, la descolonización resulta clave para la definición y el proyecto de una. Hasta que los profundos efectos de las jerarquías de la colonización sean tenidos en cuenta, no será posible nuevas formas de gobierno. Lo que necesitamos es una nueva cultura política. La descolonización implica pensarse fuera de los espacios de dominación, pero siempre en el contexto de un proceso colectivo o comunitario; la diferencia entre la identificación como mujer y la conciencia de género, la primera hace referencia a una designación social, la última a una conciencia crítica de las implicaciones de esa designación.

Este pensarse 'fuera de' la colonización sólo es posible mediante la acción y la reflexión, a través de la praxis. Después de todo, la transformación social no puede permanecer en la esfera de las ideas, debe comprometer una práctica.

Para saber más: Otras inapropiables. Genealogías, legados y movimientos. M. Jacqui Alexander y Chandra Talpade Mohanty.

La crisis económica, vista desde la economía ecológica

La crisis económica da una oportunidad para que la economía de los países ricos adopte una trayectoria distinta con respecto a los flujos de energía y materiales. Ahora es el momento de que los países ricos, en vez de soñar con recuperar el crecimiento económico habitual, entren en una transición socio-ecológica hacia menores niveles de uso de materiales y energía. La crisis debe dar a la vez una oportunidad para reestructurar las instituciones sociales según las propuestas de los partidarios del “decrecimiento económico socialmente sostenible”.

El objetivo social en los países ricos debe ser vivir bien dejando de lado el imperativo del crecimiento económico. Parece además que está comprobado que la felicidad no crece ya cuando crece el ingreso, a partir de un cierto nivel de ingreso. Además, hay que recordar que la contabilidad económica no cuenta bien los daños ambientales ni el valor de los recursos agotables. La ciencia económica ve la economía como un carrusel o “tío vivo” entre los consumidores y los productores. Se encuentran en los mercados de bienes de consumo o en los mercados de los servicios de los factores de la producción (por ejemplo, al vender fuerza de trabajo a cambio de un salario). Los precios se forman en esos mercados al intercambiar las mercancías o comprar servicios de los factores de la producción. La contabilidad macroeconómica (el cálculo del PIB) agrega las cantidades multiplicadas por sus precios. Eso es la Crematística.

En cambio, la economía puede describirse de otra manera, como un sistema de transformación de energía y de materiales, incluida el agua, en productos y servicios útiles, y finalmente en residuos. Eso es la Bioeconomía o la Economía Ecológica (Georgescu-Roegen, 1966, 1971, Herman Daly, 1968, A. Kneese y R.U. Ayres, 1969, Kenneth Boulding, 1966). Ha llegado el momento de sustituir el PIB por indicadores sociales y físicos al nivel macro. La discusión sobre la décroissance soutenable o el decrecimiento económico socialmente sostenible que Nicholas Georgescu-Roegen planteó hace treinta años, debe ahora convertirse en el tema principal de la agenda política en los países ricos.

Extraído de 'La crisis económica, vista desde la economía ecológica'. Joan Martínez Alier

Sobre la prostitución

El punto de partida básico y común a todos los partidarios de la reglamentación de la prostitución es el que la presuponen y colocan en el lugar de los hechos inevitables, parece estar situada al margen de lo social. Es muy común escuchar argumentar que ‘la prostitución ha existido siempre’.

Las relaciones sociales por razón de sexo están imbricadas en la prostitución. Se analiza la prostitución como un soporte del control patriarcal y de la sujeción sexual de las mujeres, con un efecto negativo no solamente sobre las mujeres y las niñas que están en la prostitución, sino sobre el conjunto de las mujeres como grupo, ya que la prostitución confirma y consolida las definiciones patriarcales de las mujeres, cuya función primaria sería la de estar al servicio sexual de los hombres.

El proxenetismo organizado (los dueños de los clubs de alterne) defienden el control sanitario de las mujeres prostituidas, en pos de ofrecer un producto sano, inocuo, limpio y con fecha de caducidad, reivindicando el acotamiento de los espacios y denunciando la competencia ilegal de las prostitutas que utilizan la calle o locales no habilitados.

El postulado ideológico es similar al que mantuvieron los esclavistas que, interesados en salvaguardar sus privilegios derivados de la tenencia de esclavos recurrieron a la estrategia de defender y argumentar que lo censurable no era la esclavitud, sino las condiciones de la trata, y propusieron medidas que aliviaran las formas de traslado y adquisición de esclavos.

Cuando las mujeres albergadas en campos de refugiados del Congo, Camboya, Somalia, Bosnia o Ruanda, realizan felaciones, griegos o profundos, a cambio de dinero o comida, ya sea a los cascos azules o a otros integrantes de fuerzas humanitarias, lo hacen con voluntariedad o en libertad, con la misma libertad que las nigerianas, colombianas, brasileñas o rumanas, que deambulan por las calles y prostíbulos de nuestro país, satisfacen las demandas de los prostituidores locales.

La voluntariedad aislada de las condiciones de vida y de las relaciones de género constituye una herramienta inútil para aprehender y comprender el fenómeno de la prostitución. ¿Cómo es posible explicar que los demandantes de sexo comercial sean abrumadoramente hombres?. ¿Qué significa ir de putas?. Los ‘putañeros’ de la Casa de Campo de Madrid, los que optan a las mujeres por catálogo, los turistas sexuales, los que acuden a los macroburdeles buscan lo mismo, un ‘servicio sexual’. Todos ellos, por igual, sin distinción, colocan a las mujeres en situación de mercancías.

Para saber más: Mujeres en la periferia. Capítulo II. Por un análisis feminista sobre la prostitución. Rosario Carracedo Bullido.

Alteridad y reconocimiento

Son diversas las vías en las que cada persona se constituye como sujeto; Así el ser mujer, indígena y pobre significa habitar en un ‘locus social’ en el que se entrecruzan tres vectores de dominación, que fundiéndose tiñen e intensifican la experiencia.

La idea de ‘raza blanca’, igual que la de ‘feminidad’ y ‘pobreza’ son constructos sociales que podemos datar al tiempo que consignamos los elementos de su constitución. La idea de raza blanca está directamente relacionada con la justificación ideológica de la expansión colonial y el esclavismo. A este respecto, y haciendo hincapié en determinaciones históricas, al discurso antirracista y al multicultural se le une un pensamiento postcolonialista que pretende dejar patente los efectos de las injusticias sociales entre Occidente y los otros pueblos.

Lo ‘blanco’ en el proceso de colonización, se definió contra el fondo de los indios americanos, de los negros en África y de las otras gentes de color de los demás continentes. La ideología racista sigue justificando el privilegiado acceso blanco a la riqueza y al poder. Al colonizado se le racializa asimilándolo a lo subhumano, lo primitivo, lo bestial y lo salvaje, se le naturaliza y se le feminiza.

Los conceptos de alteridad y reconocimiento nos ofrecen un proyecto común en la diferencia; alteridad como descubrimiento que el 'yo' hace del 'otro', lo que hace surgir una amplia gama de imágenes del otro, del 'nosotros'; reconocimiento como marco para dar cabida a la demanda de no exclusion y no silenciamiento que nos hacen llegar las otras.

Para saber más: Teoría feminista contemporánea. María José Guerra Palmero.

Para saber más: Diferencias. Teresa de Lauretis.

Liberar nuestros sueños; vivir de lo que nos apasiona

Liberar nuestros sueños y deseos e intentar trabajar haciendo lo que nos gusta o consumir a nuestra manera requiere esfuerzos y valentía para romper con viejos hábitos e inercias. Pero una vez en marcha el proceso, es difícil la vuelta atrás si realmente seguimos ‘un camino con corazón’. La participación política será más saludable si sale desde lo que nos gusta, desde nuestras pasiones y necesidades. Mi pasión es educar para un consumo más consciente, la tuya hacer buen periodismo, la de ella hacer pan ecológico... Y nos unimos porque necesitamos buen transporte público y poder respirar aire limpio, más parques y menos coches, porque no nos gusta que nos jodan los espacios naturales a donde vamos de excursión para construir autovías.

En los países ricos se ha interiorizado la idea de que cuando termina la jornada de trabajo comienza la jornada de consumo. ¿Es posible cuestionar a un nivel profundo las ideas sobre el dios trabajo y el dios dinero?

Si nos damos cuenta de que vendiendo el coche –o aguantando con el viejo mientras dure– y viajando a la Sierra de Gredos en vez de a Punta Cana, disfrutamos lo mismo o más y además podemos trabajar menos horas y tener más tiempo para hacer lo que nos gusta. Nuestro fin, lógicamente, es vivir mejor, y vivir con menos puede ser un buen camino para conseguirlo. Para mí una clave es poder vivir de lo que nos apasiona, ¿qué hacemos trabajando 40 horas para Zara, por ejemplo, y luego participando en un grupo ecologista cuatro horas a la semana quitando tiempo a nuestro descanso, amigos, familia...? Pues intentemos vivir de reparar bicis reutilizando material usado –por poner un ejemplo– y ya juntamos dos trabajos en uno, trabajo y ‘militancia’. Por cierto, ¿de dónde viene esta palabra?

Hoy día lo ‘alternativo’ es un valor en alza y los grandes hipermercados intentan apropiarse de conceptos como ‘comercio justo’, ‘eco’, ‘bio’ o ‘natural’. Las cooperativas autogestionarias de carácter anticapitalista resisten, no sin dificultades, desde el apoyo mutuo y la confianza. ¿El imperio acabará devorándose a los irreductibles galos?

Los súper y las multinacionales hacen comercio injusto vendan lo que vendan. Al respecto se pueden ver campañas ‘Supermercados no, gracias’ y ‘Espacio por un comercio justo’. Sabiendo lo que sabemos, comprar allí deja de tener sentido, si hemos probado la satisfacción que reporta hacer las cosas ‘de otra manera’.

Entrevista: Toni Lodeiro, autor de ‘consumir menos, vivir mejor’ en Diagonal

15-N: 'El mundo no es vuestro'

Los días 15 y 16 de noviembre los jefes de estado de los países más poderosos se reúnen para decidir sobre el futuro del sistema que ha entrado en su crisis más grande al menos desde el 29. Hablaran de reformar el sistema financiero, de refundar el capitalismo, y lo harán sin consultarnos.

Los 20 jefes de estado presentes, tampoco hablarán en nombre de la población de sus países, ni siquiera de aquellos que en su día los votaron, puesto que los acuerdos a los que lleguen en la cumbre no formaban parte de ninguno de sus programas políticos. Aún así, a nadie de ellos se le habrá pasado por la cabeza de someter sus propuestas a referéndum y ni de lejos en la cumbre se hablará de someter sus acuerdos a un referéndum de la población de estos 20 países ni mucho menos, de toda la población mundial.

Las injustas decisiones económicas de los gobierno a favor de los bancos y en contra de la mayoría de la gente que habrán precedido la cumbre durante las últimas semanas, junto con su procedimiento antidemocrático están despertando afortunadamente respuestas múltiples entre la sociedad civil que anuncian unas movilizaciones que se esperan masivas.

Estas movilizaciones son un inicio y hará falta ir mucho más allá para que desde la sociedad civil podamos ser protagonistas de nuestro propio futuro. No habrá suficiente con manifestarse, serán necesarias acciones sostenidas, de desobediencia, boicot y no colaboración con el sistema financiero. No será suficiente con la acción contra el sistema, hará falta plantear y sobre todo construir desde ya alternativas de sociedad, con la que mostremos que se puede vivir sin crecimiento económico y sin bancos.

Porqué somos millones y ¡¡el planeta no es vuestro!!


Movilizaciones el día 15 de noviembre a las 17:00 horas:

Ciudades del 15-N

Para saber más: Este 15 de noviembre el G-20 decidirá por todos y por todas. Esta es su democracia

Riquezas sin valor, valor sin riquezas: el decrecimiento

La sociedad laboral en el mundo no logra adquirir productos, sino satisfacciones, significaciones. El trabajo deja de ser la mesura de la riqueza, y el tiempo del trabajo la mesura del empleo (Marx). Esto supone para usted una nueva gestión económica, no queda de otra, su objetivo es satisfacer la mayor cantidad posible de necesidades con respecto a una menor posibilidad de trabajo, de capital y de recursos físicos. El “trabajador pobre” emprende ya decisiones antes de hacer sus compras: cambia la opulencia por suficiencia. Usted, quizás sin saberlo, principia una alternativa mundial que remplazará —tarde o temprano— la actual teoría más que centenaria del capitalismo: el decrecimiento.

Todo gobierno construye sus expectativas económicas apoyadas en el “crecimiento”, es decir en la producción constante de valores; el decrecimiento ofrece por el contrario un desarrollo económico, más inteligente, sin poner en riesgo nuestro ecosistema. “Para realizar este sueño, podríamos comenzar con un programa bio-económico mínimo que deberá tomar en consideración, no solamente la suerte de nuestros contemporáneos, sino también el de las generaciones a venir.

Durante mucho tiempo los economistas han predicado a favor de la maximización de nuestras propias ganancias. Es ya tiempo de saber que una conducta racional consiste en minimizar los desperdicios. Toda pieza de armamento como todo gran automóvil, significa menos comida para ciertas generaciones futuras (sean alejadas o no), de seres humanos semejantes a nosotros mismos”, extracto del libro de Georgescu-Roegen, La Décroissance (Entropía, ecología, economía, ediciones Sang de la Terre, 1995).

Si los recursos naturales y necesarios faltan en un mediano plazo, sería simplemente el colapso de la ciencia económica capitalista. Sin recursos naturales, no hay producción- compra-venta-, sin ellos la consumación cae, cae también los indicadores del PIB (encefalograma de un país capitalista), instalándose la recesión, crisis… esto traduce, en lenguaje real, hambre, carencias educativas, de salud… Serge Latouche: “El decrecimiento es una necesidad, ¡Podríamos imaginar la catástrofe que sería una tasa de crecimiento negativo! Así como no hay nada peor que una sociedad de trabajo sin trabajo, no hay nada peor que una sociedad de crecimiento sin crecimiento” .

Extraído de: Riquezas sin valor, valor sin riquezas: el decrecimiento. Ivanovich Torres

Su crisis y la nuestra

Sorprende sobremanera que no haya espacio alguno, en los países ricos, para tomar en serio la imperiosa necesidad de acometer un proyecto claro de decrecimiento en la producción y en el consumo. Y, sin embargo, bien sabemos que el crecimiento económico, idolatrado, no propicia una mayor cohesión social, genera agresiones medioambientales a menudo irreversibles, se traduce en el agotamiento de recursos con los que no van a poder contar nuestros hijos y nietos, y, por si poco fuere, facilita el asentamiento de un modo de vida esclavo que, al calor de la publicidad, del crédito y de la caducidad, nos invita a concluir que seremos más felices cuantos más bienes acertemos a consumir.

Frente a toda esa sinrazón hay que defender la solidaridad y el altruismo, el reparto del trabajo, el ocio creativo, la reducción en el tamaño de un sinfín de infraestructuras, la primacía de lo local y, en suma, la sobriedad y la simplicidad voluntarias. Si el decrecimiento y la redistribución de los recursos ganan terreno se podrían reflotar sectores económicos que guardan relación con la satisfacción de las necesidades, y no con el sobreconsumo y el despilfarro, con la preservación del medio ambiente, con los derechos de las generaciones venideras, con la salud de los consumidores y con la mejora de las condiciones de trabajo.

Nada de esto forma parte, sin embargo, del horizonte mental que manejan nuestros gobernantes, en el mejor de los casos interesados por lo que pueda ocurrir, en un par de años, al calor de las próximas elecciones. Sorprende que estas gentes se presenten a los ojos de muchos de sus conciudadanos como personas sensatas y diligentes que tienen solución para todos nuestros problemas.

Extraído de "Su crisis y la nuestra" escrito por Carlos Taibo

Crecer o no crecer

¿Desaceleración? ¿Recesión? ¿Crisis consolidada? Los titulares de la prensa de los últimos meses han desatado la alarma sobre lo que algunos pensadores, economistas y ecologistas revolucionarios consideran un desastre anunciado. ¿Realmente nos hemos creído que es posible un crecimiento ilimitado en un mundo limitado? Ésta es la pregunta que los impulsores de este movimiento en auge que no nuevo, llamado decrecimiento, lanzan al aire al tiempo que responden con rotundidad: no es posible continuar creciendo a este ritmo porque no hay recursos naturales suficientes.



La teoría del decrecimiento se presenta como una alternativa, una tercera vía hacia un mundo más feliz, que va más allá del desarrollo sostenible (al que considera un oxímoron), pero más que proponer una solución concreta pretende romper con la creencia arraigada equiparable, según sus impulsores, a la fe religiosa de que el crecimiento económico aporta bienestar. El Producto Interior Bruto (PIB), dicen, es un indicador irreal, pues no tiene en cuenta el valor de los recursos naturales, que deberían estar integrados en la economía, ni los valores intangibles que sí repercuten en el flujo económico (como el trabajo doméstico o el deterioro de la vida social debido a un exceso de trabajo), ni la calidad de vida de las personas.

La idea es que hoy no somos más ricos porque tengamos más coches, sino más pobres porque tenemos menos selva amazónica. En palabras del antropólogo y economista francés Serge Latouche, uno de los actuales guías de este movimiento, vivimos en «una dictadura del índice de crecimiento» que «fuerza a las sociedades desarrolladas a vivir fuera de toda necesidad razonable». Es decir, la economía actual no puede sobrevivir sin dejar de crecer, de modo que cualquier desaceleración en el crecimiento supone un duro golpe a sus cimientos, y su buena salud pasa por continuar creciendo exponencialmente. La acumulación indefinida de bienes y servicios es, de hecho, el motor del actual modelo económico. Y no es cuestión de capitalismo o socialismo, señalan, ya que todos los modelos conocidos hasta ahora se han basado en el crecimiento.

Por eso, más que nunca, para los decrecentistas, el objetivo es romper con la actual tendencia y devolver el medio ambiente a la esfera de los intercambios comerciales. Nicholas Georgescu-Roegen, padre del concepto, fue uno de los primeros en detectar las fisuras en el sistema económico y alertó de que éste no se correspondía con las leyes físicas y biológicas. De esas fisuras, dicen sus defensores, surgen problemas como la pobreza. Para ellos, algo está fallando cuando las acciones de una empresa suben al despedir masivamente a sus trabajadores o cuando las guerras aumentan el PIB de algunos países. «La máquina puesta en marcha para crear bienes y productos es la misma que crea sistemáticamente la miseria», dijo el ex diplomático iraní Majid Rahnema. Nuevos indicadores como la huella ecológica se alzan como alternativas más realistas al denostado PIB.

Para saber más: Crecer o no crecer. Tana Oshima

Ha nacido la «Red Mundial para la Objeción del Crecimiento, la Simplicidad Voluntaria y el Posdesarrollo»

A raíz del tercer encuentro estival de la objeción de crecimiento que ha tenido lugar los 12-15 de julio 2008 en Rochejean (Francia), personas de diferentes territorios han decidido coordinarse para lanzar la iniciativa y crear la “Red mundial para la Objeción del Crecimiento, la simplicidad Voluntaria y el Posdesarrollo”.

Las crisis ecológicas, humanas y sociales se amplifican cada día a lo largo del planeta. La sociedad y el medio ambiente han llegado a tal grado de degradación que "los daños colaterales del progreso" ya no caben bajo la alfombra. Con el impulso de una toma de conciencia colectiva planetaria, ya nadie sigue negando que el modelo de desarrollo, impuesto como panacea universal, es responsable de las catástrofes medio ambientales y sociales en todo el planeta.

Se evidencia la necesidad absoluta de salir del modelo productivista si queremos preservar la naturaleza, la biodiversidad, los recursos naturales, las diversidades culturales, la vida y encontrar un equilibrio social.

Desde hace ya varios años, personas procedentes de horizontes muy diversos se han puesto en acción para encontrar alternativas concretas y creíbles al modelo económico dominante. Practican la objeción de crecimiento, la simplicidad voluntaria y reflexionan sobre el posdesarrollo.

Este verano, una treintena de ellas han decidido lanzar la iniciativa de una red mundial para:

• Identificar a lo largo del planeta las alternativas y los grupos que se inscriben en estas líneas,

• Dar a conocer la información para ofrecer puntos de apoyo a los actores locales,

• Elaborar juntos un pensamiento común global.

El objetivo es inventar y difundir nuevas prácticas colectivas para que emerjan por fin sociedades realmente autónomas que mantengan prácticas responsables, respecten el bien común y los equilibrios ecológicos y garanticen la emancipación social de cada persona.

Para concretizar esta red, se ha creado un grupo de iniciativas abierto y una lista de información electrónica.

Para abonarse a esta lista, ver la página de internet siguiente: http://mail.rmoc.be/mailman/listinfo/lettreinfo_rmoc.be

Para entrar en contacto con el grupo de iniciativas: info@rmoc.be

El grupo de iniciativas:

Réginald de Potesta de Waleffe, Joëlle Taillefer, Antoon De Rooij, Gilles Luquet, Christian Sunt, Jean-Luc Pasquinet, Christine Piguel, Alice Médigue, Michel Clodong, Vincent Bruyère, Michèle Gilkinet, Steve Gwynne, Brigitte Bonnefille, Jean-Marie Robert, Laura Blanco Grau.

Mas :

Grupo hispanohablante: lblanco_grau@yahoo.es

Página web: RMOC

Réseau mondial pour l'objection de croissance, la simplicité volontaire et l'après-développement