Alteridad y reconocimiento

Son diversas las vías en las que cada persona se constituye como sujeto; Así el ser mujer, indígena y pobre significa habitar en un ‘locus social’ en el que se entrecruzan tres vectores de dominación, que fundiéndose tiñen e intensifican la experiencia.

La idea de ‘raza blanca’, igual que la de ‘feminidad’ y ‘pobreza’ son constructos sociales que podemos datar al tiempo que consignamos los elementos de su constitución. La idea de raza blanca está directamente relacionada con la justificación ideológica de la expansión colonial y el esclavismo. A este respecto, y haciendo hincapié en determinaciones históricas, al discurso antirracista y al multicultural se le une un pensamiento postcolonialista que pretende dejar patente los efectos de las injusticias sociales entre Occidente y los otros pueblos.

Lo ‘blanco’ en el proceso de colonización, se definió contra el fondo de los indios americanos, de los negros en África y de las otras gentes de color de los demás continentes. La ideología racista sigue justificando el privilegiado acceso blanco a la riqueza y al poder. Al colonizado se le racializa asimilándolo a lo subhumano, lo primitivo, lo bestial y lo salvaje, se le naturaliza y se le feminiza.

Los conceptos de alteridad y reconocimiento nos ofrecen un proyecto común en la diferencia; alteridad como descubrimiento que el 'yo' hace del 'otro', lo que hace surgir una amplia gama de imágenes del otro, del 'nosotros'; reconocimiento como marco para dar cabida a la demanda de no exclusion y no silenciamiento que nos hacen llegar las otras.

Para saber más: Teoría feminista contemporánea. María José Guerra Palmero.

Para saber más: Diferencias. Teresa de Lauretis.

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