Una revolución cultural femenina

No basta con medir cuantitativamente la marginación o discriminación de las mujeres; no basta con promover leyes tendentes a la igualdad; no basta con estudios de género que rescaten del olvido la aportación femenina a la cultura; no basta con la paridad institucional. Se trata de crear auténticas revoluciones culturales que hagan avanzar nuestra historia en sentido evolutivo.

Estas revoluciones en las que han participado activamente las mujeres, siempre han significado hitos importantes en las que han participado activamente las mujeres, siempre han significado hitos importantes que han dejado su huella. El movimiento trovadoresco en el sur de Francia significó una exaltación de lo femenino. Impulsado en el siglo XII desde la corte de Leonor de Aquitania y continuado por sus hijas Marie y Alix, se extendió por toda Europa. Implementó una auténtica veneración por la mujer y lo femenino que supuso un verdadero renacimiento cultural en los siglos oscuros del Medioevo.

Este movimiento estuvo en el origen del culto a María como una reminiscencia del antiguo culto de la Diosa, lo que dio lugar a la construcción de sublimes catedrales como la de Chartres o la de Notre Dame de París, que a su vez coincidió con potentes movimiento de renovacición espiritual como los cátaros, albigenses, begardos y beguinas, que por supuesto fueron contestados con sangrientas represalias por parte de la Iglesia y del poder civil.

En lugares apartado del mundo rural fueron las llamadas ‘brujas’ el punto de referencia de enfermos y afligidos, ejercieron sabiamente la medicina natural y el consejo espiritual, dando lugar a la más sangrienta persecución histórica que las mujeres hemos podido sufrir. Los médicos y los sacerdotes vieron amenazado su poder, de modo que participaron en la masacre como los más fervientes inquisidores.

El modo infalible para saber si todos estos movimientos fueron importantes o no lo podemos detectar por la reacción del patriarcado ante ellos. Toda reacción violenta, represiva, despreciativa o inquisitorial acompañan siempre una eclosión relevante de las mujeres en la Historia. También ahora.

Extraído de ‘Matria. El horizonte de lo posible’. Victoria Sendón de León. 2.006.

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