¿Por qué fracasan las revoluciones?

"Cada vez que existen paros o bloqueos de caminos, es difícil para las mujeres de bajos recursos económicos subsistir en nuestros hogares por llevar la carga, el peso de la economía del hogar. La capacidad de resistir calladamente, la angustia y la desesperación de las mujeres urbanas y rurales, las tres semanas de paralización por la consecuencia de los bloqueos de caminos y marchas obligadas por algunos dirigentes vecinales y caudillos indígenas de varios sectores...

Compañera, hermana, estás marchando junto con los compañeros, junto con tus hermanos, como una forma de visibilizar tu presencia, tu lucha consecuente con la causa y por la justicia. Pero los dirigentes, los caudillos, no toman en cuenta nuestra participación. Para ellos no tenemos voz propia, nos invisibilizan, solamente somos un tumulto de defensa para facilitar el paro o el bloqueo. A pesar de nuestra lucha, que es más decidida y de resistencia, más que todo con nuestra valentía como mujeres, si opinamos, se apropian de nuestra sabiduría; mientras que a nuestros dirigentes les excita la sangre, cuando hay enfrentamientos, alucinan; cuando existe más crisis, les alegra. Disfrutan de las ollas vacías sin importarles sus hijos, sus hijas, sus familias, su gente, su pueblo. Las mujeres tenemos que marchar, y al mismo tiempo estamos sosteniendo nuestro hogar. Si venimos desde nuestras comunidades, a pesar de estar cansadas, tenemos que ser cocineras y realizar las ollas comunes para todos nuestros compañeros.

Señores dirigentes y caudillos, si tomaran en cuenta a sus compañeras, a sus hermanas, para realizar y hacer un paro cívico e indefinido, marchas indefinidas, sería diferente, planificadas con creatividad. No pasaríamos tanta hambre. Las protestas, las marchas, serían efectivas y creativas, como anhelamos, como soñamos las mujeres; nos encaminaríamos para recuperar nuestros recursos naturales, y haríamos una convocatoria hecha por nosotras y con nuestras propuestas hacia la Asamblea Constituyente.

Ahora, con sus machismos, autoritarismos, igual que la policía imponente, violentos como el ejército, racistas como las élites de Santa Cruz y del país, no conseguiremos nada, ni siquiera logramos la unidad y, esos sí, encontramos el odio, la amargura, mejoramos el divisionismo, el clasismo, hemos fortalecido al fascismo de la derecha, además, hemos dado fuerza a los partidos políticos tradicionales. Seguirá la impunidad, para los asesinos. Seguirá todo lo mismo: la pobreza.”

Florentina Alegre, feminista, aymara, autónoma.

Extraído del libro ‘Matria. El horizonte de lo posible’. Victoria Sendón de León

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