Territorios y recursos naturales: El saqueo versus el buen vivir.

El saqueo en América Latina data de hace más de 500 años, aunque en el último decenio ha tenido una notable aceleración. Este proceso reciente forma parte de una economía globalizada, basada en el crecimiento permanente, en el que el uso ilimitado de las riquezas naturales es una constante.

En esta economía globalizada, Latinoamérica fortalece su rol de proveedor de materias primas y mano de obra barata. Instituciones como el Banco Mundial pregonan que la venta de estas riquezas constituye la mejor vía para salir de la pobreza. Las compañías transacionales son las principales impulsoras y beneficiadas de este modelo.

Este esquema de modernidad es impuesto a los países del Sur como punto de referencia al que deben aspirar. “Desarrollo es igual a crecimiento económico y al modelo de modernidad que lo acompaña”. En esa visión dominante, la naturaleza es considerada sólo una mercancía.

Este concepto difiere fuertemente de otro punto de vista más amplio en América Latina, donde valores culturales y espirituales relacionado con la naturaleza también ocupan un lugar central. La naturaleza se manifiesta en tanto marco que otorga sentimiento a la existencia.

La óptica mercantilista hace abstracción del hecho de que la naturaleza constituye la base de sustento de millones de pobres. La preocupación por el medio ambiente no es una cuestión de lujo para los más necesitados del Sur, se trata de un asunto fundamental de sobrevivencia, desarrollo y proyección.

La protesta contra el modelo de explotación de los recursos ha sido criminalizada de forma sistemática. El acceso a las riquezas se asegura a través de la militarización de regiones ricas en recursos naturales. Esto ocasiona crecientes conflictos en torno al acceso a la tierra, al agua, al alimento, a los bosques y a la biodiversidad.

En muchos países, las legislaciones nacionales se modifican en función de la explotación de los recursos naturales. Esas adaptaciones al marco legislativo constituyen la base para una ola de concesiones de explotación que se ciernen, sobre todo, en el subcontinente.

La crisis ambiental muestra también claramente los límites del modelo occidental de desarrollo y la imposibilidad de su generalización para toda la humanidad. Se requiere, de manera urgente, una nueva ética que despierte sensibilidad hacia esta problemática.


Territorios y recursos naturales: El saqueo versus el buen vivir.

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