He aquí que cuando el feminismo, para expresarse, toma como prestadas de otros movimientos y áreas de lucha política palabras tales como esclavitud, servidumbre, explotación, alienación, colonización y otras más, puede que nadie se dé cuenta de que en el fondo les pertenecen de raíz, y por una razón en la que nunca se hace suficiente hincapié: todas las situaciones políticas, económicas y sociales que dichas palabras denuncian han llegado a producirse porque había un modelo previo a todas y cada una de ellas sobre el cual alzarlas: el de la dominación de un sexo sobre el otro, embrión a partir del cual, por un proceso evolutivo epigenético, se llegó a cualquier otra forma de dominación, sujeción y explotación humanas, también la del hombre por el hombre.
Toda inferiorización de seres humanos lleva aparejada una tarea de feminización que es llevada a cabo con violencia y que pasa por colocar a los feminizados – esclavos, siervos, obreros, indígenas...- en condiciones iguales o muy semejantes a las de las mujeres con respecto a los demás hombres
El reconocimiento explícito de la sociedad patriarcal permite su estudio y análisis desde todas y cada una de las áreas posibles de conocimiento. Este hecho supone por sí mismo la facultad de superación de la sociedad patriarcal y el desarrollo de una cultura femenina, no en el sentido de que puedan existir dos culturas excluyentes, sino en el de que, al ser la mujer en el patriarcado una 'no-existente', la cultura masculina es la cultura de la opresión, la discriminación y la persecución. Al incorporarse la mujer a la cultura, sus primeros pasos en ella necesariamente son denunciar, describir y analizar el modelo patriarcal a fin de poder superarlo y ello da salida al conflicto, sin la floración del cual no hay cambio posible.
"El futuro será mujer o no será"
Para saber más: Reflexiones feministas. Victoria Sau Sánchez. 2.000.











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