Una armonía social que se consigue mediante la identificación plena y absoluta de toda la ciudad hodarribitarra con su pueblo, con su festejo, con su Alarde fundamentalmente.
Un grupo de mujeres, apoyadas por algunos hombres, piden participar en el acto central de las fiestas de la localidad de Hondarribia (8 de septiembre), en igualdad de condiciones a los hombres. Esa participación supone desfilar como soldados en los denominados alardes, un desfile integrado por distintas compañías, agrupadas por barrios, cuadrillas o actividades. Supone también que las mujeres van a tener una presencia distinta a la de la figura de la cantinera, a la cual estaba restringida hasta esa fecha.
La propuesta de participación de las mujeres se ve como una amenaza de romper con la armonía de un pueblo. Se argumenta que si las mujeres están contentas con su papel de espectadoras y conmovidas por ver desfilar a los hombres, la minoría de ‘feministas’ no tiene nada que hacer.
En Hondarribia, la fuerza de los mitos de la tradición, ‘el pueblo’ y el poder de las mujeres además del peso emotivo y simbólico de los ritos del Alarde como constituyente de un identidad local y una masculinidad hegemónica contribuyen a la negativa a igualar la participación de los hombres y las mujeres en esta fiesta.
Para saber más: Hombres, mujeres, ritos y mitos: Los Alardes de Irún y Hondarribia por Margaret Bullen en ‘Perspectivas feministas desde la antropología social'. 2.000.











1 comentarios:
Esto es una estupidez como un campano, el caracter militar del alarde, como dice el articulo, se debe a que el mismo es una REPRESENTACION de la batalla que tuvo lugar en el año 1620 (SITIO DE HONDARRIBIA por parte de los franceses y la posterior liberación de la ciudad). No tiene nada que ver, por tanto, con la 'organización jerárquica y machista' de la sociedad. Es increíble la cantidad de necedades que se pueden decir desde la más absoluta incomprensión de lo que para el pueblo de Hondarribia supone el Alarde.
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