La Carta de las Naciones Unidas: progreso, ciencia, mercado y paz

El 26 de junio de 1945 en la ciudad de San Francisco fue suscrito el texto de la Carta de las Naciones Unidas. La Carta promulgaba aquellos principios diseñados para anunciar una nueva era de paz. No habría más guerras ni egoísmos nacionales. En el preámbulo de la Carta, las Naciones Unidas anunciaban solemnemente la determinación de «promover el progreso social y el mejoramiento de los niveles de vida en una libertad mayor... y emplear la maquinaria internacional para la promoción del avance económico y social de todos los pueblos».

Las historias del mundo eran vistas como convergentes en una sola historia, que tenía una dirección y las Naciones Unidas eran vistas como un motor que impulsaba a los países menos avanzados a moverse hacia adelante.

La Carta de las Naciones Unidas apela a ideas que habían tomado forma durante la Ilustración europea. Ni la clase ni el sexo, ni la religión ni la raza contaban ante la naturaleza humana, así como no contaban ante Dios. De esta manera, la universalidad de la calidad de hijo de Dios fue reformulada como la universalidad de la dignidad humana. A partir de entonces, «humanidad» devino en común denominador que unía a los pueblos, haciendo perder significación a las diferencias de color de la piel, de creencias y de costumbres sociales.

La «humanidad» era algo por venir, una tarea por ser realizada a medida que el hombre se moviera en el camino del progreso, desprendiéndose paulatinamente de las ataduras de la autoridad y de la superstición hasta que reinaran la autonomía y la razón. En la perspectiva de la Ilustración no tenían mucha importancia ni las raíces sociales ni los compromisos religiosos. La intención utópica apuntaba a un mundo de individuos que sólo siguen la voz de la razón. En este sentido la utopía de la humanidad estaba poblada de seres humanos extraídos de sus historias del pasado, desconectados del contexto de sus lugares y desprendidos de los lazos de sus comunidades y unidos mas bien bajo el imperio de la ciencia, del mercado y del estado.

La filosofía que subyace a la Declaración de las Naciones Unidas tiene poco sentido sin la visión de la historia como el camino real del progreso al cual convergen todos los pueblos. La concepción de lograr «un mundo» estimulando el progreso en todas partes delata el sesgo evolucionario. Inevitablemente reclama la absorción de las diferencias en el mundo en un universalismo a-histórico y deslocalizado de origen europeo. La unidad del mundo se realiza mediante su occidentalización.

A mediados del siglo XX el término «subdesarrollado» ha tomado el lugar de «salvaje». El desempeño económico ha reemplazado a la razón como una medida del hombre. Sin embargo, el ordenamiento de los conceptos permanece igual - la sociedad mundial debe ser lograda mediante el mejoramiento de los retrasados. Y ligar indisolublemente la esperanza de la paz a este magno esfuerzo conduce a un dilema trágico - la búsqueda de la paz implica la aniquilación de la diversidad, mientras que la búsqueda de la diversidad implica la irrupción de la violencia. El dilema no es soluble sin desligar paz de progreso y progreso de paz.

Hoy parece algo extraño, pero tanto los padres fundadores de las Naciones Unidas como los arquitectos de la política internacional de desarrollo, fueron inspirados por la visión de que la globalización de las relaciones de mercado serian la garantía de la paz en el mundo. La prosperidad, así decía el argumento, deriva del intercambio; el intercambio crea intereses mutuos y los intereses mutuos inhiben la agresión. En lugar de la violencia, el espíritu del comercio debía reinar en todas partes. En vez de la potencia bélica, la potencia productiva seria decisiva en la competencia entre naciones. La unidad del mundo, se pensaba, podía basarse sólo en una red de amplio alcance y estrechamente interconectada, de relaciones económicas. Y donde las mercancías estuvieran circulando, las armas serian silenciadas.

Desde este punto de vista, el comercio difundiría el calculo racional y el frío interés propio, precisamente aquellas actitudes que hacen aparecer a las pasiones por la guerra y a los caprichos de los tiranos como autodestructivos. El comercio crea dependencia y la dependencia amansa.

Y en verdad, los dominios económicos han reemplazado en gran medida a los dominios militares. La conquista de territorios extranjeros por estados belicosos ha dado paso a la conquista de los mercados extranjeros por industrias en búsqueda de ganancias.

Pero la ideología de los intereses mutuos no puede ocultar su mayor falacia por mucho tiempo - el juego de estos intereses tiene lugar bajo términos inequitativos. La doctrina de las ventajas comparativas de los economistas sostenía que el bienestar general se incrementaría si cada nación se especializaba haciendo cosas para las cuales la naturaleza y la historia la habían hecho mas eficiente - azúcar de Costa Rica, por ejemplo, a cambio de productos farmacéuticos de Holanda.

Pero la falla en este razonamiento esta en que, en el largo plazo, el país que vende los productos más complejos crecerá más y más fuerte, porque será capaz de internalizar los efectos secundarios de la producción sofisticada. ¡Los productos farmacéuticos estimulan la investigación y una multitud de tecnologías, mientras que el azúcar no puede hacerlo! El mutuo interés invocado en el comercio libre termina reforzando acumulativamente a uno y debilitando progresivamente al otro. Y cuando el país más rico aparece con innovaciones en alta tecnología que hacen obsoletos los productos del país más débil, como cuando el azúcar natural es reemplazada por sustitutos obtenidos con la Bioingeniería, entonces el interés mutuo se desvanece al punto que el país más débil deviene superfluo.

Las cosas han cambiado mucho desde la promulgación de la Carta de las Naciones Unidas -desde la esperanza moral de una humanidad unida por la razón y el progreso, a la noción económica de paises enlazandose entre sí mediante relaciones comerciales y, finalmente, al espectro de la unidad en la autodestrucción global. Lo que se acostumbraba considerar una tarea histórica -lograr la unidad de la humanidad - se revela ahora como un destino amenazante.

En vez de llamamientos esperanzados, advertencias sombrías proveen el acompañamiento. Vivir sobre la Tierra, la antigua fórmula, parece haber adquirido un nuevo significado. Ya no hay más vagabundos terrestres anhelando el Reino Eterno, sino pasajeros aferrandose atemorizados a su barco cuando éste se esta partiendo. Hablar sobre la unidad ha cesado de ofrecer promesas y por el contrario ha tomado una connotación sombría. Como fue ya anticipada por la bomba atómica, la unidad en nuestro tiempo se ha convertido en algo que finalmente puede consumarse en catástrofe.

Para saber más: Diccionario del desarrollo. Una guía del conocimiento como poder. Wolfgang Sachs.



Pd. En un tiempo de reflexión volveremos en febrero.

Automovilidad

La automovilidad no ha surgido de ninguna necesidad común, consensuada, racional, que una sociedad determinada pudiera plantearse, ha sido sólo un lujo demencial ejercido por las poblaciones de ciertas zonas de los países desarrollados, a costa del saqueo de otras poblaciones y zonas naturales, y a costa también de la propia alienación a un objeto de consumo suntuario.

Si consideramos que para estimular el crecimiento económico nuestra felicidad y relaciones con los demás son más importantes que la acumulación de bienes, cuestionar el automóvil debería ser uno de los primeros objetivos del decrecimiento. El automóvil es, en efecto, una de las mayores herramientas de la actual concepción económica del mundo.

En nuestro mundo, que se quiere racional y lógico, el automóvil es el instrumento más pasional y aberrante que existe. El incremento del número de coches no es concebible a largo plazo y hoy sólo es posible porque una privilegiada minoría de la humanidad lo ha convertido en el instrumento de su desarrollo económico.

Frente a los problemas creados por el automóvil, los esforzados caballeros de la técnica nos prometen todo un arsenal de soluciones que permitirán resolver científicamente cada uno de esos males sin tener que cuestionar ni por un segundo el modo de vida sobre el que está basado el automóvil.

Cuanto más cotidiano, cercano, hogareño y práctico se vuelve el automóvil más nos oculta el perímetro destructivo que difunde. La automovilidad ficticia que proporciona el automóvil oculta la peligrosidad y la dependencia que constituye nuestro mundo moderno, sometido a los imperativos despóticos de dicha autonomía.

El automóvil ha sido la máquina de guerra que ha envuelto al occidente desarrollado en una paz auto indulgente e insensata: la paz del week-end, de la escapada en automóvil hacia la playa o la montaña, la paz blindada por el control armado de países remotos.

Para saber más: Las ilusiones renovables. Los amigos de Ludd. Capítulo ‘El mito de la automovilidad’

Para saber más: Objetivo decrecimiento. Capítulo ‘Automóvil y decrecimiento’. Denis Cheynet.

Debate sobre la crisis energética

Crisis Energética ha organizado un debate público que se desarrollará a través de su página web, entre Roberto Bermejo, profesor de Economía Sostenible del Departamento de Economía Aplicada de la Universidad del País Vasco y autor de numerosos libros sobre ecología y sostenibilidad; y por Pedro A. Prieto, coeditor de la web Crisis Energética, vicepresidente de la Asociación para el Estudio de los Recursos Energéticos (AEREN) y miembro del panel Internacional de la Asociación para el Estudio del Cenit del Petróleo y el gas (ASPO, por sus siglas en inglés)

Un espacio para debatir el papel de las energías renovables en el futuro de la Humanidad, toda vez que el sistema energético actual, basado en más de un 80% en los combustibles fósiles, se encuentra limitado tanto desde el punto de vista del suministro como de las emisiones. Una discusión pública y abierta que contribuirá a elevar el nivel de conciencia sobre el problema energético

Comienza el debate con la publicación de un documento, a cargo de Pedro Prieto, en el que se pretende establecer el punto de partida para esta discusión, con la estructura del sistema energético mundial y las perspectivas de evolución de los combustibles fósiles, que son los que cargan a sus espaldas más del 80% del consumo mundial de energía: "Tema 1: el punto de partida" (fichero PDF, 960KB).

Smigly: A life

¿Quiénes son los Papalagi?

Los Papalagi están siempre cavilando cómo cubrir su carne del mejor modo posible. Viven como los crustáceos, en sus casas de hormigón. Viven entre las piedras, del mismo modo que un ciempiés; viven dentro de las grietas de la lava. Hay piedras sobre él, alrededor de él y bajo él. Su cabaña parece una canasta de piedra. Una canasta con agujeros y dividida en cubículos.

Cuando quieres cazar al gorrión o ir a un sitio en el que la gente se divierte, donde cantan y bailan, o si quieres pedir consejo a tu hermano, debes pagar por todo. En todas partes tu hermano permanece con una mano extendida y te despreciará y maldecirá si la dejas sin llenar. Una sonrisa de excusa o una mirada amistosa no ayudan a ablandar su corazón.

También podéis reconocer al Papalagi por su deseo de hacernos sabios y porque nos dice que somos pobres y desdichados y que estamos necesitados de su ayuda y comprensión, porque no poseemos nada.

Adoran el metal redondo y el papel tosco; les da mucho placer poner los zumos del fruto muerto y la carne de los cerdos, bueyes y otros animales horribles dentro de sus estómagos. Pero también sienten pasión por algo que no podéis comprender, pero que a pesar de esto existe: el tiempo. Lo toman muy en serio y cuentan toda clase de tonterías sobre él. Aunque nunca habrá más tiempo entre el amanecer y el ocaso, esto no es suficiente para ellos.

¿Cuántos años tienes?, significa cuántas lunas han vivido. Examinar y contar de ese modo está lleno de peligros, porque así se ha descubierto cuántas lunas suele vivir la gente. Entonces guardan eso en la mente y cuando han pasado una gran cantidad de lunas, dicen: «Ahora tengo que morir pronto». Se vuelven silenciosos y tristes y, en efecto, mueren después de un corto período.

Tienen una manera extrañamente confusa de pensar. Siempre se están devanando los sesos, para sacar mayores provechos y bienes de las cosas, y su consideración no es por humanidad, sino sólo por el interés de una simple persona, y esa persona son ellos mismos. Dicen: «La palmera es mía», sólo porque ese árbol crece delante de su cabaña, entonces se comporta como si él mismo hiciera crecer la palmera

Cada Papalagi tiene una profesión. Es difícil decir exactamente lo que esto significa. Es algo para lo que se debe tener un gran apetito, pero parece ser que la mayor parte del tiempo falta. Tener la profesión significa hacer siempre las mismas cosas. Hacerlas tan a menudo que incluso podrías hacerlas con los ojos cerrados y sin esfuerzo alguno. Si mis manos no hicieran nada más que construir cabañas o tejer esteras, entonces mi profesión sería la de constructor de cabañas o tejedor de esteras

Dejémonos de promesas y gritémosles: «Permaneced lejos de nosotros con vuestros hábitos y vuestros vicios, con vuestra loca precipitación por la riqueza que traba las manos y la cabeza, vuestra pasión por llegar a ser mejores que vuestros hermanos, vuestras muchas empresas sin sentido, vuestros curiosos pensamientos y el conocimiento que no conduce a nada, y otras tonterías que dificultan vuestro sueño en la estera. Nosotros no tenemos necesidad de todo eso: somos felices con los placeres agradables y nobles que Dios nos ha dado para no ser cegados por su luz y que pueda ayudarnos para que no nos perdamos, y brille siempre en nuestro camino de tal modo que podamos seguir su senda y absorber su maravillosa luz, que significa amarse los unos a los otros y llevar mucha fafola en nuestros corazones».

Extraído de Papalagis. Discursos de Tuiavii de Tiavea, jefe Samoano

Brad Will - Una noche más en las barricadas

Bancos de horas

Ya no se trata de fomentar un desarrollo alternativo, sino de dar alternativas al desarrollo. Para ello, a menudo, sólo es necesario echar la vista atrás y recuperar nuevas o viejas ideas que nos enriquezcan y, de paso, nos ayuden a descolonizar nuestro imaginario.



En una sociedad hiperactiva donde impera el consumo desaforado e inconsciente y donde la voluntad y la capacidad de decisión de cada individuo parecen estar abocadas a la voluntad de una masa autómata, surgen movimiento originales radicalmente opuestos al crecimiento obcecado que ponen en claro entredicho la ilimitación y la bondad del crecimiento económico, social y ecológico

Las personas siempre han tenido la necesidad de cambiar aquellos objetos que poseía, pero no necesitaba, por aquellos que realmente deseaba. De esta manera inventó el trueque, sistema de transacción comercial en la que no intervenía el dinero. Allá por el siglo XIX, se rescataron del olvido ideas cooperativistas que han desembocado hoy en lo que conocemos como bancos de horas o nuevas formas de trueque.

Los bancos de horas, grupos de trueque o LETS (local exchange trading system), se basan en la ayuda mutua y el intercambio de servicios. La moneda es la hora que se intercambia mediante cheques. Al depositar en el banco unas horas de tiempo ofreciendo un servicio que se quiere dar... se puede demandar, a cambio, tiempo de otros usuarios para solucionar alguna de las necesidades diarias.

Al basarse en la confianza mutua de sus miembros, fomentan también el acercamiento y la cooperación. En los avatares del siglo XXI, en medio de una tremenda confusión, los bancos de horas representan una forma de entender y de entendernos.

Extraído del artículo de Silvia Montoya ‘Los bancos de horas’ en The Ecologist nº 31

Para saber más: Banco de tiempo

Ecoaldea Beija Flor

1ª jornada sobre decrecimiento en Tarragona

Este sábado 29 de noviembre tendrá lugar en Tarragona desde las 10h de la mañana a la Plça Reial Germandat de Natzaret la primera jornada sobre decrecimiento organizada 'per a i desde el Camp de Tarragona'.

El menú del día empieza con mercado de intercambio (todo se vale: objetos de segunda mano, productos artesanos o servicios), seguidamente comida agroecológica, tertulia para padres y madres, presentación monográfico de 'Illacrua', charla sobre alternativas económicas y presentación del video "todo sobre la marcha". El mapa y el menú lo tenéis al cartel adjunto.

Se aprovechará la ocasión para conocernos mejor y para apuntar capacidades y necesidades de la gente en vistas de ir tejiendo una economía con cara y ojos (los v(n)ostres!!).

Marx Reloaded: repensar la teoría crítica del capitalismo


El «marxismo tradicional» aborda el capitalismo básicamente, en términos de relaciones de clase estructuradas por una economía de mercado y por la propiedad privada de los medios de producción.

Las relaciones de dominación son entendidas fundamentalmente en términos de dominación y explotación de clase. Dentro de este marco general, el capitalismo se caracterizaría por una creciente contradicción estructural entre las relaciones sociales básicas de dicha sociedad (entendidas como propiedad privada y mercado) y las fuerzas productivas (entendidas como el modo de producción industrial).

La naturaleza del análisis crítico del capitalismo por parte del marxismo tradicional se ha revelado igualmente inadecuada. Ya no resulta convincente proclamar que el socialismo representa la respuesta a los problemas del capitalismo, cuando por ella entendemos, simplemente, la introducción de la planificación centralizada y la propiedad estatal.

La teoría del valor de Marx nos brinda la base para un análisis del capital en tanto que forma, socialmente constituida, de mediación y riqueza cuya principal característica es su tendencia a una expansión sin límites. El tipo de mediación constitutivo del capitalismo da lugar, en consecuencia, a un nuevo modo de dominación social abstracto: un modo de dominación social que somete a las personas a imperativos y constricciones estructurales impersonales y crecientemente racionalizadas. Es la dominación de las personas por el tiempo.

La dinámica histórica del capitalismo genera incesantemente lo «nuevo», al mismo tiempo que regenera lo «idéntico». Esta interpretación de la compleja dinámica del capitalismo permite realizar un análisis crítico y social (más que tecnológico) de la trayectoria del crecimiento y de la estructura productiva en la sociedad moderna. El plusvalor, concepto clave en Marx, no sólo indica, como han insinuado las interpretaciones tradicionales, que el excedente es producido por la clase trabajadora, sino que muestra también que el capitalismo se caracteriza por una modalidad determinada y ciega de «crecimiento», una modalidad que conlleva la destrucción acelerada del medio ambiente.

En este marco de análisis, el problema del crecimiento económico en el capitalismo no reside únicamente —como ha sido frecuentemente enfatizado por los enfoques marxistas tradicionales— en el hecho de que se encuentre gobernado por las crisis. Por el contrario, es la forma de crecimiento, en sí misma, la que resulta problemática. De acuerdo con esta perspectiva, la trayectoria del crecimiento sería diferente si el objetivo último de la producción consistiera en incrementar las cantidades de bienes en lugar del plusvalor. En otras palabras, la trayectoria de expansión propia del capitalismo no debería equipararse con el «crecimiento económico» per se. Se trata de una trayectoria específica, que genera una tensión creciente entre las consideraciones ecológicas y los imperativos del valor en tanto que forma de riqueza y de mediación social.


Para saber más: Marx reloaded. Repensar la teoría crítica del capitalismo. Moishe Postone.

Okupa, crónica de una lucha social

Un universalismo para la vida



El sistema capitalista mundial tiene la capacidad de transformar la vida en mercancías comercializables y en dinero. Es necesario contemplar la diversidad e interconexión que existe a escala mundial entre las mujeres, entre los hombres y las mujeres, entre los seres humanos y las demás formas de vida.

El terreno común para la liberación de la mujer y la protección de la vida sobre la Tierra debe buscarse en las actividades de las mujeres que han sido víctimas del proceso de desarrollo y que luchan por la conservación de su base de subsistencia, como por ejemplo, las mujeres ‘chipko’ en India, las mujeres y los hombres que se oponen a la construcción de presas gigantes, las mujeres que luchan contra las plantas nucleares y contra el vertido irresponsable de residuos tóxicos en todas partes, y muchas otras acciones en todo el mundo.

Estas mujeres expresan con claridad el vínculo que une a las mujeres de todo el mundo y a hombres y mujeres con la multiplicidad de formas de vida de la naturaleza. El universalismo que emana de sus esfuerzos por proteger su subsistencia –su base de vida- es distinto del universalismo eurocéntrico que se desarrolló con la Ilustración y el ascenso del patriarcado capitalista.

Es un universalismo que no habla de ‘derechos humanos universales’ abstractos, sino de las necesidades humanas comunes que sólo es posible satisfacer si se mantienen vivos e intactos las redes y procesos que sostienen la vida. Estas ‘simbiosis’ tanto en el seno de la naturaleza como en la sociedad humana, son la única garantía de que la vida, en su sentido más amplio, podrá mantenerse en nuestro planeta.

Estas necesidades: de alimento, de cobijo, de abrigo; de afecto, de cuidados y de amor; de dignidad e identidad, de saber y libertad, de diversión y alegría, son comunes a todas las personas, independientemente de su cultura, ideología, raza, sistema político y económico y clase.

En el discurso habitual del desarrollo, estas necesidades se dividen en las llamadas necesidades ‘básicas’ y necesidades ‘superiores’. No se puede reconocer esta división. En nombre de los valores ‘superiores’ se ha erosionado el valor del trabajo cotidiano para la supervivencia, para la vida. Las clases ‘opulentas’ no ven la supervivencia como el objetivo último de la vida, sino como una banalidad, un hecho que puede darse por sentado.

Para saber más: Ecofeminismo. Vandana Shiva y María Mies.

Chiapas Oaxaca Atenco

La aceptación del otro junto a uno

Todo acto humano tiene lugar en el lenguaje. Todo acto en el lenguaje trae da la mano el mundo que se crea con otros en el acto de convivencia que da origen a lo humano; por esto todo acto humano tiene un sentido ético. Este amarre de lo humano a lo humano es, en último término, el fundamento de toda ética como reflexión sobre la legitimidad de la presencia del otro.

La aceptación del otro junto a uno en la convivencia – el amor – es el fundamento biológico del fenómeno social: sin amor, no hay socialización, y sin socialización no hay humanidad. Cualquier cosa que destruya o limite la aceptación de otro junto a uno, desde la competencia hasta la posesión de la verdad, pasando por la certidumbre ideológica, destruye o limita el que se dé el fenómeno social y, por tanto, lo humano, porque destruye el proceso biológico que lo genera.

Descartar el amor como fundamento biológico de lo social, así como las implicaciones éticas que ese operar conlleva, sería desconocer todo lo que nuestra historia de seres vivos de más de tres mil quinientos millones de años no dice y nos ha legado.

Sólo tenemos el mundo que creamos con el otro, y de que sólo el amor nos permite crear un mundo en común con él. No es saber que la bomba mata, sino lo que queremos hacer con la bomba lo que determina el que la hagamos explotar o no. Esto, corrientemente, se ignora o se quiere desconocer para evitar la responsabilidad que nos cabe en todos nuestros actos, sin excepción, contribuyen a formar el mundo en que existimos y que validamos, precisamente, a través de ellos, en un proceso que configura nuestro devenir.

Ciegos ante esta trascendencia de nuestros actos pretendemos que el mundo tiene un devenir independiente de nosotros que justifica nuestra irresponsabilidad en ellos, y con ellos, y confundimos la imagen que buscamos proyectar, el papel que representamos, con el ser que verdaderamente construimos en nuestro diario vivir.

Para saber más: El árbol del conocimiento. Humberto Maturana y Francisco Varela.

Democracia feminista

¿Cuál es nuestra definición de democracia feminista? En primer lugar, las políticas sexuales son centrales en los procesos y prácticas de gobierno, esto conlleva no sólo los efectos del gobierno sobre las mujeres o 'lo que les ocurre a las mujeres' bajo la regulación del Estado, sino también la forma en la que los dispositivos de gobierno, en su conjunto, tratan a las mujeres.

En segundo lugar, una democracia feminista sugiere un orden relacional diferente entre las personas. Implica comprender las jerarquías de dominio socioeconómicas, ideológicas, culturales y psíquicas —como la clase, el género, la raza, la sexualidad y la nación—, sus interconexiones, y sus efectos sobre las personas oprimidas en el contexto de una práctica transformadora colectiva u organizada. De esta forma, resulta crucial en la elaboración de un orden relacional diferente, la transformación de las relaciones, de los tipos de 'yo', de las comunidades y de las prácticas de vida cotidiana dirigidas a la autodeterminación y a la autonomía de todas las personas.

En tercer lugar, en las formulaciones de la democracia feminista, el sujeto se teoriza de forma diferente. Las mujeres no se presentan a sí mismas como víctimas o dependientes de estructuras de gobierno sino como agentes de sus propias vidas. Aquí se entiende el sujeto como la reproducción continuada y consciente de las condiciones de la propia existencia, al tiempo que se toma responsabilidad de este proceso. Esta agencia está anclada en la práctica de pensarse a una misma como parte de organizaciones y colectivos feministas. No es el yo individual, liberal y pluralista del capitalismo.

Precisamente por esto, la descolonización resulta clave para la definición y el proyecto de una. Hasta que los profundos efectos de las jerarquías de la colonización sean tenidos en cuenta, no será posible nuevas formas de gobierno. Lo que necesitamos es una nueva cultura política. La descolonización implica pensarse fuera de los espacios de dominación, pero siempre en el contexto de un proceso colectivo o comunitario; la diferencia entre la identificación como mujer y la conciencia de género, la primera hace referencia a una designación social, la última a una conciencia crítica de las implicaciones de esa designación.

Este pensarse 'fuera de' la colonización sólo es posible mediante la acción y la reflexión, a través de la praxis. Después de todo, la transformación social no puede permanecer en la esfera de las ideas, debe comprometer una práctica.

Para saber más: Otras inapropiables. Genealogías, legados y movimientos. M. Jacqui Alexander y Chandra Talpade Mohanty.

La crisis económica, vista desde la economía ecológica

La crisis económica da una oportunidad para que la economía de los países ricos adopte una trayectoria distinta con respecto a los flujos de energía y materiales. Ahora es el momento de que los países ricos, en vez de soñar con recuperar el crecimiento económico habitual, entren en una transición socio-ecológica hacia menores niveles de uso de materiales y energía. La crisis debe dar a la vez una oportunidad para reestructurar las instituciones sociales según las propuestas de los partidarios del “decrecimiento económico socialmente sostenible”.

El objetivo social en los países ricos debe ser vivir bien dejando de lado el imperativo del crecimiento económico. Parece además que está comprobado que la felicidad no crece ya cuando crece el ingreso, a partir de un cierto nivel de ingreso. Además, hay que recordar que la contabilidad económica no cuenta bien los daños ambientales ni el valor de los recursos agotables. La ciencia económica ve la economía como un carrusel o “tío vivo” entre los consumidores y los productores. Se encuentran en los mercados de bienes de consumo o en los mercados de los servicios de los factores de la producción (por ejemplo, al vender fuerza de trabajo a cambio de un salario). Los precios se forman en esos mercados al intercambiar las mercancías o comprar servicios de los factores de la producción. La contabilidad macroeconómica (el cálculo del PIB) agrega las cantidades multiplicadas por sus precios. Eso es la Crematística.

En cambio, la economía puede describirse de otra manera, como un sistema de transformación de energía y de materiales, incluida el agua, en productos y servicios útiles, y finalmente en residuos. Eso es la Bioeconomía o la Economía Ecológica (Georgescu-Roegen, 1966, 1971, Herman Daly, 1968, A. Kneese y R.U. Ayres, 1969, Kenneth Boulding, 1966). Ha llegado el momento de sustituir el PIB por indicadores sociales y físicos al nivel macro. La discusión sobre la décroissance soutenable o el decrecimiento económico socialmente sostenible que Nicholas Georgescu-Roegen planteó hace treinta años, debe ahora convertirse en el tema principal de la agenda política en los países ricos.

Extraído de 'La crisis económica, vista desde la economía ecológica'. Joan Martínez Alier

Sobre la prostitución

El punto de partida básico y común a todos los partidarios de la reglamentación de la prostitución es el que la presuponen y colocan en el lugar de los hechos inevitables, parece estar situada al margen de lo social. Es muy común escuchar argumentar que ‘la prostitución ha existido siempre’.

Las relaciones sociales por razón de sexo están imbricadas en la prostitución. Se analiza la prostitución como un soporte del control patriarcal y de la sujeción sexual de las mujeres, con un efecto negativo no solamente sobre las mujeres y las niñas que están en la prostitución, sino sobre el conjunto de las mujeres como grupo, ya que la prostitución confirma y consolida las definiciones patriarcales de las mujeres, cuya función primaria sería la de estar al servicio sexual de los hombres.

El proxenetismo organizado (los dueños de los clubs de alterne) defienden el control sanitario de las mujeres prostituidas, en pos de ofrecer un producto sano, inocuo, limpio y con fecha de caducidad, reivindicando el acotamiento de los espacios y denunciando la competencia ilegal de las prostitutas que utilizan la calle o locales no habilitados.

El postulado ideológico es similar al que mantuvieron los esclavistas que, interesados en salvaguardar sus privilegios derivados de la tenencia de esclavos recurrieron a la estrategia de defender y argumentar que lo censurable no era la esclavitud, sino las condiciones de la trata, y propusieron medidas que aliviaran las formas de traslado y adquisición de esclavos.

Cuando las mujeres albergadas en campos de refugiados del Congo, Camboya, Somalia, Bosnia o Ruanda, realizan felaciones, griegos o profundos, a cambio de dinero o comida, ya sea a los cascos azules o a otros integrantes de fuerzas humanitarias, lo hacen con voluntariedad o en libertad, con la misma libertad que las nigerianas, colombianas, brasileñas o rumanas, que deambulan por las calles y prostíbulos de nuestro país, satisfacen las demandas de los prostituidores locales.

La voluntariedad aislada de las condiciones de vida y de las relaciones de género constituye una herramienta inútil para aprehender y comprender el fenómeno de la prostitución. ¿Cómo es posible explicar que los demandantes de sexo comercial sean abrumadoramente hombres?. ¿Qué significa ir de putas?. Los ‘putañeros’ de la Casa de Campo de Madrid, los que optan a las mujeres por catálogo, los turistas sexuales, los que acuden a los macroburdeles buscan lo mismo, un ‘servicio sexual’. Todos ellos, por igual, sin distinción, colocan a las mujeres en situación de mercancías.

Para saber más: Mujeres en la periferia. Capítulo II. Por un análisis feminista sobre la prostitución. Rosario Carracedo Bullido.

Alteridad y reconocimiento

Son diversas las vías en las que cada persona se constituye como sujeto; Así el ser mujer, indígena y pobre significa habitar en un ‘locus social’ en el que se entrecruzan tres vectores de dominación, que fundiéndose tiñen e intensifican la experiencia.

La idea de ‘raza blanca’, igual que la de ‘feminidad’ y ‘pobreza’ son constructos sociales que podemos datar al tiempo que consignamos los elementos de su constitución. La idea de raza blanca está directamente relacionada con la justificación ideológica de la expansión colonial y el esclavismo. A este respecto, y haciendo hincapié en determinaciones históricas, al discurso antirracista y al multicultural se le une un pensamiento postcolonialista que pretende dejar patente los efectos de las injusticias sociales entre Occidente y los otros pueblos.

Lo ‘blanco’ en el proceso de colonización, se definió contra el fondo de los indios americanos, de los negros en África y de las otras gentes de color de los demás continentes. La ideología racista sigue justificando el privilegiado acceso blanco a la riqueza y al poder. Al colonizado se le racializa asimilándolo a lo subhumano, lo primitivo, lo bestial y lo salvaje, se le naturaliza y se le feminiza.

Los conceptos de alteridad y reconocimiento nos ofrecen un proyecto común en la diferencia; alteridad como descubrimiento que el 'yo' hace del 'otro', lo que hace surgir una amplia gama de imágenes del otro, del 'nosotros'; reconocimiento como marco para dar cabida a la demanda de no exclusion y no silenciamiento que nos hacen llegar las otras.

Para saber más: Teoría feminista contemporánea. María José Guerra Palmero.

Para saber más: Diferencias. Teresa de Lauretis.

Liberar nuestros sueños; vivir de lo que nos apasiona

Liberar nuestros sueños y deseos e intentar trabajar haciendo lo que nos gusta o consumir a nuestra manera requiere esfuerzos y valentía para romper con viejos hábitos e inercias. Pero una vez en marcha el proceso, es difícil la vuelta atrás si realmente seguimos ‘un camino con corazón’. La participación política será más saludable si sale desde lo que nos gusta, desde nuestras pasiones y necesidades. Mi pasión es educar para un consumo más consciente, la tuya hacer buen periodismo, la de ella hacer pan ecológico... Y nos unimos porque necesitamos buen transporte público y poder respirar aire limpio, más parques y menos coches, porque no nos gusta que nos jodan los espacios naturales a donde vamos de excursión para construir autovías.

En los países ricos se ha interiorizado la idea de que cuando termina la jornada de trabajo comienza la jornada de consumo. ¿Es posible cuestionar a un nivel profundo las ideas sobre el dios trabajo y el dios dinero?

Si nos damos cuenta de que vendiendo el coche –o aguantando con el viejo mientras dure– y viajando a la Sierra de Gredos en vez de a Punta Cana, disfrutamos lo mismo o más y además podemos trabajar menos horas y tener más tiempo para hacer lo que nos gusta. Nuestro fin, lógicamente, es vivir mejor, y vivir con menos puede ser un buen camino para conseguirlo. Para mí una clave es poder vivir de lo que nos apasiona, ¿qué hacemos trabajando 40 horas para Zara, por ejemplo, y luego participando en un grupo ecologista cuatro horas a la semana quitando tiempo a nuestro descanso, amigos, familia...? Pues intentemos vivir de reparar bicis reutilizando material usado –por poner un ejemplo– y ya juntamos dos trabajos en uno, trabajo y ‘militancia’. Por cierto, ¿de dónde viene esta palabra?

Hoy día lo ‘alternativo’ es un valor en alza y los grandes hipermercados intentan apropiarse de conceptos como ‘comercio justo’, ‘eco’, ‘bio’ o ‘natural’. Las cooperativas autogestionarias de carácter anticapitalista resisten, no sin dificultades, desde el apoyo mutuo y la confianza. ¿El imperio acabará devorándose a los irreductibles galos?

Los súper y las multinacionales hacen comercio injusto vendan lo que vendan. Al respecto se pueden ver campañas ‘Supermercados no, gracias’ y ‘Espacio por un comercio justo’. Sabiendo lo que sabemos, comprar allí deja de tener sentido, si hemos probado la satisfacción que reporta hacer las cosas ‘de otra manera’.

Entrevista: Toni Lodeiro, autor de ‘consumir menos, vivir mejor’ en Diagonal

15-N: 'El mundo no es vuestro'

Los días 15 y 16 de noviembre los jefes de estado de los países más poderosos se reúnen para decidir sobre el futuro del sistema que ha entrado en su crisis más grande al menos desde el 29. Hablaran de reformar el sistema financiero, de refundar el capitalismo, y lo harán sin consultarnos.

Los 20 jefes de estado presentes, tampoco hablarán en nombre de la población de sus países, ni siquiera de aquellos que en su día los votaron, puesto que los acuerdos a los que lleguen en la cumbre no formaban parte de ninguno de sus programas políticos. Aún así, a nadie de ellos se le habrá pasado por la cabeza de someter sus propuestas a referéndum y ni de lejos en la cumbre se hablará de someter sus acuerdos a un referéndum de la población de estos 20 países ni mucho menos, de toda la población mundial.

Las injustas decisiones económicas de los gobierno a favor de los bancos y en contra de la mayoría de la gente que habrán precedido la cumbre durante las últimas semanas, junto con su procedimiento antidemocrático están despertando afortunadamente respuestas múltiples entre la sociedad civil que anuncian unas movilizaciones que se esperan masivas.

Estas movilizaciones son un inicio y hará falta ir mucho más allá para que desde la sociedad civil podamos ser protagonistas de nuestro propio futuro. No habrá suficiente con manifestarse, serán necesarias acciones sostenidas, de desobediencia, boicot y no colaboración con el sistema financiero. No será suficiente con la acción contra el sistema, hará falta plantear y sobre todo construir desde ya alternativas de sociedad, con la que mostremos que se puede vivir sin crecimiento económico y sin bancos.

Porqué somos millones y ¡¡el planeta no es vuestro!!


Movilizaciones el día 15 de noviembre a las 17:00 horas:

Ciudades del 15-N

Para saber más: Este 15 de noviembre el G-20 decidirá por todos y por todas. Esta es su democracia

Riquezas sin valor, valor sin riquezas: el decrecimiento

La sociedad laboral en el mundo no logra adquirir productos, sino satisfacciones, significaciones. El trabajo deja de ser la mesura de la riqueza, y el tiempo del trabajo la mesura del empleo (Marx). Esto supone para usted una nueva gestión económica, no queda de otra, su objetivo es satisfacer la mayor cantidad posible de necesidades con respecto a una menor posibilidad de trabajo, de capital y de recursos físicos. El “trabajador pobre” emprende ya decisiones antes de hacer sus compras: cambia la opulencia por suficiencia. Usted, quizás sin saberlo, principia una alternativa mundial que remplazará —tarde o temprano— la actual teoría más que centenaria del capitalismo: el decrecimiento.

Todo gobierno construye sus expectativas económicas apoyadas en el “crecimiento”, es decir en la producción constante de valores; el decrecimiento ofrece por el contrario un desarrollo económico, más inteligente, sin poner en riesgo nuestro ecosistema. “Para realizar este sueño, podríamos comenzar con un programa bio-económico mínimo que deberá tomar en consideración, no solamente la suerte de nuestros contemporáneos, sino también el de las generaciones a venir.

Durante mucho tiempo los economistas han predicado a favor de la maximización de nuestras propias ganancias. Es ya tiempo de saber que una conducta racional consiste en minimizar los desperdicios. Toda pieza de armamento como todo gran automóvil, significa menos comida para ciertas generaciones futuras (sean alejadas o no), de seres humanos semejantes a nosotros mismos”, extracto del libro de Georgescu-Roegen, La Décroissance (Entropía, ecología, economía, ediciones Sang de la Terre, 1995).

Si los recursos naturales y necesarios faltan en un mediano plazo, sería simplemente el colapso de la ciencia económica capitalista. Sin recursos naturales, no hay producción- compra-venta-, sin ellos la consumación cae, cae también los indicadores del PIB (encefalograma de un país capitalista), instalándose la recesión, crisis… esto traduce, en lenguaje real, hambre, carencias educativas, de salud… Serge Latouche: “El decrecimiento es una necesidad, ¡Podríamos imaginar la catástrofe que sería una tasa de crecimiento negativo! Así como no hay nada peor que una sociedad de trabajo sin trabajo, no hay nada peor que una sociedad de crecimiento sin crecimiento” .

Extraído de: Riquezas sin valor, valor sin riquezas: el decrecimiento. Ivanovich Torres

Su crisis y la nuestra

Sorprende sobremanera que no haya espacio alguno, en los países ricos, para tomar en serio la imperiosa necesidad de acometer un proyecto claro de decrecimiento en la producción y en el consumo. Y, sin embargo, bien sabemos que el crecimiento económico, idolatrado, no propicia una mayor cohesión social, genera agresiones medioambientales a menudo irreversibles, se traduce en el agotamiento de recursos con los que no van a poder contar nuestros hijos y nietos, y, por si poco fuere, facilita el asentamiento de un modo de vida esclavo que, al calor de la publicidad, del crédito y de la caducidad, nos invita a concluir que seremos más felices cuantos más bienes acertemos a consumir.

Frente a toda esa sinrazón hay que defender la solidaridad y el altruismo, el reparto del trabajo, el ocio creativo, la reducción en el tamaño de un sinfín de infraestructuras, la primacía de lo local y, en suma, la sobriedad y la simplicidad voluntarias. Si el decrecimiento y la redistribución de los recursos ganan terreno se podrían reflotar sectores económicos que guardan relación con la satisfacción de las necesidades, y no con el sobreconsumo y el despilfarro, con la preservación del medio ambiente, con los derechos de las generaciones venideras, con la salud de los consumidores y con la mejora de las condiciones de trabajo.

Nada de esto forma parte, sin embargo, del horizonte mental que manejan nuestros gobernantes, en el mejor de los casos interesados por lo que pueda ocurrir, en un par de años, al calor de las próximas elecciones. Sorprende que estas gentes se presenten a los ojos de muchos de sus conciudadanos como personas sensatas y diligentes que tienen solución para todos nuestros problemas.

Extraído de "Su crisis y la nuestra" escrito por Carlos Taibo

Crecer o no crecer

¿Desaceleración? ¿Recesión? ¿Crisis consolidada? Los titulares de la prensa de los últimos meses han desatado la alarma sobre lo que algunos pensadores, economistas y ecologistas revolucionarios consideran un desastre anunciado. ¿Realmente nos hemos creído que es posible un crecimiento ilimitado en un mundo limitado? Ésta es la pregunta que los impulsores de este movimiento en auge que no nuevo, llamado decrecimiento, lanzan al aire al tiempo que responden con rotundidad: no es posible continuar creciendo a este ritmo porque no hay recursos naturales suficientes.



La teoría del decrecimiento se presenta como una alternativa, una tercera vía hacia un mundo más feliz, que va más allá del desarrollo sostenible (al que considera un oxímoron), pero más que proponer una solución concreta pretende romper con la creencia arraigada equiparable, según sus impulsores, a la fe religiosa de que el crecimiento económico aporta bienestar. El Producto Interior Bruto (PIB), dicen, es un indicador irreal, pues no tiene en cuenta el valor de los recursos naturales, que deberían estar integrados en la economía, ni los valores intangibles que sí repercuten en el flujo económico (como el trabajo doméstico o el deterioro de la vida social debido a un exceso de trabajo), ni la calidad de vida de las personas.

La idea es que hoy no somos más ricos porque tengamos más coches, sino más pobres porque tenemos menos selva amazónica. En palabras del antropólogo y economista francés Serge Latouche, uno de los actuales guías de este movimiento, vivimos en «una dictadura del índice de crecimiento» que «fuerza a las sociedades desarrolladas a vivir fuera de toda necesidad razonable». Es decir, la economía actual no puede sobrevivir sin dejar de crecer, de modo que cualquier desaceleración en el crecimiento supone un duro golpe a sus cimientos, y su buena salud pasa por continuar creciendo exponencialmente. La acumulación indefinida de bienes y servicios es, de hecho, el motor del actual modelo económico. Y no es cuestión de capitalismo o socialismo, señalan, ya que todos los modelos conocidos hasta ahora se han basado en el crecimiento.

Por eso, más que nunca, para los decrecentistas, el objetivo es romper con la actual tendencia y devolver el medio ambiente a la esfera de los intercambios comerciales. Nicholas Georgescu-Roegen, padre del concepto, fue uno de los primeros en detectar las fisuras en el sistema económico y alertó de que éste no se correspondía con las leyes físicas y biológicas. De esas fisuras, dicen sus defensores, surgen problemas como la pobreza. Para ellos, algo está fallando cuando las acciones de una empresa suben al despedir masivamente a sus trabajadores o cuando las guerras aumentan el PIB de algunos países. «La máquina puesta en marcha para crear bienes y productos es la misma que crea sistemáticamente la miseria», dijo el ex diplomático iraní Majid Rahnema. Nuevos indicadores como la huella ecológica se alzan como alternativas más realistas al denostado PIB.

Para saber más: Crecer o no crecer. Tana Oshima

Ha nacido la «Red Mundial para la Objeción del Crecimiento, la Simplicidad Voluntaria y el Posdesarrollo»

A raíz del tercer encuentro estival de la objeción de crecimiento que ha tenido lugar los 12-15 de julio 2008 en Rochejean (Francia), personas de diferentes territorios han decidido coordinarse para lanzar la iniciativa y crear la “Red mundial para la Objeción del Crecimiento, la simplicidad Voluntaria y el Posdesarrollo”.

Las crisis ecológicas, humanas y sociales se amplifican cada día a lo largo del planeta. La sociedad y el medio ambiente han llegado a tal grado de degradación que "los daños colaterales del progreso" ya no caben bajo la alfombra. Con el impulso de una toma de conciencia colectiva planetaria, ya nadie sigue negando que el modelo de desarrollo, impuesto como panacea universal, es responsable de las catástrofes medio ambientales y sociales en todo el planeta.

Se evidencia la necesidad absoluta de salir del modelo productivista si queremos preservar la naturaleza, la biodiversidad, los recursos naturales, las diversidades culturales, la vida y encontrar un equilibrio social.

Desde hace ya varios años, personas procedentes de horizontes muy diversos se han puesto en acción para encontrar alternativas concretas y creíbles al modelo económico dominante. Practican la objeción de crecimiento, la simplicidad voluntaria y reflexionan sobre el posdesarrollo.

Este verano, una treintena de ellas han decidido lanzar la iniciativa de una red mundial para:

• Identificar a lo largo del planeta las alternativas y los grupos que se inscriben en estas líneas,

• Dar a conocer la información para ofrecer puntos de apoyo a los actores locales,

• Elaborar juntos un pensamiento común global.

El objetivo es inventar y difundir nuevas prácticas colectivas para que emerjan por fin sociedades realmente autónomas que mantengan prácticas responsables, respecten el bien común y los equilibrios ecológicos y garanticen la emancipación social de cada persona.

Para concretizar esta red, se ha creado un grupo de iniciativas abierto y una lista de información electrónica.

Para abonarse a esta lista, ver la página de internet siguiente: http://mail.rmoc.be/mailman/listinfo/lettreinfo_rmoc.be

Para entrar en contacto con el grupo de iniciativas: info@rmoc.be

El grupo de iniciativas:

Réginald de Potesta de Waleffe, Joëlle Taillefer, Antoon De Rooij, Gilles Luquet, Christian Sunt, Jean-Luc Pasquinet, Christine Piguel, Alice Médigue, Michel Clodong, Vincent Bruyère, Michèle Gilkinet, Steve Gwynne, Brigitte Bonnefille, Jean-Marie Robert, Laura Blanco Grau.

Mas :

Grupo hispanohablante: lblanco_grau@yahoo.es

Página web: RMOC

Réseau mondial pour l'objection de croissance, la simplicité volontaire et l'après-développement

Encerrada en la familia

La forma de encierro que normalmente ha sufrido la mujer no puede sin más igualarse a otras, dado que posee sus peculiaridades propias. La sociedad puede prescindir de locos, delincuentes, ancianos, encerrándolos en recintos dentro de su seno, pues así se adquiere para los que están fuera el monopolio de la cordura, la bondad, la salud...Pero en el caso de la mujer, por razones sociales, sexuales, ésta ha de estar cerca del varón, su reclusión no será grupal, no generará masas incontroladas y encerradas.

A la mujer se la ha recluido en el hogar, su verdadera cárcel, la priva de la solidaridad con las otras marginadas, es una prisión camuflada, una pseudolibertad mentirosa. Encierro unipersonal que oculta su verdadera circunscripción carcelaria camuflándose en santuario. Es entonces cuando el carcelero ha de inventar a toda prisa unas supuestas virtudes ‘femeninas’, unos valores femeninos con los que disfrazar la reclusión: hacendosidad, entrega, sacrificio callado, maternidad.

La familia es el núcleo fundamental para la perpetuación de la estructura social, lugar de encierro unitario para la mujer. Reducto donde, si bien no se le exime de su trabajo, se ha mantenido según las épocas y la clase social, un engañoso culto a la invalidez femenina. Todas sus funciones fisiológicas: menstruación, parto, menopausia... son consideradas como enfermedad (en la actualidad y contrariamente, reina el terrorismo de la naturalidad que torna histéricas sus quejas). La permanente enfermedad femenina llega a constituir durante el Romanticismo el criterio de belleza de la época: apariencia frágil, palidez, ojeras, languidez...

Pero prontamente este lugar de encierro se convierte en el centro de discursos (medicina, psiquiatría, pedagogía), aparece así la mujer histérica. El hogar burgués es el perfecto reducto de paz y tranquilidad para el esposo que retorna de la fatigada lucha de su trabajo. Pureza, abnegación, pulcritud, desconocimiento del entorno, y meticuloso cuidado de la precaria salud, son los requerimientos que se hacen a esta mujer, privada también de discurso.

Si hace sonar su voz estridente, o permitido, si tan sólo reclama un derecho a la palabra, ésta será interpretada y recogida por el oído experto del médico, del psicoanalista, del psiquiatra (nos estamos refiriendo, claro está, a la configuración familiar acomodada presente en el siglo XIX, de donde van a arrancar la mayor parte de los discursos clínicos que sobre la mujer llegan hasta nuestros días).

Para saber más: Femenino fin de siglo. La seducción de la diferencia. Rosa María Rodríguez Magda.

El dueño de las palabras

"Cuando yo uso una palabra”, dijo Humpty Dumpty en un tono bastante desdeñoso, “significa lo que yo decido que significa – ni más, ni menos.”
“La cuestión es”, dijo Alicia, “si usted puede hacer que las palabras signifiquen cosas tan diferentes.”
“La cuestión es” dijo Humpty Dumpty, “quién es el amo – eso es todo.”


Lewis Carroll. Alicia a través del espejo.


Quienquiera que defina el código o el contexto, tiene el control… y todas las respuestas que acepten ese contexto renuncian a la posibilidad de redefinirlo.

Anthony Wilden. Sistema y estructura. Ensayos sobre comunicación e intercambio.


Mucho tiempo después, Edipo, viejo y ciego, recorría los caminos. De repente sintió un olor familiar. Era la Esfinge. Edipo dijo: “Quiero preguntarte algo. ¿Por qué no reconocí a mi madre?”. “Diste la respuesta equivocada”, dijo la Esfinge. “Pero eso fue lo que posibilitó todo lo demás”, dijo Edipo. “No”, replicó ella. “Cuando yo te pregunté, ¿Qué camina a cuatro patas por la mañana, a dos al mediodía y a tres por la tarde? Respondiste, el Hombre. No dijiste nada de la mujer.” “Cuando se dice Hombre”, repuso Edipo, “se incluye también a las mujeres. Todo el mundo lo sabe.” Y ella replicó, “Eso es lo que tú te crees”.

Muriel Rukeyser. Mito.


Puesto que la mujer se ha rebelado y ha reivindicado su liberación, la estabilidad afectiva de la familia, que dependía decisivamente de ella, entra en crisis. Frente a esta amenaza, se vuelve al padre. Se revitaliza su papel, ya no únicamente como polo estable de la autoridad, sino como polo afectivo, un padre que asume el papel afectivo que la madre ya no desempeña, un padre en cierto modo hermafrodita.

Michele Mattelart. Mujeres e industrias culturales.


La sociedad agotada por las reivindicaciones diversas y las críticas múltiples, quiere reafirmar el liderazgo del padre tranquilo, condenar implícitamente a la madre turbulenta, acusada de ser responsable de la desestabilización de los hogares. En nuestro siglo freudiano, la ‘liberación’ ‘del hijo pasaba por el rito –no menos simbólico- de ‘mata al padre’. Pero hoy, después de haber asesinado a los dioses, los ídolos, los maestros pensadores, los directores de conciencia y los padres espirituales, el mundo se siente huérfano y grita ‘¡papá!’.

Pierre Billard.

Zobeida: la captura del sueño de los hombres

Desde allí, después de seis días y siete noches de camino, se llega a Zobeida, la ciudad blanca, expuesta a la luna, con calles plegadas sobre sí mismas como en una madeja. Cuentan esta historia sobre su fundación: hombres de varias naciones tuvieron un sueño idéntico. Vieron a una mujer que corría de noche por una ciudad desconocida; la veían de espaldas, con sus largos cabellos, y estaba desnuda. Soñaron que la perseguían. Cuando doblaron la esquina, todos la perdieron.

Tras el sueño, se pusieron a buscar esa ciudad; la ciudad, nunca la encontraron, pero se encontraron unos a otros; decidieron construir una ciudad como la del sueño. Para trazar las calles, cada uno siguió el curso de la persecución; en el punto en que habían perdido la pista de la fugitiva, dispusieron espacios y muros diferentes a los del sueño, para que ella no pudiera escapar de nuevo.

Esta fue la ciudad de Zobeida, donde se establecieron, esperando que la escena se repitiera una noche. Ninguno, dormido o despierto, volvió a ver a la mujer. Las calles de la ciudad eran calles donde iban a trabajar todos los días, sin otro lazo de unión entre ellos que la caza del sueño. Que, por otra parte, ya habían olvidado hacía mucho tiempo.

Llegaron nuevos hombres de otras tierras, hombres que habían tenido el mismo sueño, y en la ciudad de Zobeida, reconocieron parte de las calles del sueño, y cambiaron la composición de arcadas y escaleras, para que recordaran más de cerca el camino de la mujer perseguida y así, en el punto en que la mujer se había desvanecido, no quedó ninguna posible escapatoria. Aquellos que habían llegado los primeros no podían entender lo que había empujado a esta gente a Zobeida, esa ciudad tan fea, esa trampa.

Italo Calvino. Ciudades Invisibles

Vía Campesina: III Asamblea de mujeres

En Maputo, Mozambique, a la ocasión de la V Conferencia Internacional de La Vía Campesina, nosotras las mujeres del campo de los diferentes continentes hemos sostenido nuestra III Asamblea de las Mujeres. Nos encontramos con la alegría del compartir, el cariño de las compañeras, la riqueza de nuestras culturas diversas y la belleza de las mujeres de África, Asia, Europa y las América.

Somos mujeres con historias y luchas comunes por la vida, la tierra, los territorios, la Soberanía Alimentaría, la justicia, la dignidad; mujeres que compartimos saberes y experiencias, convencidas que las ideas como las semillas cuando se intercambian crecen y se multiplican. Somos mujeres que hemos luchado contra la violencia a lo largo de la historia, luchadoras, que continuamos defendiendo nuestros territorios y nuestras culturas del saqueo, la devastación y la muerte perpetradas por quienes han impuesto su poder desde el tiempo de la colonia, y que hoy continúan intentando colonizar no sólo nuestros territorios sino también nuestras mentes y nuestras vidas.

Como mujeres reclamamos el respeto de todos nuestros derechos y rechazamos al sistema patriarcal y todas sus expresiones discriminatorias. Nos reafirmamos en el ejercicio pleno de la participación ciudadana. Exigimos nuestro derecho a una vida digna, el respeto a nuestros derechos sexuales y reproductivos, la aplicación inmediata de medidas para erradicar toda forma de violencia física, sexual, verbal y psicológica y la eliminación de prácticas de feminicidio que aún persisten.

Denunciamos que los procesos migratorios, particularmente el de las mujeres, están estrechamente relacionados con el empobrecimiento y la violencia social y de género en el campo así como con desplazamientos de las mujeres hacia los centros de producción empresarial, el tráfico de mujeres para enriquecer el negocio del entretenimient y las expulsiones de las mujeres de las tierras productivas. Todos estos factores conjuran contra la permanencia y los medios de sustento de las comunidades campesinas y contra la Soberanía Alimentaría.

Reafirmamos que denunciar la discriminación hacia las mujeres, implica reconocer que si bien el sistema patriarcal y el machismo han existido históricamente; el modelo neoliberal profundiza las condiciones de discriminación y aumenta las situaciones de violencia contra las mujeres y las niñas en las zonas rurales. Por tanto la lucha antineoliberal debe de ir a la par de la lucha por la igualdad de género, la no discriminación de las mujeres y el combate inclaudicable contra todas las formas de violencia en el campo, y en particular la violencia doméstica que sufren las mujeres.

Las mujeres sufrimos discriminación de clase, género, étnica, sexual, estética, entre otras. Creemos que un tipo diferente de sociedad con otro tipo de relaciones de géneros es posible. Otro mundo es posible ahora.

Extraído de: La Vía Campesina: Declaración de la III Asamblea de las Mujeres

Decrecimiento, más allá del anti-capitalismo

Durante estos tiempos de crisis capitalista, rescates sin escrúpulos, vaivenes bursátiles e incertidumbre general, están apareciendo multitud de artículos que ponen su granito de arena en hacer de la idea del decrecimiento algo menos ajena a lo que venía siendo, sobretodo en el ámbito de la izquierda alternativa.

Cierto es, como bien expresan muchos de estos textos, que la acumulación para unos pocos intrínseca al capitalismo está en la base de la espiral autodestructiva reinante, que la explotación capitalista del mundo lo está llevando a su ruina humana y ecológica, que decrecer es imperativo ante los límites energéticos y materiales de un planeta exhausto por la sobre-explotación.

Pero cierto es también, que la idea de decrecimiento, además de romper de frente con el capitalismo, rompe con otros dogmas de los que la doctrina imperante no es dueña exclusiva. El decrecimiento no olvida que el “desarrollo”, el “Progreso”, el “Avance de la sociedad”, más allá de control del capital o de la organización social, han sido las constantes incuestionables de la historia, y que son sinónimo no sólo de crecimiento en el estricto sentido económico, sino también del aumento de la complejidad, de la tecnificación de la vida, de la especialización total, de la mayor acumulación de poder, de la uniformización global, de la explotación y tantos otros males cuya solución se presenta, qué casualidad, apretando la misma tuerca que los ha causado.

No me parece oportuno olvidar, sobretodo en tiempos de afanada búsqueda de alternativas como estos, las enseñanzas de Ivan Illich cuando afirmaba que, pasado cierto límite, se pierde el control sobre las herramientas que, aunque creadas para hacernos más libres, acaban por dominarnos[1]. Mucho tiene esto que ver, al final, con la contundencia con la que André Gorz expresaba que “cada pancarta que proclama 'queremos trabajo', proclama la victoria del capital sobre una humanidad esclavizada de trabajadores que ya no son trabajadores pero que no pueden ser nada más”[2]. Igual de certeras me parecen las palabras de Jacques Ellul cuando aseguraba que es imposible dirigir el avance de la Técnica[3] que, ni buena ni mala, sólo persigue su propio desarrollo, de imprevisibles consecuencias en una espiral dónde, para cada avance positivo, los problemas creados son cada vez más inabordables[4].

El decrecimiento, al que estos autores y muchos más han ido dado forma a lo largo ya de décadas, pone el énfasis en la vuelta a lo local, a lo cercano, lo simple. Se presenta incompatible con todo sistema empeñado en añadir capas de complejidad al funcionamiento de un mundo cuya globalidad ya nadie comprende.

La apuesta por el decrecimiento no es simplemente anti-capitalista, sino esencialmente anti-burocrática, anti-especialista, anti-potencial, anti-productivista y busca dar lugar a un mundo dónde además de la sostenibilidad, primen los valores humanos por encima de los de la Técnica y la economía.

No se trata de volver a la frondosidad de los bosques y a la luz de las hogueras, sino de cuestionar a fondo cada paso, de establecer prioridades y límites para desmontar las complejidades de un sistema que, a pesar de las fachadas democrática, es controlable únicamente por un grupo reducido de expertos aprobados por el Poder de turno.

Sólo desterrando el mito del Progreso podremos apreciar con mayor claridad que si es vergonzoso inyectar fondos públicos en bancos y mercados, no lo es menos lanzar cohetes, acelerar partículas, investigar la fusión nuclear o impulsar infinidad de otros proyectos civiles y militares ejecutados por los gobiernos y corporaciones de turno. Imposible es obviar el papel de una economía productivista y globalizada en todos estos procesos que obstinados en el “avance de la humanidad”, condenan a la miseria a su mayor parte.

Notas:

[1]. “La convivencialidad”. Ivan Illich.
[2]. “André Gorz Vive, la lucha ecologista sigue”. Florent Marcellesi
[3]. Entiéndase la Técnica como “la elección del método más eficiente para alcanzar un objetivo, sin miras a factores humanos o ecológicos que pudiesen condicionarlo”, según J. Ellul. Más tarde, Serge Latouche incorporará el factor económico (rentabilidad) a los análisis de Ellul y desarrollará el concepto de la Megamáquina.
[4]. “Jacques Ellul, l'homme qui avait presque tout prévu” Jean-Luc Porquet.

Héctor A. San Juan Redondo. Decrecimiento, más allá del anti-capitalismo

Imaginario simbólico

El imaginario simbólico constituye, instituye y disciplina los pensamientos y prácticas de la realidad social, a través de fórmulas no jurídicas, sino más bien informales, y que muchas veces tienen que ver más con el mundo de los afectos, sentimientos y emociones, que con la regulación explícita de un sistema político o una estructura económica, aunque es evidente el peso del poder en su configuración.

La consideración de que es algo ‘normal’, la repetición de un mismo mensaje bajo diferentes formas o en la misma y de forma reiterada, la espontaneidad o liviandad con que se expresan, contribuyen a su objetivación, configuración como creencia verdadera, aunque de manera inconsciente, que penetra en la mente de los individuos y se reproduce en los colectivos sociales.

La identificación de la mujer con la maldad y la incoherencia adjudicada a ésta es la forma tradicional que tiene la cultura hegemónica y el género masculino para justificar y legitimar la discriminación femenina.

Nuestra sociedad occidental está regida por un sistema binario bipolar, donde los pares dicotómicos presentan una categoría fundante. Frente a la doncella y la esposa está la puta. Siempre lo bueno contra lo malo.

La violencia simbólica es violencia amortiguada, insensible, e invisible para sus propias víctimas, que se ejerce sobre todo a través de caminos puramente simbólicos de comunicación. Uno de los ámbitos donde se observa es en el refranero.

Algunos ejemplos:

‘Mujeres en opinión tienen mal son’. ‘A la mujer, ni muerta has de creer’. ‘Al perro nadar, y a la mujer bailar, el diablo se lo debió enseñar’. ‘La que es de su casa, lava, limpia, cose, guisa y amasa’. ‘Mujer hermosa, mujer peligrosa’. ‘Mujeres que van mucho a fiestas, si es casada, cuernos en la testa’. ‘Al marido temerle, quererle y obedecerle’. ‘Al mujeriego, mil perdones’. ‘La que sea puta y bruja, cruja’. ‘La mujer sin varón, ojal sin botón’.

El lenguaje es un medio de comunicación, pero es también un modo de pensar, una forma de acceder a la realidad que nos rodea mediante su aprehensión, reproducción, y porque no, interpretación. Es el primer sistema simbólico que se utiliza para estructurar la experiencia, vehículo de comunicación y comportamiento lingüístico. Reproduce la realidad y el mundo, pero sometido a una organización propia, simbolizándolo; hay, pues, una íntima y continua relación entre lengua y pensamiento, y entre lenguaje y experiencia humana; lengua y sociedad se implican mutuamente. No es un espejo de la realidad, ni herramienta neutral, impone su punto de vista sobre el mundo al que hace referencia y al utilización de la mente con respecto a dicho mundo.

Para saber más: Estereotipos y roles de género en el refranero popular. Anna M. Fernández Poncela.

Decrecimiento: sencillo de explicar, difícil de asumir

¿Saldrías esprintando si tienes que recorrer 80 km. en bici? No, porque la velocidad te dejaría sin resuello. ¿Qué pasó con la gallina de los huevos de oro? El ansia de velocidad de acumulación mató a la gallina y al futuro.

Esto es lo que le está pasando a nuestro planeta. Vivimos a una velocidad por encima de lo sostenible. Una velocidad de apropiación de recursos y de generación de residuos superior de las capacidades del entorno.

Así, el cambio climático es debido a que estamos generando gases de efecto invernadero (residuos) por encima de la capacidad de ser asumidos por parte de la atmósfera (sumidero). El agotamiento del petróleo (recurso) se debe a que estamos consumiéndolo por encima de su tasa de renovación. Podemos hacer un repaso por todos los problemas ambientales enmarcándolos en estas dos categorías: excesiva velocidad de consumo de recursos o excesiva velocidad de producción de residuos.

La solución es obvia: consumamos recursos y produzcamos residuos a los ritmos asumibles por la naturaleza. Pero, ¿por qué avanzamos en la dirección contraria?

Aquí la cosa también está clara. Vivimos en un sistema, el capitalista, que funciona con una única premisa: maximizar el beneficio individual en el más corto espacio de tiempo. Uno de sus corolarios inevitables es que el consumo de recursos y la producción de residuos no para de aumentar a velocidades exponenciales.

No es que haya una mente maquiavélica que diga: voy a ventilarme el planeta (aunque sí que hay quienes estén por la labor). Es una simple cuestión de reglas de juego: o te atienes a maximizar tus beneficios o te quedas fuera. Quedarse fuera es que tu empresa es absorbida o pierde su mercado. Atenerse a las reglas es que lo único que importa son las cuentas a final de año y, sólo bajo presión, el entorno o las condiciones laborales.

Pero el problema va más allá de los impactos ambientales y sus implicaciones sociales (el cambio climático es uno de los principales problemas sociales por su ataque a los medios básicos de supervivencia: agua, agricultura y tierra). Indudablemente hablar de lo que supone la velocidad del capitalismo implica nombrar a quienes esta velocidad expulsa y explota.

Si tengo 100 manzanas para 100 personas y 20 (qué casualidad, la mayoría hombres) se quedan con 80, porque el sistema no sólo produce acumulación, sino que necesita esa acumulación... Vamos, que tenemos un problema de sobrevelocidad, pero también de inequidad. Tenemos una tarta en la que nos tenemos que preocupar no sólo del reparto justo, sino también del tamaño, que no puede ser demasiado grande.

Atajar el problema de sobrevelocidad que tenemos pasa por abandonar la obsesión intrínseca de este sistema por el crecimiento. Pasa por el decrecimiento de quienes ya hemos crecido demasiado. Significa que los países del Norte tendremos que recortar drásticamente nuestro consumo de recursos y producción de basuras hasta acoplarlos a la capacidad de producción y reciclaje de la naturaleza.

Pero no en todo se tiene que decrecer ni de igual forma. Hay que decrecer en el consumo de energías fósiles, creciendo en el de renovables (hasta un punto); o decrecer en la producción de materiales sintéticos, sustituyéndolos (en parte) por naturales. Todo ello entendiendo que el aumento de la eficiencia y la apuesta por los productos cien por cien reciclables es importante, pero no suficiente. El parque automovilístico actual es mucho más eficiente que el de hace 30 años pero... contamina más (hay más coches); y una granja de cerdos puede producir deshechos cien por cien reciclables pero... a una velocidad inasumible por los ecosistemas. Así que: más eficiencia, cierre de ciclos de la materia, energía solar pero... con decrecimiento. Sólo así el Sur (y los sures del Norte) podrán aumentar sus niveles de consumo de recursos y de generación de residuos para alcanzar los mínimos para tener una vida digna.

Es decir, la propuesta de decrecimiento no implica que todo el mundo decrezca ni que decrezcamos en cualquier cosa, sino que el decrecimiento busca la equidad en la austeridad. Es comprender que vivir mejor es vivir con menos. El decrecimiento no es un objetivo, es un medio hasta alcanzar parámetros de sostenibilidad.

Pero es una propuesta muy difícil de asumir, al romper las reglas de juego capitalistas e ir contra quienes detentan el poder. Sin embargo es algo inevitable, o decrecemos por las buenas o lo haremos por las otras, ya que los límites de recursos y sumideros del planeta los tenemos ya encima, y la física no veas lo tozuda que es.

Luis González Reyes en Revista Pueblos nº 34. Septiembre 2.008

Las mujeres: el nuevo 'sujeto histórico'

La mercantilización de las cosas y de las personas, junto a la alienación en la caverna del desatino, se están cebando principalmente en las mujeres, y sus cuerpos se afianzan más y más como objeto real y simbólico de dominación. La prostitución femenina, la pornografía e incluso el esclavismo sexual han crecido escandalosamente con el empobrecimiento, las guerras y las migraciones, efectos multiplicados planetariamente por la posibilidad de internet, cuyos contenidos divulgan y venden este tipo de prácticas perversas.

Pero también el cuerpo de las mujeres se está convirtiendo en un campo de especulación para la medicina: la reproducción asistida, los vientres de alquiler, la menopausia considerada como patología y la enloquecida carrera de la cirugía estética, en función de un modelo de belleza adecuado a la mirada masculina, están haciendo a las mujeres auténticas víctimas de los valores y principios consagrados por el patriarcado, si bien bajo la apariencia de emancipación que supuestamente cabalga a lomos de los avances científicos y tecnológicos.

Al comprobar la multitud de grupos de mujeres que en distintos frentes de lucha se están organizando, se podría considerar a las mujeres como el nuevo “sujeto histórico”. El hecho de ser mujer lleva aparejado una necesidad o deseo de cambiar las cosas. Estamos incomodas, muy incómodas con el mundo que nos ha tocado vivir, y este mundo que nos ha tocado vivir no ha sido en una tómbola, sino por imperativo expreso de quienes lo dominan, que son los ‘machos’, es decir, aquellos varones que responden a su enfermo deseo de dominar.

Tal vez sea el momento de construir frentes comunes y plurales (no es contradictorio) de mujeres como encarnación real y simbólica de otro mundo posible. Y no se trata de aglutinarnos en torno a un ‘pensamiento único’, pero sí en torno a un único compromiso desde los múltiples caminos que nos marcan la clase social, la cultura, la nacionalidad, las opciones sexuales, la raza o la edad que conforman nuestras referencias personales y colectivas.

Para saber más: Mujeres en la era global. Victoria Sendón de León.