Acerca del decrecimiento



Si le pedimos a alguien que nos describa el anuncio de Acciona sobre la sostenibilidad ¿Qué nos dirá?


Nos dirá si le ha gustado o no.


Nos dirá que le ha causado una sensación de desasosiego, recordará algunos detalles que le han llamado la atención, una sucesión de imágenes con distintas luces, unos jóvenes con una voz en off... el nombre de una página web.


Esto no quiere decir que la información no llegue a nuestro cerebro, sino que percibimos una serie de elementos para quedarnos con una idea global de la imagen y la mayor parte de la información nos pasa inadvertida, son sensaciones perceptivas de las que no nos hacemos conscientes.


La cantidad de información que se recibe en este anuncio es demasiado grande y el cerebro humano no puede procesarla toda. Por esto, la mayoría de los estímulos permanecen en un plano difuso y sólo se hacen conscientes aquellos que merecen nuestra atención. La percepción se selecciona en base a estímulos externos, la propia organización del mensaje audiovisual – primeros planos, intensidad de luz, ritmo...- y por una serie de estímulos internos, se percibe aquello que está más acorde con nuestros intereses, esquemas de valores, contextos socioculturales.


Este anuncio esta reforzando un estereotipo que nos permite organizar la visión del mundo y que convierte en un modo 'natural' de hablar y pensar determinadas realidades que se simplifican para reforzar las opiniones generales de la gente.



¿Qué ideas evoca este anuncio que refuerzan opiniones estereotipadas de las personas?


(A) Criminalización de las personas.


No paro de sudar; voy a poner el aire acondicionado. Eso, ¡carguémonos el planeta!”


Descarga sobre las personas que pertenecen a la sociedad del consumo todo el peso de la destrucción del planeta: te esta diciendo que eres culpable, te criminaliza, desea que te sientas culpable; en ningún momento aparecen las multinacionales, ni los grandes consorcios financieros, ni la sociedad industrial, su organización del tiempo y del trabajo, su nocividad y la utilización abusiva de sus tecnologías, que permite esta barbarie: el modelo económico capitalista.



Se individualizan los problemas para evitar la responsabilidad de la empresas, las leyes o el metabolismo de la sociedad industrial, existe una ocultación de las causas estructurales del deterioro del planeta en el cual vivimos.


Se trata de evitar criticar el carácter alienante de un tipo de sociedad donde las personas quedamos reducidas a una única dimensión: la del simple confort material y el interés económico, una sociedad en un estado de insatisfacción permanente, inconsciente sobre este estado de alienación y falta de libertad.




El anuncio omite el principal problema del planeta:

El actual modelo económico-productivo está basado en la lógica del crecimiento y la acumulación.



¿Cómo consigue el sistema que metamos la cabeza debajo del ala?

Habitamos un mundo en el que las cosas no sólo son lo que son, sino también lo que significan.




(B) La superioridad del estilo de vida occidental.


¿Qué es imprescindible?. ¿La nevera es imprescindible?”


La respuesta puede resultar obvia, se trata de una pregunta retórica para confirmar una idea; en realidad la mayoría de las personas que ven este anuncio piensan que una nevera es imprescindible, pero durante miles de años el ser humano no las utilizó, y de hecho la mayoría de las personas que viven en el planeta, no las conocen.


Pero una minoría privilegiada del planeta, pretende forzar un modelo de consumo que genera grandes desequilibrios a escala mundial y que para su sostenimiento se basa en la exclusión, la represión y el hambreamiento de la mayoría de la población mundial.





Pero además, nuestra civilización no ha sido creada a partir de los procesos naturales, sino a través de sistemas políticos y tecnológicos elaborados gracias al fácil acceso a los hidrocarburos existentes en la corteza terrestre.





Y nuestra forma de vida necesita una constante necesidad de crecimiento (energía, materias primas, espacios naturales...), pero los combustibles fósiles son una realidad geológica y nuestro mundo es finito.





(C) El miedo del discurso apocalíptico.


Olvidémonos de vivir como hasta ahora. Imagínate como sería ese mundo. Las escuelas cerrarían. Todo perdería sentido...”


Y aquí viene el discurso apocalíptico. Meter miedo. No hay lugar para un estilo de vida que haga se haga compatible un mundo de baja energía y que respete los ciclos de la naturaleza.


Sin embargo el sistema siempre ofrece una salida:


El mito del crecimiento ilimitado

(D) La idea de 'fe en el progreso'.


Diríamos no a todo el progreso acumulado durante siglos”


La idea de ‘fe en el progreso perpetuo’ de la sociedad occidental. Esa tecnología que puede remediarlo todo mañana: Alimento ilimitado, alternativas ilimitadas para la sustitución de recursos, modos de vida de abundancia, energía ilimitada...


Se tiende a justificar la creencia de que el progreso exige ciertos sacrificios, asumiendo los efectos secundarios que conlleva la tecnología moderna (agresiones al entorno, la contaminación, industria armamentista, la uniformidad en aras a la eficacia...).




Fueron necesidades apremiantes las que movieron al hombre a tomar cosas que le fueron desviando de su naturaleza de mono desnudo absolutamente sostenible, además de su ingenio.


La incapacidad de nuestra especie para controlar su volumen de población y por ende, la incompetencia para evitar el agotamiento de los recursos básicos que la sustenta, el deterioro de la Naturaleza de la que forma parte y finalmente una aguda competencia entre los propios humanos, son pruebas de que el desarrollo tecnológico necesita de sistemas de producción cada vez más complejos que generan mayores necesidades de recursos en un camino sin retorno hacia el abismo.





(E) La estética verde


Sigamos exprimiendo los recursos que nos quedan irresponsablemente”


El problema: la mala utilización de los recursos. El anuncio nos pregunta ¿Qué hacemos? Luego la solución es sencilla: utilicemos adecuadamente esos recursos para salvar el planeta, pero sin renunciar al crecimiento.


El espectador contribuye activamente a culminar un proceso iniciado por quien lo ha elaborado.


El sistema siempre ofrece una salida:


El negocio de lo verde. Las grandes empresas descubren una nueva etiqueta de moda, la estética ambiental vende, un escaparate donde esconder la contaminación, un lavado de imagen que permite mercadear con el consumo verde.


¿Desarrollo sostenible?

(F) La inexistencia del discurso alternativo.


El anuncio no nos dice que tenemos que decrecer, consumir menos, ir a formas de vida más sencillas, ya no digamos plantearnos otro estilo de vida u otro modelo económico.


Quién paga el anuncio es una empresa que gana mucho dinero, no le interesa un discurso alternativo, simplemente se disfraza con la retórica del ‘desarrollo sostenible’, la estética ambiental, una especie de escaparate deslumbrante diseñado para ocultar el inmenso vacío existente tras él.


¿Qué es el decrecimiento?


"El decrecimiento es una gestión individual y colectiva basada en la reducción del consumo total de materias primas, energías y espacios naturales."


El decrecimiento es una necesidad, no un principio, un ideal, ni el objetivo único de una sociedad del post-desarrollo y de otro mundo posible. La consigna del decrecimiento tiene por objeto sobre todo marcar con fuerza el abandono del objetivo insensato del crecimiento por el crecimiento.


En particular, el decrecimiento no es el crecimiento negativo. Sabemos que la simple desaceleración del crecimiento hunde a nuestras sociedades en la desesperación a causa del desempleo y el abandono de los programas sociales, culturales y ecológicos que aseguran un mínimo de calidad de vida. ¡Podemos imaginar la catástrofe que sería una tasa de crecimiento negativo! Así como no hay nada peor que una sociedad de trabajo sin trabajo, no hay nada peor que una sociedad de crecimiento sin crecimiento.


Es necesario un cambio del modelo económico.



Es necesario un modelo económico-político-social justo y sustentable


Sustentabilidad

Un modelo que permita una calidad de vida digna a todas las personas del planeta. Esta calidad de vida dependerá de las posibilidades que tengan las personas de satisfacer adecuadamente sus necesidades humanas fundamentales.





El desarrollo de una calidad de vida aceptable por todas las personas, sería un concepto que abarcaría no solo la satisfacción de las necesidades biológicas y sociales sino también aquellas necesidades emocionales y afectivas.


Desde una perspectiva de una economía neoliberal las necesidades humanas se limitarían a las preferencias, deseos y demandas que registra el mercado; desde otra perspectiva más integral abarcaría otros aspectos como el cariño, la afectividad, la identidad, la participación, las relaciones sociales, la creatividad, el conocimiento, el ocio, la libertad, etc.



Se viviría la existencia como un cuidado de la vida misma.



Algunas pautas que se pueden ofrecer para una sociedad en decrecimiento serían las siguientes:


  • Habida cuenta de que los organismos, en general, y los hombres muy particularmente, necesitan degradar energía y materiales para mantenerse en vida, el único modo de evitar que ello redunde en un deterioro entrópico de la Tierra es articular esa degradación sobre el único flujo de energía renovable, que se recibe, el procedente del Sol y sus derivados, manteniendo un reciclaje completo de los ciclos de materiales, tal y como ha ejemplificado ese fenómeno tan particular de la fotosíntesis que permitió el desarrollo de la biosfera y de la especie humana.



  • Una gestión comunitaria de los recursos.



  • Reducción de la movilidad desarrollando medios de transporte no motorizados:, la marcha a pie, la bicicleta y los animales de carga; Utilización de los transportes colectivos.



  • Una reconversión ecológica de la agricultura (poco intensiva en energía, escasamente mecanizada, intensivaen trabajo y que sustituye fertilizantes sintéticos por productos organo-inerales). Introducir el campo en la ciudad, y redistribuir la población sobre el territorio diversificando la explotación agraria y orientándola hacia el autoconsumo local y regional.


  • Una medicina para las personas.




  • La reorganización social del cuidado. Representan un conjunto de tareas cuyo objetivo es proporcionar bienestar físico y emocional a terceros (pareja, hijos, padres y madres, amigos...) además de la atención a uno mismo. Satisfacer estas necesidades requiere un trabajo que no sólo incluye tareas materiales (como hacer la comida, la colada, limpiar), sino también un componente inmaterial difícilmente cuantificable que tiene que ver con los afectos que median en estas relaciones y que se dan en la vida cotidiana. Son la comunicación, la producción de sociabilidad, la capacidad de afecto y la empatía.




  • Un replanteamiento de la relación entre población y recursos, comenzando a entender las estrategias reproductivas que desarrollan las mujeres en función de las condiciones socioeconómicas y culturales de la comunidad a la que pertenecen. Ellas son quienes introducen la civilización en medio de la barbarie, quienes convierten las piedras en pan para alimentar a sus familias. Habría que contar con su experiencia y sus conocimientos para saber que factores socioeconómicos debieran ser modificados en cada sociedad concreta con el fin de garantizar la sostenibilidad humana.




  • Una idea de comunidad basada en la participación, la cooperación, la solidaridad, el apoyo mutuo y la igualdad. Donde las decisiones se tomen colectivamente por todas las personas.



  • La educación consistiría en el esfuerzo encaminado al desarrollo integral de cada persona; esto abarcaría los aspectos cognitivos (hábitos intelectuales, técnicas de trabajo,conocimientos científicos, técnicos, humanísticos, históricos, estéticos...), aspectos afectivos (referidos a los sentimientos y emociones), aspectos sociales (la capacidad de relacionarse con los demás, el conocimiento de nuestra sociedad, el desarrollo moral) y aspectos físicos (referidos a la salud y el propio cuerpo). Y los fines y valores que debería tener esa educación deberían estar guiados por valores como la noción de mesura, el concepto de límite, la solidaridad, la generosidad, la capacidad de entrega y cuidado de los demás, la alegría de vivir y el rechazo a toda pauta que no pueda ser universalizable.


  • El nuevo modelo ha de ser asumido voluntaria y libremente.




Las raíces del decrecimiento

Bibliografía:

  • Amery, Carl. Auschwitz, ¿comienza el siglo XXI?. Hitler como precursor. Fondo de Cultura económica. 1998.

  • Anders, Günther. Nosotros, los hijos de Eichmann. Carta abierta a Klaus Eichmann. Paidos. 1988.

  • Bosch, Anna; Carrasco, Cristina; Grau, Elena. Verde que te quiero violeta. [En internet]

  • Baudrillard, Jean. La sociedad de consumo. Sus mitos, sus estructuras. Siglo XXI. 1970.

  • Carpintero, Óscar. La bioeconomía de Georgescu-Roegen. Montesinos. 2006.

  • Castro, Carlos de. El origen de Gaia. Una teoría holista de la evolución. Abecedario. 2008.

  • Colectivo Revista Silence. Objetivo decrecimiento. Leqtor. 2006.

  • Diamond, Jared. Armas, gérmenes y acero. Debate. 2004.

  • Diamond, Jared. Colapso. Debate. 2006.

  • Escobar, Arturo. Más allá del Tercer Mundo. Globalización y diferencia. ICANH. 2005. [En internet]

  • Estevan, Antonio y Sanz Alfonso. Hacia la reconversión ecológica del transporte. Catarata. 1996.

  • Fernández Durán, Ramón. Contra la Europa del capital y la globalización económica. Talasa. 1996.

  • Fernández Durán, Ramón. La explosión del desorden. Fundamentos. 1993.

  • Fukuoka, Masonobu. La revolución de una brizna de paja. 1978. [En internet]

  • García Camarero, Julio. El crecimiento mata y genera crisis terminal. Catarata. 2009.

  • García, Ernest. El trampolín fáustico. Ciencia, mito y poder en el desarrollo sostenible. Tilde. 1999.

  • García Ernest. Medio ambiente y sociedad: la civilización industrial y los límites del planeta. Alianza. 2004.

  • George, Susan. El informe Lugano. Icaria. 2001.

  • Georgescu-Roegen. La ley de la entropía y el proceso económico. Visor. 1974.

  • Georgescu-Roegen. Energía y mitos económicos. 1975. [En internet]

  • Guattari, Felix; Rolnik, Suely. Micropolítica. 1986. [En internet]

  • Guerra Palmero, María José. Teoría feminista contemporánea. Complutense. 2001.

  • Hamilton, Clive. El fetiche del crecimiento. 2006.

  • Harris, Marvin. Antropología cultural. Alianza. 1983.

  • Hooks, Bell y otras. Otras inapropiables. Traficantes de sueños. 2004. [En internet]

  • Illich, Ivan. Energía y equidad. Nueva imagen. 1974. [En internet]


  • Klein, Naomi. No logo: El poder de las marcas. Paidós. 2000.

  • Latouche, Serge. El planeta de los náufragos. Acento. 1993.

  • Latouche, Serge. La otra África. Oocebap. 2007.

  • Latouche, Serge. La apuesta por el decrecimiento. Icaria. 2008.

  • Latouche, Serge. Pequeño tratado del decrecimiento sereno. Icaria. 2007.

  • Latouche, Serge. Sobrevivir al desarrollo. Icaria. 2007.

  • Linz, Manfred; Riechmann, Jorge y Sempere, Joaquim. Vivir (bien) con menos. Icaria. 2007.

  • Lopez Tobajas, Agustín. Manifiesto contra el progreso. Olañeta. 2005.

  • Los amigos de Ludd. Las ilusiones renovables. Muturreko. 2007.

  • Madeley John. El comercio del hambre. Prólogo. 2003.

  • Manzano, Vicente. Comportamientos de consumo y decrecimiento sostenible.2006. [En Internet]

  • Marcuse, Herbert. El hombre unidimensional. Seix Barral. 1964.

  • Marcuse, Herbert. Eros y civilización. Seix Barral. 1953.

  • Martínez Alier, Joan. El ecologismo de los pobres. Icaria. 2005.

  • Merkel, Jim. Simplicidad radical. Fundación Tierra. 2003.

  • Maturana, Humberto y Varela, Francisco. El árbol del conocimiento. Debate. 1990.

  • Naredo, José Manuel. Raíces económicas del deterioro ecológico y social. Siglo XXI. 2006.

  • Neef, Max. Desarrollo a escala humana. Icaria. 1993.[En internet]



  • Polanyi, Karl. La gran transformación. Fondo cultura. 1944.

  • Roberts, Paul. El fin del petróleo. Ediciones B. 2004.

  • Riechmann, Jorge. Biomímesis: Ensayos sobre imitación de la naturaleza, ecosocialismo y autocontención. Catarata. 2006.

  • Riechmann, Jorge. Gente que no quiere viajar a Marte. Catarata . 2004.

  • Riechmann, Jorge. La habitación de Pascal. Catarata. 2009.

  • Rifkin, Jeremy. La economía del hidrógeno. Paidós. 2002.

  • Rivera Garretas, María Milagros. Nombrar al mundo en femenino. Icaria. 1994.

  • Rodrigo Mora, Félix. Naturaleza, ruralidad y civilización. Brulot. 2008.

  • Rodríguez Magda, Rosa María. Femenino fin de siglo. Anthropos. 1987.

  • Rodrigáñez, Casilda. El asalto al Hades. Virus. 2004. [En internet]

  • Rodrigáñez, Casilda. La sexualidad y el fundamento de la dominación. 2008. [En internet]

  • Rodrigáñez, Casilda; Cachafeiro Ana. La represión del deseo materno y la génesis del estado de sumisión inconsciente. Ediciones Crimentales. 2007. [En internet]

  • Sachs, Wolfgang. Diccionario del desarrollo. Pratec. 1992. [En internet]

  • Sandín, Máximo. Pensando la evolución: pensando la vida. Crimentales. 2006.

  • Sau Sánchez, Victoria. Reflexiones feministas para principios de siglo. Horas y horas. 2000.

  • Schumacher E. F.. Lo pequeño es hermoso. Blume. 1973.


  • Sendón de León, Victoria. Matria, el horizonte de lo posible. Siglo XXI. 2006.

  • Shiva, Vandana. Cosecha robada. Paidós. 2003.

  • Shiva, Vandana. Manifiesto para una democrcia de la tierra. Paidós. 2006.

  • Shiva, Vandana y Mier, María. Ecofeminismo. Icaria. 1997.

  • Taibo, Carlos. En defensa del decrecimiento. Sobre capitalismo, crisis y barbarie. Catarata. 2009.

  • Traoré, Aminata. La violación del imaginario. Sirius. 2004.

  • Weiner K. y Weis H. . El libro negro de las marcas. Debolsillo. 2005.

Revistas:

  • Ecohabitar

  • Ecología Política

  • El ecologista

  • El viejo Topo

  • Libre Pensamiento

  • Mientras Tanto

  • The Ecologist para España y Latinoamérica

Por favor, si conoces algún libro o cualquier otro material que trate de alguna manera la temática del decrecimiento escribe a:

contacto@decrecimiento.info