El marxismo, basado en una concepción materialista de la historia (la Naturaleza como proceso de producción material), poseía la aspiración de la desaparición de las clases y la instauración del comunismo, mediante la acción del proletariado industrial, aunque esta clase social posee unos intereses, capacidades y calificaciones que están en función de las fuerzas productivas y funcionales de la racionalidad capitalista.
En el socialismo real que se dio en diferentes países, se desarrolló un sistema de división del trabajo donde las personas quedaban presas de la maquinaria productiva conducidas por una burocracia que gestionaba y planificaba el modelo comunista.
La economía comunista careció al igual que la economía capitalista o de libre mercado de una visión entrópica de la relación con el medio, ya que no tiene en cuenta las implicaciones que sobre el ‘desarrollo de las fuerzas productivas’ tiene el agotamiento de los recursos y el impacto sobre el entorno ambiental del modelo productivo.
El marxismo adolece de una visión económica que da por bueno el ‘progreso’ y el ‘crecimiento’, donde la tecnología hace posible la acumulación ilimitada de riqueza. La Naturaleza es ‘producción material’ mediada y transformada por actividad humana social.
Tras el colapso de los países del Este la ideología marxista y la izquierda en general está en crisis, es necesaria un reformulación de las teorías emancipadoras, liberadoras y de transformación, se necesita superar una visión histórica desarrollista que acepta un sistema ecónomico generado por la burguesía.











1 comentarios:
El marxismo no es enemigo del decrecimiento como se quiere hacer ver en este artículo. Es bien cierto que la época en la que vivió y escribió Marx, no se daban las condiciones de degradación del medio ambiente que se dan ahora, y entonces crecer si era progresar porque el proletariado de entonces vivía con lo justo o con menos.
El decrecimiento debe aportar al marxismo y no oponerse a él. La lucha de clases sigue existiendo y el consumismo no es otra cosa que la forma que tiene el capitalismo de seguir dominando. Hace falta un eco-marxismo para renovar a la izquierda. El marxismo necesita del decrecimiento, pero el decrecimiento también del marxismo. El marxismo sin decrecimiento supone no adaptar la lucha de clases a la situación del siglo XX. El decrecimiento sin marxismo es el ecosocialismo que practica ICV, una máscara falaz con la que presentarse como a la izquierda del PSOE, pero haciendo la misma política de colaboración de clases y antiecológica y antisostenible que el mismo PSOE.
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