La prisión de Philip Zimbardo

En una investigación memorable, Philip Zimbardo creó una prisión simulada en los locales del departamento de psicología de la Univesidad de Stanford. Llevó a esa “prisión” a un grupo de jóvenes normales, maduros, estables e inteligentes. Por el método de echar a cara o cruz Zimbardo eligió a la mitad de ellos prisioneros y a la mitad guardianes, y así vivieron durante seis días. ¿Qué aconteció?. Dejemos que Zimbardo nos lo cuente con sus propias palabras.

“Al final de los seis días fue necesario cerrar nuestra prisión de pacotilla, porque lo que vimos era aterrador. Ya no estaba claro, ni para nosotros ni para la mayoría de los sujetos, dónde acababan y dónde empezaban los papeles. En efecto, la mayoría se habían convertido en “prisioneros” y “guardianes” incapaces de diferenciar nítidamente entre ese personaje y su yo. Se produjeron cambios dramáticos en casi todos los aspectos de su conducta, su pensamiento y su afectividad. En menos de una semana, la experiencia de encarcelamiento deshizo (temporalmente) toda una vida de aprendizaje; los valores humanos se suspendieron, quedaron conmovidos los autoconceptos, y emergió el lado más vil, feo y patológico de la naturaleza humana. Quedamos aterrorizados porque vimos a algunos muchachos (“guardianes”) tratar a otros como si fueran despreciables animales, recreándose en la crueldad, mientras otros muchachos (“prisioneros”) se conviertieron en robots serviles y deshumanizados que sólo pensaban en escapar, en su propia supervivencia individual, y en su creciente odio a los guardianes.”

El dios del progreso: El Transporte

Las molestias y daños que genera El Dios del Progreso son interpretados en terminos de sacrificio en pos de una futura recompensa (“Mientras los dioses no cambien nada ha cambiado” - Sanchez Ferlosio).

“La Triple A” - Automóvil, Avión, Ave- concentra los más altos costes económicos y los más elevados efectos ambientales, aunque los coches “ecológicos”, las carreteras “inteligentes”, y evaluaciones “científicas” añaden confianza ciega en el nuevo Dios del Progreso.

La debilidad de los cimientos energéticos en los que se fundamenta todo el sector debería de servir para esbozar una alternativa divergente a las tendencias dominantes, la necesidad de una nueva cultura del transporte que desarrolle una estrategia sobre formas de organización y relación de las sociedades humanas en un planeta finito que es necesario compartir con equidad.

Sobre la familia

Aunque cada sociedad organiza las familias de manera diferente, en todas ellas se establecen vínculos afectivos muy fuertes entre sus miembros.

Existen tres grandes necesidades primarias, no aprendidas:

  • Necesidad de establecer vínculos afectivos percibidos como incondicionales y duraderos: apego.
  • Necesidad de disponer de una red de relaciones sociales: amigos conocidos, y pertenencia a una comunidad.
  • Necesidad de contacto físico placentero: actividad sexual asociada a deseo, atracción o enamoramiento.
Estas tres necesidades, favorecen la supervivencia del individuo y de la especie, ya que el apego contribuye a asegurarle los “cuidados maternales” que requiere; la red de relaciones asegura la pertenencia al grupo y por consiguiente, la defensa y alimentación, y por último la necesidad de actividad sexual conlleva la reproducción.

Si el individuo concreto no satisface adecuadamente estas necesidades, aparte de otras consecuencias, sentirá soledad emocional, soledad social y frustración sexual. Es decir la naturaleza tiene previstos sentimientos de bienestar y gozo, si tales necesidades se satisfacen, y sufrimiento de uno u otro tipo en caso inverso.

Sobre las formas de organización del trabajo

El trabajo es la principal actividad humana, y no tendría porqué ser una actividad penosa. Todo el mundo debería trabajar.

El contenido del nuevo modelo se desarrollaría a través de la descentralización productiva y el incremento de la autosuficiencia local. El trabajo debe ser democratizado, arbitrando mecanismos de control y participación por parte de los trabajadores, y eliminando jerarquías y privilegios, repartiéndolo igualitariamente entre hombre y mujeres.

Se requeriría una fuerza de trabajo polivalente y politécnica alejada de la especialización sectorial.

Sobre el papel de los partidos políticos y las instituciones

No se puede suponer que el actual modelo, y las estructuras que lo sustentan, sean capaces de trastocar la lógica de la mercancía, la acumulación y el beneficio. Y es inconcebible presumir que el funcionamiento del 'libre mercado' tenga en cuenta el progresivo agotamiento del petróleo.

El sistema de partidos es un entramado para legitimar el 'orden' vigente. El poder es estructural, trasciende a los individuos, la estructura del Estado no esta sujeta al 'control democrático', en ellas es en donde reside la continuidad y la permanencia del poder, ¿quien elige a un juez?¿quien elige a un general?¿quien decide que emisoras de radio pueden emitir?...

El modelo de la socialdemocracia de crecer para luego distribuir es indefendible.El proceso de decrecimiento y redistribución de la riqueza es inviable con este modelo.

La crisis global sólo podrá enfrentarse reconstruyendo lo local en consonancia con el medio, orientado a resolver las necesidades básicas de todos. Este cambio no se podrá llevar a cabo desde la maquinaria institucional.

Diversidad

Cuando un autor, un inventor, crea algo nunca lo hace sobre la nada; y ese mismo invento, obra, se sigue desarrollando individual y socialmente.

El Conocimiento es Patrimonio de la Humanidad.

Este Conocimiento es diverso y está sustentado en diferentes individuos y comunidades.

La conservación de esta Diversidad es necesaria para la supervivencia humana amenazada hoy en día por los procesos de uniformidad y pobreza cultural y biológica.

Decrecimiento

¿Y si la manera de ir transitando hacia un mundo más justo y sustentable fuera a partir del decrecimiento, una vez que se comprueba que el crecimiento continuo es inviable, antiecológico y que está generando un mundo crecientemente injusto e ingobernable?.


Un camino de cambio profundo desde abajo, radicalmente democrático, de la base material y estructural de nuestras sociedades; es decir, del modelo económico, productivo y de consumo dominante. Pero también de sus estructuras políticas, desde sus niveles más locales, a través de dinámicas democráticas verdaderamente participativas.

Un camino hacia modelos más justos, solidarios, en consonancia con el entorno ecológico y antipatriarcales. Sobre todo si empezamos a transitar hacia la necesidad de volver a relocalizar nuestras economías, impulsar la solidaridad y no la competitividad, reducir la movilidad motorizada, frenar el desarrollo urbano y la creación de infraestructuras, revitalizar el mundo rural, cerrar paulatinamente los ciclos de materiales, limitar nuestra dependencia exterior de recursos, restringir el consumo energético fósil, cambiar hacia energías renovables, reducir poco a poco el ámbito de la economía monetaria (es decir, reducir el crecimiento), recuperar el control social del dinero, desarrollar monedas locales y sistemas de trueque, supeditar el mercado a la sociedad, romper con la lógica del beneficio y la acumulación, desmantelar los conglomerados empresariales, impulsar la autogestión laboral, recrear nuevas estructuras comunitarias basadas en la diversidad multicultural e intercultural (mestiza), redefinir los espacios públicos y privados para el equilibrio de género, revalorizar las tareas de cuidados, regenerar los espacios metropolitanos, recuperar la habitabilidad interior y el espacio público de las ciudades, propiciar la agricultura periurbana, reducir el impacto del metabolismo urbano-agro-industrial, reconectar nuestras formas de conocimiento y cultura con el territorio, sanear sistemas territoriales y ambientales devastados, reducir progresivamente el gasto militar, policial y penal, incrementar el gasto social, etc., etc., etc.

La respuesta a la Crisis Energética que se avecina se llevaría a cabo a través de una transformación alternativa de la sociedad mediante nuevas formas de producción y consumo en estructuras comunitarias con un gasto energético de baja intensidad. Para ello debemos de rescatar valores como la noción de mesura, el concepto de límite, a través de lo local en consonancia con el medio, incrementando la autonomía y la autosuficiencia, y recuperando el mundo rural.

Los modelos productivos serían a escala humana y que no necesiten crecimiento económico.El trabajo debería ser una ocupación que permitierse la realización personal, el contacto con los demás y un sentimiento de utilidad social y pertencia a la colectividad en beneficio de una producción autónoma, basada en la cooperación voluntaria y el intercambio de servicios. El carga de trabajo heterónomo debería ser repartido mediante rotación de las personas.

Vivir con el interés del capital ecológico que nos queda mediante el desarrollo de la agricultura ecológica, diversificando la explotación agraria y orientándola hacia el autoconsumo.
La tecnología debe estar orientada a liberar al ser humano de las penalidades del trabajo (no como instrumento de poder), desarrollando un base tecnológica blanda, poco intensiva en capital y energía, facilitando el acceso al trabajo para todos.

Reducción de la movilidad desarrollando medios de transporte no motorizados: peatonal, bicicleta y tracción animal.Mejor con menos energía.Se hace necesario desarrollar un nuevo discurso emancipador y liberador que permita situar el marco de una política futura:


    • No aceptar el sistema industrial generado por capitalismo, en el cual la persona queda presa, siendo una pieza insignificante de la máquina productiva. Simplificar la estructura productiva, trabajo autónomo.
    • El sístema es transformable desde fuera, con una presión social externa que obligue al poder a ello (resistencia y rebeldía).
    • Aceptar la diversidad de personas potenciales de resistencia y transformación
    • Un rearme ético; valores: solidaridad, generosidad, reducción de necesidades superfluas, valoración de la capacidad de entrega y cuidado a los demás, tranquilidad, mesura... lo pequeño es hermoso. Rechazar aquellas pautas de comportamiento humano que no sean universalizables pues su generalización pondría en peligro la capacidad de sustentación del planeta Tierra.
    • Autosuficiencia y descentralización con preeminencia de lo local.
    • Vivir con el interés del capital ecológico que nos queda.
    • Un nuevo modelo territorial que favorezca la reconversion ecológica de la agricultura.
    • Una tecnología al servicio del ser humano y de una relación de equilibrio con el medio.
    • Reducción de las necesidades de transporte motorizado.
    • Sociedad sin clases.

"Intentar desmontar la Catástrofe es llevar a cabo una acción colectiva de libertad" – Guattari y Negri
¿Quién le va a poner el cascabel al gato?.Circunscribiéndonos al ámbito estatal español, está claro que las únicas personas con posibilidad de desarrollar estrategias de transformación social están situadas en el ámbito político de la denominada "izquierda", para centrar un poco más quienes serían los sujetos que propiciarían un cambio; serían aquellas personas que están enfrente del libre mercado a escala planteria.Dentro de este grupo de personas, habría que redefinir muchas ideas y valores.

El pensamiento marxista debe ser superado, es un producto de hace dos siglos; la caída de los regímenes burocráticos del este ha dejado en una orfandad ideológica a la izquierda actual, se necesita superar una visión histórica desarrollista que acepta un sistema ecónomico generado por la burguesía.

La división del trabajo y su jerarquización genera personas presas del sistema, piezas insignificantes de la máquina productiva.El actual sístema político-social-económico-cultural no es transformable desde dentro del sistema.Los cambios sólo se producen si actúan las conciencias, si se está plenamente convencido de ellos. Es necesario trascender los esquemas del mundo occidental, reivindicar una cultura y forma de vida propia.¿Quiénes están en los márgenes?Los y las que viven de un salario, cada vez más de forma precaria (se sienten precarios/as), aquellos que no tienen vivienda, los/las inmigrantes,presos/as,prostitutas, drogadictos/as, psiquiatrizados/as, minusválidos/as, las mujers solas con hijos, personas explotadas, marginadas, reprimidas, diferentes movimientos sociales emancipativos, okupas...Habría que aceptar la multiplicidad de sujetos potenciales de resistencia y cambio.

Resumiendo creo que es prioritario desenmascarar la realidad, e intentar elaborar de manera colectiva un nuevo modelo económico-político-social-cultural basado en la autosuficiencia con unas nuevas formas de vida basadas en el bajo consumo que frenen la aceleración de los actuales procesos entrópicos.


Extraído de: '¿Construyendo Europa manu militari?'. Ramón Fernández Durán