Socio-ecología y decrecimiento

Germán González Dávila - Inforural

La historia del movimiento ambientalista mundial inicia durante la década de los 1960, coincidente con los movimientos sociales (estudiantiles) que tuvieron lugar en Europa, Estados Unidos, Japón y América Latina, ante el agotamiento del modelo económico de crecimiento impuesto durante la postguerra.En 1972, el Club de Roma publica Los límites del crecimiento (Alto al crecimiento en versión francesa)(éste y las reediciones de 1974 y 2004 se conocen como «reportes Meadows», por su autor coordinador). El mismo año tiene lugar, en Estocolmo, Suecia, la primera Cumbre de las Naciones Unidas sobre medio ambiente humano y desarrollo. La UNESCO crea el programa Hombre y Biosfera, surge el Programa de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente (PNUMA) e inicia la emergencia de ministerios ambientales en países industrializados y luego en países en desarrollo.

Durante la década de 1970 y la siguiente se desarrolla un debate entre ecólogos y economistasalrededor de las nociones de eco-desarrollo y de crecimiento económico. Para la mayoría resulta claro que el crecimiento es indispensable. La población humana global crece aceleradamente. En 1960 alcanzamos 3 mil millones, 4 mil millones en 1975 y5 mil millones en 1987. Es necesario producir cada vez más alimentos, ciudades, bienes y servicios. Es indispensable crecer. El pensamiento social y económico de la época está convencido que el mundo es muy grande y que los bienes terrenales alcanzanpara todos estos seres humanos —y más. El problema —se afirma— es de distribución, inequitativa debido a los intereses en juego en la economía y los mercados.

Los partidarios del crecimiento económico ganan el debate frente al eco-desarrollo (desarrollo humano dentro de los límites que imponen los ecosistemas) y, en 1987, se publica el Reporte Brundtland, «Nuestro destino común», que marca la emergencia del paradigma del desarrollo sustentable, que lleva consigo y conserva cuidadosamente la necesidad de un crecimiento económico ilimitado.

La población global continúa creciendo.Concluimos el siglo XX siendo 6 mil millones y actualmente nos acercamos a los 7 mil 500 millones en el planeta. Es necesario producir cada vez más alimentos y más bienes y servicios. El crecimiento económico parece indispensable o, al menos, inescapable porque, ¿cómo saldar la deuda de la pobreza y el desempleo sin crecimiento?

Durante esta historia de casi cinco décadas la preocupación original se mantiene: los recursos de la Tierra, los bienes terrenales, son finitos y es materialmente imposible que la humanidad crezca indefinidamente.Los partidarios de los «reportes Meadows» defienden un «crecimiento cero», a fin de evitar el agotamiento de los recursos naturales (tierras cultivables, mares productivos, agua dulce, bosques, servicios de los ecosistemas y de la biodiversidad, energías de stock, metales y sumideros de emisiones y desechos) cada vez más escasos.

Pero se desarrolla, también, la convicción de que lo necesario es el decrecimiento. Que la población humana global debe reducirse y el crecimiento físico de la economía también. Las cuentas económicas nacionales, el PIB, solamente toman en cuenta los bienes y servicios producidos por año, pero no los desechos, los residuos sólidos, las aguas usadas o las emisiones contaminantes, parte integral del crecimiento económico industrial.No se cuantifica el agotamiento de recursos naturales ni la degradación por contaminación y destrucción de hábitats, no se cuantifican los materiales que se disipan y pierden definitivamente, tampoco la energía que se pierde en forma de calor y mucho menos la contribución humana al desbalance termodinámico de la biosfera.

Se trata de un debate estratégico en la coyuntura civilizatoria de Homo sapiens hoy día. Está en juego su desarrollo futuro. Cambio climático, extinción de biodiversidad, contaminación por químicos, metales pesados y materiales (plásticos notablemente), pérdida de suelos productivos, agotamiento de especies marinas de interés alimentario, estrés hídrico, saturación de ecosistemas con nitrógeno y fósforo. La crisis ambiental global va de la mano y se acrecienta al ritmo del crecimiento económico. Las respuestas están en la socio-ecología, la economía ecológica, la desmaterialización del crecimiento, la biomimesis, las eco-tecnologías, la economía del conocimiento y en una ética de la equidad. Se requiere un nuevo paradigma del bienestar humano más allá del desarrollo sustentable.

*Coordinador Editorial del Centro Interdisciplinario de Biodiversidad y Ambiente.

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El cuidado de la vida de las personas, una responsabilidad social y política fundamental

Entrevista a Cristina Carrasco en Papeles

"La principal crítica desde una perspectiva feminista al modelo de Estado de Bienestar tiene que ver con la propia concepción del modelo. El llamado pacto keynesiano de la posguerra incluía tres aspectos no siempre explícitos. En primer lugar, el concepto de ciudadanía social relacionada con los derechos al bienestar económico, a la seguridad, a la educación, a determinados niveles de salud, etc. Ciudadanía social concebida como un factor de integración social, de reducción de las desigualdades extremas y de legitimación de una socialdemocracia. En segundo lugar, y muy relacionado con el primero estaba la idea de un empleo estable, garante de derechos, que permitía al trabajador acceso a una determinada seguridad social. Empleo que se concebía como un derecho individual que otorgaba identidad y reconocimiento. El tercer elemento del pacto keynesiano es el modelo de familia. Aunque no se haga explícito, la forma en que se organiza la sociedad y la producción mercantil suponen la existencia del modelo familiar tradicional “hombre proveedor de ingresos-mujer ama de casa” caracterizado, como sabemos, por una ideología familiar que se concreta en el matrimonio tradicional con una estricta separación de trabajos y roles entre ambos cónyuges.

Bajo este modelo de familia –defensor de los valores morales– las mujeres cuidarían a niñas, niños, personas ancianas o enfermas, pero también a los varones adultos, para que estos pudieran dedicarse plenamente a su trabajo de mercado o actividad pública. De esta manera, la ciudadanía que se construye en el pacto keynesiano mantiene referencia con el mundo público, con la participación en el mercado laboral, con los espacios asignados socialmente a los hombres. El espacio privado-femenino no da carta de ciudadanía; aunque es el fundamento sobre el cual se asienta la construcción del ciudadano hombre. La partici pación en el mercado laboral y la forma cómo se haya realizado dicha participación es lo que permite acceder y en qué condiciones a prestaciones por desempleo, jubilaciones, bajas por enfermedad, etc.

Paradójicamente, las mujeres acceden en mucha menor medida a derechos por sí mis mas y, sin embargo, son fundamentalmente ellas las que desarrollan “derechos de bienestar” para otras personas a través de su trabajo doméstico y de cuidados, asumiendo así de manera particular e individual una responsabilidad que debiera ser social y colectiva. Ahora bien, desde la llamada Transición democrática, este pacto sufre algunos cambios. Por una parte, se consigue una universalización de algunos derechos, como el derecho a la sanidad o a la educación. Y, por otra, las mujeres realizan un cambio histórico cultural y de comportamiento: en pocas décadas, aumenta notablemente su nivel de estudios y su participación en el mercado laboral, la fecundidad cae muy por debajo del valor de la fecundidad de reemplazo, aumentan las separaciones y los divorcios y se amplía notablemente la tipología familiar, destacando el incremento de los hogares monomarentales.

Pero, en los últimos tiempos estamos asistiendo a una ruptura de ese pacto. El empleo cada vez se aleja más del papel central que había tenido, deja de ser el eje básico de cohesión social, que otorgaba carta de naturaleza ciudadana y generaba identidad. Pero, si la ciudadanía que se había construido era conceptualmente masculina, la ruptura del pacto a las mujeres nos afectará en menor medida; si nosotras aún “no habíamos llegado” a formar parte de dicho pacto, difícilmente podemos sufrir su ruptura, al menos no en el mismo sentido que el sector masculino de la población. La situación engañosa proviene de haber defi nido un concepto de ciudadanía como “universal”, siendo que afectaba fundamentalmente a los hombres –el grupo dominante– y no tenía en cuenta las experiencias particulares de otros grupos de población. Más que la ruptura del pacto, a las mujeres nos afectará la pérdida de derechos universalizados y los escasos recursos destinados a cuidados que se habían logrado.

Dicho lo anterior, la segunda parte de la pregunta nos plantea un asunto central, a saber, desde dónde analizamos el problema. Lo dicho anteriormente creo que nos sitúa en una perspectiva distinta, no podemos discutir el tema desde la visión masculina en el sentido de “lo que nos falta” a las mujeres, la “ciudadanía que no tenemos”, sino desde nuestras propias vivencias y experiencias. En consecuencia, frente a un concepto de lo universal abstracto centrado en un ciudadano desprovisto de cualquier especificidad o diferencia, el feminismo se plantea “deconstruir” ese pretendido universalismo y dejar al descubierto la falsa neutralidad y la insuficiencia de un pensamiento que no acepta reconocer las diferencias (de sexo, de raza, étnicas). Se trata de ir hacia un nuevo concepto de ciudadanía que permita articular la complejidad de las distintas identidades integrando las variadas formas de participación vigentes y necesarias para crear tejido social y desarrollar valores democráticos.

Desde esta perspectiva nuestro objetivo es destacar una dimensión específica y concreta de participación y ejercicio de ciudadanía: la que tiene que ver con el derecho de las personas a “ser cuidadas”. El cuidado de la vida humana debiera ser la preocupación social primera de todos los agentes sociales y políticos, lo cual significa nada más y nada menos que cuestionar el centralismo del trabajo remunerado y plantear un nuevo marco que ayude a una redefinición de ciudadanía. El cuidado es una actividad clave que permite constatar la red de interdependencias que forman lo privado, lo doméstico, lo público, lo social, lo polí tico y lo económico tanto en su realización: quién cuida, cómo, etc., como en su objetivo: el desarrollo de personas sociales con mayores capacidades afectivas y de relación, con mejores condiciones de vida, con mejor buen vivir. Destacar la universalidad del cuidado y la necesidad de realizarlo no significa la bondad de dicha actividad. El cuidado puede ser elegido u obligado, gratificante o desagradable, pero siempre es necesario e inevitable si el objetivo es el bienestar de la población.

Lo importante es acabar con la invisibilidad de este trabajo y desplazar el centro de atención desde lo público mercantil hacia la vida humana. Eso significa cambiar totalmente la mirada y comenzar a pensar desde otra perspectiva. Se puede pensar en políticas que ayuden a cambiar la mirada. Por ejemplo, en relación al mercado laboral, reconocer la responsabilidad y la cualificación que representa el trabajo de cuidados remunerándolo correspondientemente, o realizar un tratamiento simétrico entre hombres y mujeres en lo referido a los permisos laborales; en relación a la fiscalidad, replantear las formas de tributación de modo que no mantengan como marco el modelo de familia tradicional; en relación a la educación, implementar políticas educativas en todos los niveles educativos, políticas que tanto en educación primaria como secundaria permitan reflexionar sobre los roles y las normas establecidas por sexo/género, y en la universidad deberían introducirse cursos específicos según las carreras que permitieran observar los sesgos androcéntricos de los contenidos. En cualquier caso, creo que un modelo basado en la equidad, en la corresponsabilidad, en el reparto justo de tareas, en la reorganización de los tiempos y los trabajos teniendo como objetivo central el cuidado de la vida, implica necesariamente una ruptura del modelo vigente."

La cultura de las nanas



“Solo comprendí el poder de la línea materna
cuando oí a mi hija cantando una nana a su bebé,
era la nana que me había enseñado mi abuela”

Una abuela británica


Hubo un tiempo en que las noches estaban llenas de estrellas brillando, de susurros y suaves palabras. Hubo un tiempo en que los bebés se dormían en los brazos de sus padres con el suave balanceo de su cuerpo y con el ritmo de una canción de cuna.

Las nanas y la cultura que representan tienen un significado mucho más allá de lo musical.

Las canciones de cuna son manifestaciones de los RITMOS ARCAICOS, del rimo de la vida, una cadencia que ya interiorizamos en el vientre materno.

El calor, el vínculo piel con piel, el balanceo y el sonido simbolizan el latido del corazón de la madre que hemos escuchado durante los nueve meses de gestación: una época de máxima protección, de tranquilidad y nutrición incondicional.

Para un bebé, el mundo exterior es desconocido, ruidoso, frío y hostil y solo en el pecho materno y/o en los brazos de una persona amorosa puede sentirse “como en casa”.

El efecto relajante y terapéutico de una nana funciona tanto con un recién nacido como con un niño de tres años en plena pataleta, porque la cadencia le lleva aun estado anterior de madurez y le permite entender que todo está bien.

La cultura de las nanas pertenecen a la sabiduría ancestral de la maternidad y se transmitían a través de las generaciones por contemplación y unión. Esa cadena se rompió con la desaparición de las comunidades y las familias “tribu” a favor de la familia nuclear en las ciudades, caracterizada por poco tiempo, muchos nervios, desorientación y falta de instinto y conexión con las verdaderas necesidades del bebé.

Lamentablemente, ese vacío se llenó con las pautas de crianza de “expertos” externos y mimetismo social, y en muchos casos, la separación, los llantos, la indiferencia, un poster, un muñeco, gadgets con sonidos artificiales sustituyeron al alma humana. Nada de eso puede compensar el paraíso que representan las nanas y la magia de la crianza con apego.

Nunca es tarde de retroceder. Lo mismo que los grupos de apoyo a la lactancia y las redes de madres y padres son el eslabón perdido de los conocimientos ancestrales, podemos resucitar y generalizar la cultura de las nanas que siempre se ha mantenido viva en las tradiciones musicales de todos los lugares del mundo y en el anonimato de los hogares más sabios.

En este post escuchamos una preciosa nana de Pasión Vega y la misma dulzura, amor y respeto podemos encontrarla en muchas otras canciones.

La próxima vez que queramos regalar algo a unos padres primerizos, ayudémosles a retornar al origen y a su corazón en vez de ofrecerles objetos que les separan aun más de sus hijos.

La cultura de las nanas es uno de los ingredientes de la paz social y de un mundo mejor.

Que ningún niño ni adulto busqué fuera la protección y el “ritmo” que debía haber recibido de su propia familia. Eso es la revolución de las madres.



Max Neef: aprender a comprender


Hemos alcanzado un punto en nuestra evolución humana, caracterizado por el hecho de que sabemos mucho, sabemos muchísimo, pero comprendemos muy poco; la navegación que hemos escogido ha sido piloteada por la razón y nos ha llevado al puerto del saber, como tal; ha sido una navegación asombrosamente exitosa; jamás en toda nuestra existencia hemos acumulado más conocimiento, más saber, que durante los últimos cien años. Estamos celebrando la apoteosis de la razón; sin embargo, en medio de esta tan espléndida celebración, súbitamente nos asalta la sensación de que algo falta.

Así es. Podemos alcanzar conocimiento, saber, sobre casi cualquier asunto que nos interese, podemos por ejemplo, guiados por nuestro querido método científico, estudiar todo lo que se puede estudiar —desde una visión teológica, antropológica, biológica, bioquímica, sicológica— sobre un tema humano llamado amor. Usted ha estudiado todo lo que se puede saber sobre el amor, pero solo va a comprender el amor el día en que se enamore.

¿A qué apunta esto, de que el comprender es el resultado de la integración mientras que el saber es el resultado de la separación y de la fragmentación? Solo puedo pretender el comprender aquello de lo que soy parte. Mientras sigamos diciendo “yo estoy aquí y la naturaleza está allá”, “estoy aquí y la pobreza está allá”, acumularemos mucha información en estadística, podemos diseñar muchos cuadros, pero nunca vamos a comprender realmente de qué se trata y qué es lo que realmente ocurre.

Finalmente, hemos alcanzado el punto en que estamos tomando conciencia de que el conocimiento, el saber, no es suficiente y que, por lo tanto, debemos aprender a comprender, a fin de alcanzar la completitud de nuestro ser.

Es probable que estemos comenzando a darnos cuenta de que el saber sin comprender es hueco y de que el comprender sin saber es incompleto. Precisamos, por lo tanto, emprender por fin la navegación hasta aquí pospuesta, pero para poder iniciarla debemos enfrentar el desafío de un cambio de lenguaje. Ya lo decía Einstein: “No es posible resolver un problema utilizando el mismo lenguaje que dio origen al problema”.

Para saber más: Max Neef: Libros, artículos, entrevistas y conferencias

Para saber más: Audio conferencia de Max Neef

Deseo de crecer frente a la realidad física

Juan Jesús Bermúdez.- decrecimiento en Canarias

En un Mundo finito, el uso por parte de la Humanidad de recursos no renovables lleva, inevitablemente, al decrecimiento en su disponibilidad para el futuro. Si consumimos mil barriles de petróleo al segundo, como hoy hacemos, ese crudo dejará de estar disponible, y se habrá transformado, a través de su combustión, en gases de efecto invernadero, que calientan la atmósfera. Esto es: decrece nuestra posibilidad de usar el recurso en el futuro, y su transformación pasa a engrosar nuestro impacto en el medio. Igual ocurre con cualquier recurso mineral. Por ejemplo, algunos autores consideran que la disponibilidad de fosfatos, la roca de la que obtenemos el fósforo básico para el crecimiento de las plantas en la agricultura industrial, podría encontrarse en declive, debido al agotamiento de una parte significativa de las reservas existentes.

El decrecimiento también se da en la disponibilidad de recursos renovables. Ocurre con la pesca, cuyos volúmenes totales parecen haber entrado en declive histórico, después de que la práctica industrial pesquera esté poniendo en situación de riesgo grave de extinción importantes reservas del Mundo, sin margen apenas para la recuperación de sus cadenas tróficas. Lo mismo ocurre cuando se talan bosques o se extrae agua de acuíferos recargables con una tasa de consumo muy superior a la de reposición del recurso.

En general, cuanto más usemos de los recursos de la Tierra, menos habrá para el futuro, y menos tendrán otros que conviven al tiempo con nosotros, en el mismo Planeta. Aunque aún existe todavía, en nuestra sociedad, una práctica unanimidad sobre las virtudes del crecimiento económico, se olvida frecuentemente que éste precisa inevitablemente del crecimiento en el uso de recursos. Teniendo en cuenta, además, que la velocidad y volumen del aprovechamiento de los mismos es el más acelerado y mayor de la Historia, se entiende que, asumiendo la finitud del Planeta, el crecimiento económico implica decrecimiento posterior en la posibilidad de usar recursos naturales.

El conflicto que implican estas dos tendencias contrapuestas – el deseo de crecer versus la realidad física de cada vez menor número de recursos – siempre termina con un final “a favor” del decrecimiento físico y económico, por razones obvias (la economía, para ser tal, necesita de lo tangible, de lo físicamente valorable).

En algún momento el decrecimiento es inevitable. Civilizaciones enteras lo han experimentado, cuando han agotado los recursos vitales de su existencia, y no es ajeno en absoluto a nuestra experiencia histórica. Lo que hay de nuevo en esta nueva fase de crisis es que se suceden las advertencias de que se están alcanzando límites absolutos globales del uso de determinados recursos claves para nuestras sociedades modernas. Además, la dimensión del consumo (y, por tanto, su agotamiento) es planetaria, al estar globalizada nuestra economía.

No suelen caer en la cuenta los partidarios del crecimiento que son los mejores aliados del decrecimiento económico. De hecho, en un Planeta “lleno” y con la aceleración que nos caracteriza, retomar el crecimiento – esto es, intentar salir de la crisis – llevará a conflictos mayores en el futuro. Habría que reconvertir este momento económico de decrecimiento en una enseñanza, no sólo financiera, sino de ajuste a un uso menor de los recursos no renovables, lo que implica renunciar a seguir creciendo, y promover una agenda con la mirada puesta en esta nueva situación, precisamente para evitar que el decrecimiento sea lo traumático que se anuncia va a ser

Diez grandes objeciones al "comercio justo"


Se han desarrollado bastantes argumentos a favor del "comercio justo". Nuestro propósito no es, por tanto, recordarlos sino, defender un contra-argumento a dicho comercio denominado "justo". La capacidad de aceptar críticas, de enfrentarse a la contradicción y de iniciar un debate, forman parte de cualquier trayectoria evolutiva.

1 - El comercio "justo" es injusto

En efecto, para que un intercambio sea realmente justo, las condiciones de protección social y de remuneración de los individuos que producen deberían ser idénticas a las de las personas que consumen.

Ejemplo : según el sitio MaxHavelaar, www.maxhavelaarfrance.or, con los precios actuales, a un productor local colombiano (llamémoslo Manuel) le hacen falta trescientos años para ganar 15 000 euros (aproximadamente el sueldo medio anual aquí). Manuel recibe, en nombre del comercio justo (según las cifras proporcionadas por Max Havelaar), 3 veces más de lo que obtendría en el mercado convencional, lo que significa que necesitaría sólo (al precio del comercio justo). . .¡cien años para obtener un sueldo equiparable al nuestro!. El precio del paquete de café (de 250g, en el ejemplo de Max Havelaar) debería ser comprado 100 veces más caro - 19 euros - y vendido a Pedro, en España – a 21,8 euros. Pierre hoy en día lo paga a . . 2,35 euros. Por lo tanto, este comercio es simplemente "menos justo". Además, los costes de importación, de torrefacción y de distribución siguen prácticamente idénticos. Según la revista Silence, el excedente de ingresos respecto a un productor clásico es de 4 euros al mes.

2 – El comercio justo favorece la competencia desleal

Ejemplo : María fabrica sombreros en Cataluña. Los vende en el mercado a Juan. En ese mismo mercado, Javier ofrece sombreros estampados « comercio justo » a la mitad del precio al que María los vende. La asociación que importa los sombreros vendidos por Javier no paga, como todos los comerciantes, el transporte a su coste real: no paga ni el queroseno de los aviones ni el gasoil de los barcos. Esta asociación de comercio justo goza, también, de menores obligaciones fiscales (a las que el comercio tradicional está atado), de bajas remuneraciones y de ausencia de seguridad social de los países productores, jugando con la fuerza del euro. Finalmente, a Javier no se le paga : es un asalariado de la Caixa y ocupa su tiempo libre haciendo de voluntario para esta asociación. Resultado: Javier hace fracasar la actividad de María, con tanta fuerza como le permite el hacerlo con la mejor conciencia posible, seguro de contribuir a un mundo mejor.

* Ejemplo real.


3 – El comercio justo no tiene en cuenta los costes ecológicos

Ejemplo : Patricia compra un “plátano justo”* ". Paga un euro. Sin embargo, no se da cuenta de que no está pagando los impuestos del queroseno que gasta el avión para traer la fruta desde Costa Rica hasta el supermercado de al lado de su casa. No tiene en cuenta el coste de su impacto ecológico. Y la piel del plátano, ¡la pierde el suelo de Costa Rica que se hubiese enriquecido con sus aportes de nutrientes para formar compost!

* Max Havelaar habla también de productos como la miel o el arroz, que podemos encontrar en nuestros países.

** Max Havelaar menciona las dictaduras camboyana y keniata, que son importadas a Suiza en forma de flores de “comercio justo”. ¡Esas flores son refrigeradas y transportadas en avión para que permanezcan frescas!. Los cultivos de flores se hacen, además, con pesticidas, que provocan afecciones a los agricultores (alergias, problemas respiratorios, etc), las cuales han sido denunciadas por diversas ONGs (Fuente: revista Silence n° 274, p. 24)

4 – El comercio justo favorece el empobrecimiento de la biodiversidad

Ejemplo : Patricia no sólo ha comprado un plátano de comercio justo, sino también un mango, una naranja y …una manzana. Patricia, de este modo, ha desfavorecido la diversidad local de frutas de su región, donde antaño se producían 50 variedades diferentes de manzanas (que, en un período de veinte años, se han visto reducidas a 5).

5 – El comercio justo conlleva la “desculturización” de la producción
Ejemplo : Cuando Miguel va a la India, está feliz de conocer una cultura diferente a la suya, enraizada profundamente en su medio. El vestuario forma parte de esta diversidad cultural y a través de esta diversidad cultural se desvela parte de la riqueza del planeta Tierra. Por lo tanto, toda la producción, entra a formar parte de la cultura viva de los pueblos. Azimuts es una empresa de comercio justo que importa en Francia prendas de vestir tropicales. Imaginemos la cara de los nepalíes que lleguen a París y se encuentren a gente vestida como si estuviese en los trópicos. Se puede suponer que volverán a su país bastante decepcionados. La ideología dominante lleva a la renuncia a su propia cultura.

* El término “excepción cultural” limita la cultura a las artes, lo cual constituye un escándalo.

6 – El comercio justo nos aleja de lo esencial: re-localizar la economía
Ejemplo : Loba es agricultor en Costa de Marfil. Cultivaba su campo para alimentarse y abastecer a su pueblo de alimentos. Después, su gobierno le obligó a producir plantas de cacao para exportarlas a Francia. Esto hizo que Loba pasara a ser dependiente del mercado mundial del cacao. Sin embargo, gracias a los beneficios obtenidos vendiendo el cacao, Costa de Marfil ha podido comprar aviones lanza-misiles a Francia. Desgraciadamente, el mercado del cacao entra en crisis, llevando a Loba al borde del hambre. Gracias al comercio justo, Loba tiene algo menos de hambre (recibe suficiente dinero como para comprar los mismos alimentos que antes cultivaba) y Costa de Marfil puede seguir comprando tanques y armas a Francia. Pero el retorno a la autosuficiencia alimentaria queda ahora más lejos, y Loba siquiera jamás ha probado el chocolate: un producto reservado para los ricos occidentales.

7 - Max Havelaar condena la distribución a gran escala
Ejemplo : el Sr. y la Sra. Pérez tenían remordimientos de conciencia por ir en coche al Alcampo los sábados. Sabían que no estaban favoreciendo ni a su cooperativa, ni a los agricultores del mercado ni a los pequeños comercios de los alrededores. Además, conocían todos los inconvenientes de la gran distribución: deshumanización, impacto ecológico (a las grandes superficies sólo se puede llegar en coche, cogiendo autopistas, con atascos, y los productos que se venden suelen provenir de agricultura intensiva), mala economía, etc. También sabían que ese tipo de distribución en los países ricos es causante de muchos de los males de los países del Sur. Sin embargo, se quedan con la conciencia tranquila comprando un paquete de café Max Havelaar*, el cual depositan en la cumbre de una gigantesca montaña de productos que desbordan su carrito. Esta es una estrategia que Alcampo utiliza en gran parte de su publicidad: con cinco productos etiquetados como de “comercio justo” se puede acceder a 120.000 productos no etiquetados con la conciencia bien tranquila.

* Max Havelaar no para de enorgullecerse por vender sus productos en un número creciente de grandes superficies. Esto ha provocado en Francia, según el INSEE, entre 1966 y1998, el cierre de 17 800 panaderías-pastelerías, (44%), 73 800 carnicerías (84%), 3500 charcuterías (76 %), 1 300 librerías, 4700 zapaterías (50 %), etc.

** En Suiza, desde marzo de 2003 se venden en el MacDonald’s, té, chocolate caliente y siete cafés Max Havelaar. "Para Max Havelaar,esta operación responde a su vocación de apertura del mercado a los productos de comercio justo, para que los productores del Sur tengan cada vez más acceso al comercio justo. Si pensamos que MacDonald’s se beneficia de una mejor imagen a través de este proyecto, es como si Max Havelaar etiquetase MacDonald's.Si este proyecto piloto de Suiza tiene éxito, podría extenderse por toda Europa.. El logo Max Havelaar aparece en las 139 tiendas suizas de MacDonald’s al lado de la foto de los productos MacDonald’s, etiquetando todos los menús, las mesas, las cajas registradoras, en el exterior, etc. "Si MacDonald's en Francia elige esta opción, no se puede rechazar", dice Victor Ferrera, director de Max Havelaar Francia. Fuente : Politis 12/06/03.

8 – El comercio justo condena la globalización

Ejemplo : Raquel es una vieja militante ecologista. Lucha desde hace cincuenta años contra las culturas invasoras para salvar las autóctonas. Se opone firmemente a la uniformización del mundo, a la voluntad de Occidente de extender su anticultura mercantil al resto del planeta, al comercio de los países ricos. Para ella, el comercio justo es una auténtica catástrofe. En efecto, ¿cómo se va a combatir la globalización si a los productos los calificamos de “verdes” o les ponemos “etiquetas éticas”?, ¿cómo combatirla si el pernicioso sistema que destruye nuestro patrimonio natural y oprime a tanta gente se sigue promocionando con nuevas estrategias de consumo como la del comercio justo?

* En la carta de Max Havelaar La taza de Max, la organización se felicita de su presencia y de ser escuchados en el forum económico de Davos. " Respecto a Porto Alegre, no estamos en contra de la globalización sino a favor de otro tipo de globalización. " La Tasse deMax,n° 12, mars 2003.

9 – El comercio justo es una forma de neo-colonialismo

Ejemplo : Miguel se jubila después de haberse pasado una vida entera contaminando el Planeta dentro de una gran empresa química. Piensa que ahora podría hacer algo por el mundo, sobre todo con los pobrecitos del Sur. Además, el comercio justo le permitirá disfrutar de viajes por el mundo. Natalia tiene 29 años. No quiere trabajar en la típica multinacional. Decide, por tanto, trabajar en Max Havelaar, de manera que tiene todas las ventajas de una empresa clásica, pero mezcladas con algo de ética. Además adora los aeropuertos tanto como Miguel. Miguel y Natalia son, sin querer aceptarlo, la actual versión de los antiguos misioneros. Aquellos aportaban lecciones cívicas a cambio de recursos naturales y de esclavizar a los países del Sur. Antes que “hacer el bien”, Miguel y Natalia no se preguntan, en primer lugar, cómo pueden dejar de perjudicar o contaminar. Con el 1% de los ricos del planeta, siguen viajando en avión, practicando deportes de invierno, sin preguntarse seriamente cuáles son las verdaderas consecuencias de su modo de vida. En las estaciones de esquí, Miguel y Natalia hablan con orgullo a sus amigos de los simpáticos agricultores andinos.

* "El que dice comercio justo, dice desarrollo. " La tasse de Max, n° 12, mars 2003

10 – El comercio justo participa en la ideología de la sumisión
Ejemplo : Tomás milita en una asociación de comercio justo desde los 17 años (su salario representa 10 veces el salario que Loba cobra en Costa de Marfil). Conoce bien las objeciones al comercio justo de los militantes ecologistas radicales, igual que Raúl. Pero Tomás trabaja y no quiere poner en duda todos los años invertidos en la causa. En lugar de replantearse la cuestión, elige insultarlos: "Acaso pretendéis que nadie se mueva y nos quedemos siempre en nuestros lugares de origen?", etc. Tomás habla de “realismo”, de “estrategia” y de “pedagogía”. Tomás termina siendo el mejor aliado de la sumisión al realismo económico. Sin darse cuenta, Tomás ha introducido en su escala de valores las leyes de la economía por encima de cualquier otro principio moral.

Bruno Clémentin y Vincent Cheynet

10 grandes objeciones al "comercio justo". traduction : anónimo

¿Por qué soy decrecentista?

AltermundistaCR

Creo necesario dedicar al menos una entrada a explicar qué es para mí (y para muchos otros que comparten conmigo la objeción al crecimiento) el sistema capitalista. Mucha gente al oír el término anticapitalista se le presentan demonios de otras épocas en forma de rancios comunistas que vienen a quitarle toda su propiedad privada, a violar a las mujeres y colectivizar los hijos. No se rían, hay gente que todavía piensa así.

Para los decrecentistas "el modelo económico capitalista no es otro que ese que conocemos todos y cuyos pilares fundamentales son la deuda y el consumo, ese que no puede existir sin visos de un crecimiento continuado y eterno" (cita extraída de artículo un de Jesus Soto para Decrecimiento.info). Yo sinceramente creo que cualquier persona que tenga sentido común y que esté de acuerdo con esta definición le debería costar mucho, mucho, seguir creyendo en el capitalismo.

A todas luces vivimos en un mundo finito, con recursos finitos y formas de extraer la energía finitos y a eso debemos añadir el problema de la superpoblación. Por todo esto creer en un sistema que para funcionar necesita del crecimiento infinito es creer en un sistema que condena a la humanidad a su autodestrucción en un plazo más o menos corto.

Apoyar el sistema capitalista supone además condenar a millones de personas a una larga agonía hasta la destrucción. Agonía personificada en el yugo de la deuda que supone que unos pocos pueden vivir sin trabajar gracias a lo que prestan a la gran mayoría. Esta es una de las mayores injusticias que son socialmente aceptadas en la actualidad.

Este sistema necesita también al consumismo, que añade al yugo de la deuda la insatisfacción del consumo al alma humana. Podríamos hablar de tres niveles de consumo: necesidad, deseo y capricho. Cuando una sociedad basa la gran parte de su consumo en el capricho es que dicha sociedad esta profundamente enferma. Evalúen ustedes cuanto del dinero que no dedican a pagar la deuda es destinado a caprichos y cuanto a necesidades. Exacto, la televisión de plasma (este objeto se ha convertido en el blanco de todas las críticas), la consola, ese cochazo, los viajes a lugares tan lejanos, un par de vestidos al mes, etc... no responden a la necesidades básicas del ser humano. Y lo mejor de todo es que ninguno de ustedes, ni yo, somos más felices por tener más cosas. Incluso me atrevería a decir todo lo contrario, el deseo de objetos innecesarios puede ser motivo de infelicidad. Esa sensación de no haber triunfado socialmente. Esto es patético y creo que todos lo hemos sentido alguna vez en nuestra vida.

Pero hay motivo para la alegría, hay gente que estamos aprendiendo a ver la vida desde otro punto de vista y estamos experimentando la felicidad de las cosas pequeñas, de la simplicidad voluntaria. Su nombre es DECRECIMIENTO.

Las 10 'erres' del otro mundo posible


Los principios básicos que nos orientan pueden resumirse en la 10 “R”:

* Respeto: Respeto al planeta, respeto a la diversidad de todo tipo de formas de vida, culturas, lenguas, religiones y etnias existentes, respeto a los ancianos, respeto a los niños, respeto al no nacido, respeto a los animales, respeto a las plantas, respeto al planeta.

* Reducción: Reducción de nuestras necesidades materiales, reducción de nuestros gastos, reducción de la jornada laboral, reducción de los niveles de contaminación, reducción del gasto energético, reducción de nuestros niveles de consumo.

* Redistribución: Redistribución de la riqueza, redistribución del trabajo remunerado, redistribución de las tareas domésticas, redistribución de las responsabilidades entre clases y sexos, redistribución del tamaño de las empresas, redistribución de las cargas fiscales.

* Reflexión: Reflexión sobre las consecuencias indirectas de nuestros actos cotidianos, reflexión sobre nuestro estilo de vida y sobre nuestras prioridades vitales, reflexión sobre el futuro de nuestros hijos y sobre el futuro de nuestro planeta.

* Reivindicación: Reivindicación de la Justicia y de los derechos básicos (alimentación, vestido, vivienda, sanidad, educación, independencia personal) de todos los seres humanos sin distinción.

* Resistencia: Resistencia contra la desesperanza inherente al materialismo, resistencia contra el paradigma del egoísmo y la acaparación como modo de vida, resistencia contra el ecocidio.

* Reutilización: Reutilización de recursos materiales, de objetos, de ideas, de recursos humanos, reutilización de espacios públicos, de viviendas antiguas, reutilización de usos y costumbres con valor social o ambiental.

* Reinvención: Reinvención de la vida en una nueva filosofía asociada al aprecio por el diferente, a la convivencia, a la comprensión, a la humildad y a la solidaridad, reinvención de las reglas que rigen la economía mundial.

* Reparación: Reparación del daño causado a individuos, grupos sociales o sistemas medioambientales por nuestra acción agresiva o nuestra pasividad ante la acción de otros, reparación a las víctimas de cualquier tipo de terrorismo, incluido el terrorismo de estado, y el terrorismo ecológico mediante el cultivo de memoria histórica.

* Rebelión: Rebelión contra el pensamiento único neoliberal-capitalista que pretende mercantilizar todos los aspectos relacionados con la vida humana

La apuesta por el descrecimiento

Miguel Valencia - Ecomunidades


Un grito empieza a resonar en el Norte, en el mundo de la opulencia, ante la abundancia de datos y evidencias que confirman el desquiciamiento avanzado de los ecosistemas planetarios y del tejido social de las naciones tanto opulentas como arruinadas por la globalización; ante la creciente stress, tasa de suicidios, crisis nerviosas, disparo en el consumo de drogas, calmantes y psicotrópicos; ante el aumento de la violencia intrafamiliar, comunitaria, intersectorial e internacional, ante la percepción del desfondamiento simbólico del mundo: gritan cada día con más fuerza ¡DESCRECIMIENTO!, como única alternativa a esta situación de locura colectiva que niega el inminente colapso ecológico, de la economía, de la política, de la sociedad, y de la persona humana. Entre 50 y 200 especies vegetales y animales desaparecen diariamente, a un ritmo entre mil y treinta mil veces superior a las hecatombes ecológicas del pasado. El cambio climático y el pico del petróleo empiezan a exhibir la formidable vulnerabilidad de la civilización occidental. Al parecer, existe sólo un 50% de probabilidades de que la especie humana sobreviva este siglo; algunos importantes toxicólogos que estiman que la esterilidad general masculina tendrá lugar hacia el 2060. Sabemos que nos precipitamos al abismo, pero, no queremos ocuparnos de ello. Una esquizofrenia total invade a los poderosos de la Tierra: Miran hacia fuera cuando tienen el incendio en la casa.

El crecimiento económico sin límite alguno comienza a encontrar límites ecológicos insuperables. Para ofrecer a todo el mundo el estilo de vida de los estadounidenses se requieren seis planetas Tierra y para el de los europeos se necesitan tres. Sin embargo, los bomberos- piromaniacos; es decir: los políticos del Norte, con el señor Bush a la cabeza, afirman que la salida a la crisis de crecimiento consiste en más crecimiento; que la salida a la guerra consiste en más guerra. Bush ha dicho “ el crecimiento es la solución y no el problema” y ha repetido una y otra vez el encantamiento perverso de los poderosos: ¡Crecimiento!, ¡Crecimiento!, ¡Crecimiento!, como la única solución a los problemas ambientales y sociales del mundo y su propuesta no ha sido rechazada por la izquierda mundial, por los socialistas, por los comunistas, por los Verdes, por la extrema izquierda, incluyendo a los alter mundistas! En el fondo, los capitalistas han conseguido convencer a la gran mayoría de los ciudadanos de que el crecimiento económico es la solución a todos los problemas, a pesar de que no hay evidencia alguna de que así sea. Sin embargo, las cosas empiezan a cambiar en el mundo y la idea del descrecimiento ha tomado fuerza en los últimos años. Algunos estudiosos de varias partes del mundo empiezan a considerar que un cambio radical de política es una necesidad absoluta y que vale la pena apostar por el descrecimiento.

El término “descrecimiento” es de muy reciente utilización política, social y económica, pero, tiene raíces históricas muy antiguas que pueden hallarse en el primer socialismo y en el anarquismo clásico, no obstante, fue formulado por Ivan Illich en México, en los años 60, en términos muy cercanos a los que hoy se utilizan en Europa y luego fue retomado en Francia en los 70, por André Gorz, Francois Partant, Jaques Ellul y Cornelius Castoriadis. El fracaso de las ideas del progreso y del desarrollo en el Sur, ampliamente documentado por Illich, unido a la pérdida de los símbolos, guías y referentes en el Norte, a causa del consumismo exacerbado y a los excesos de la ciencia y la tecnología, condujeron a varios pensadores europeos a la consideración de las ideas del descrecimiento. Empero, la crisis ecológica global añadió una nueva dimensión determinante en este proceso. Al cuestionar el imaginario capitalista que domina al mundo, como dice Castoriadis, el pensamiento ecológico resulta muy subversivo al rechazar que el motivo central de nuestro destino es aumentar la producción y el consumo; aumentar el PIB. El descrecimiento tiene entonces una doble filiación: se configura, por un lado, a partir de la toma de conciencia de la crisis ecológica y por el otro, al filo de la crítica a la técnica y al desarrollo. Es conveniente, sin embargo, mencionar en este punto algunos correlatos del descrecimiento, como es el “crecimiento cero”; el “crecimiento negativo“; el “desarrollo sustentable” y el “estado estacionario” que pretenden imponer algunos límites al desarrollo, no obstante, la hipótesis del Descrecimiento no tiene realmente nada que ver con estos términos.

El Descrecimiento es un simple lema político, una consigna, un llamado al orden; una palabra - obús, como dice Paul Aries, que no tiene una teoría en el sentido clásico de la palabra, pero que pretende profundizar en el abandono de los objetivos de crecimiento por el crecimiento mismo, por lo que podría ser definido mas bien como “ Acrecimiento” (sin crecimiento), como se dice “Ateo” ( sin díos). Se trata, pues, del abandono de una religión: la religión de la economía, del crecimiento, del progreso y del desarrollo; significa una bandera bajo la cual se agrupan aquellos que han iniciado una crítica radical del progreso y el desarrollo; una propuesta que invita a huir del totalitarismo economicista, desarrollista y progresista; que invita a erradicar de nuestras propuestas las palabras crecimiento, desarrollo y progreso, debido a sus consustanciales implicaciones depredadoras, contrarias a la sana convivencia y supervivencia humana. Más carreteras, más refrigeradores, mas aeropuertos, más celulares, más computadoras, más aviones, lo que es el contenido del desarrollo sustentable, implica más depredación y más devastación ecológica. Es importante repetirlo mil veces: El futuro del ser humano nos es el auto climatizado para todos. El descrecimiento entraña, en efecto, compartir mejor las cosas del mundo, pero, implica también cambiar radicalmente la forma en que se produce y se consume en el mundo.

CONTINUACIÓN
La ideología del crecimiento está moribunda , a pesar de los millones de seres humanos que se sacrifican en sus altares; a pesar de la virtual unanimidad con la que los ciudadanos y los políticos todavía se quieren aferrar a este salvavidas perforado . Por lo mismo, se inventan subterfugios para hacernos más comestible este envenenado platillo y así se inventan términos como el “ecodesarrollo“, el “desarrollo sustentable“ ; el “otro crecimiento” el “crecimiento con rostro humano” y otros términos que demuestran que este falso dios esta moribundo. No obstante, se le siguen sacrificando las generaciones futuras. Es necesario dejar muy en claro que la ideología del desarrollo es una hija bastarda de la guerra fría. En 1946, el presidente Truman propone al mundo por primer vez la idea del desarrollo económico generalizable, para contrarrestar la amenaza del socialismo revolucionario y atraer a los países recientemente descolonizados. La campaña funcionó algunas décadas. No obstante, la victoria de la contrarrevolución conservadora de las últimas décadas ha vuelto inútil este costoso mito, pues los ricos ya no tienen vergüenza de ser cada día más ricos mientras la miseria se generaliza en el mundo. Para la inmensa mayoría de los seres humanos, la alternativa real no está entre crecimiento o descrecimiento sino entre recesión o descrecimiento. En efecto, el descrecimiento no significa un crecimiento negativo; entraña más bien un descrecimiento elegido por la sociedad, aceptado por la mayoría . Una recesión es siempre dramática para los humildes, pues no hay nada peor que una sociedad de crecimiento sin crecimiento. Para el neoliberalismo sobra ya el 80% de los seres humanos y las patronales mundiales advierten “¡ Dejen de soñar! habrá que trabajar mucho más para ganar los mismo” . La corriente política del Descrecimiento estima que los ciudadanos debemos aplicarnos de inmediato en la destrucción del mito del crecimiento.

El crecimiento económico no es en ningún sentido una necesidad absoluta natural; sólo es posible llegar a ello después de que se ha instalado en una sociedad el principio de la división y la competencia. Las sociedades primitivas son sociedades contra la existencia del Estado y de la economía, con el propósito de proteger su integridad. Los pueblos originarios no rentabilizan sus actividades, no porque no puedan hacerlo sino porque no lo desean, porque pone en peligro su cultura. El rechazo a la mercantilización de la vida y al crecimiento económico es muy antiguo y continúa hasta nuestros días: no sólo los ludditas que destruían maquinas al inicio de la Revolución Industrial o los llamados trabajadores “sublimes” que en el Siglo 19 inventaron el San Lunes y se negaban a trabajar más allá de lo estrictamente necesario o los menonitas y los amish que colectivamente se opusieron a la industrialización en puerta en Alemania, sino también, a principio de este siglo 21, muchos campesinos y gente de las ciudades se opone a diversas formas de modernidad, para conservar su manera de ser y su cultura. Gritan, como en San Salvador Atenco o en La Parota “La Tierra No se Vende” Todavía una parte de la vida social e individual de hoy en día, en el dominio asociativo y amoroso, escapa al cálculo económico.. No obstante, la mayoría quiere ganar más dinero y gastar más dinero del que gana; los científicos no se detienen frente a investigaciones muy riesgosas como la nano tecnología o los transgénicos y sigue vigente aquello de que todo lo que es técnicamente realizable acabará por serlo: no detendremos la clonación humana sin cambiar de ideología. El crecimiento económico es por la tanto una elección que hace una sociedad, imponiéndose una disciplina para lograrlo.

El crecimiento duradero de la época moderna sólo ha sido posible por la creciente mundialización, por la exportación de la miseria a todo el mundo, especialmente al África y a Latinoamérica; pero, la crisis actual del crecimiento se debe a la imposibilidad física de desterritorializar aún más sus posibilidades. Un crecimiento mundializado tendrá como consecuencia una catástrofe generalizada. Más del 70% de los ecosistemas de la Tierra están severamente afectados. La ciencia moderna nos conduce a la desespeciación del ser humano. Como dice Lacan: el capitalismo funciona muy bien. Ciertamente, Nada triunfa como el triunfo. Sucumbirá a su propio éxito. La civilización occidental tiene el privilegio de haber inventado un modelo de desarrollo que ha funcionado mejor que cualquier otro en la historia; pero, no debemos olvidar los valores nacidos en el Siglo de las Luces que han hecho florecer la idea de la autonomía y de la democracia, nacidos también en Occidente. Libertad, Igualdad y Fraternidad que son todavía ideales por conseguir. Por lo mismo, es necesario no olvidar que la ideología de crecimiento nacida hace poco mas de medio siglo es también una hija bastarda de Occidente: nunca una civilización ha llevado tan lejos su confusión de valores, gracias a su fe en las supuestas leyes económicas. La economía ha envenenado nuestra vida y nuestro futuro inmediato. Para sobrevivir, debemos salir de la economía tan pronto sea posible.

Los limites del crecimiento, tema fundamental en el descrecimiento, están definidos a la vez por el volumen de los recursos naturales no renovables y por la rapidez de regeneración de los renovables. Por milenios, en la mayor parte de las sociedades, la utilización de estos recursos estuvo limitada por las comunidades, sin embargo, la rapacidad de la economía moderna y la desaparición de los frenos comunitarios han transformado los aprovechamientos en una depredación sistemática de los mismos. Nada se opone realmente hoy en día a la destrucción de la ecología. La competencia comercial y los mercados libres hoy en día tienen efectos desastrosos en la biosfera. Nada detiene a los buscadores de oro como nada detenía a los garimpeiros del Amazonas. En nuestro sistema, cualquier capitalista o cualquier homo economicus opera igual que un buscador de oro. La modernidad ha eliminado la reciprocidad que tenían los pueblos originarios con la Naturaleza. El sistema jurídico moderno, al considerar a los recursos naturales como una mercancía fomenta su rápida destrucción. Para colmo, los neoliberales proponen la erradicación total de los bienes comunes o commons, como el agua , por medio de su privatización. El establecimiento de los límites del crecimiento es el gran reto intelectual y político de nuestro tiempo.

POR QUÉ UN CICLO DE COLOQUIOS Y CONFERENCIAS
La reflexión del descrecimiento implicaría en este Ciclo de Coloquios, el estudio de dos cuestiones fundamentales: ¿por qué descrecer? y ¿cómo descrecer? ; lo que a su vez implica conocer a fondo lo que significa el infierno del crecimiento; ¿qué consecuencias ecológicas, sociales y simbólicas trae aparejadas el crecimiento? Será necesario resolver muchas preguntas en las conferencias y coloquios de este ciclo: ¿ por qué habría que salvar la idea del desarrollo? O preguntarnos ¿ el Descrecimiento es anticapitalista? O bien: aplicarnos al estudio de la medida del bienestar, el PIB y otros índices. ¿Cómo desmitificar el índice fetiche del bienestar moderno, el famoso PIB? Es conveniente recordar aquí la famosa declaración de Robert Kennedy : “ Nuestro PIB, decía, incluye la contaminación del aire, la publicidad de los cigarros y las carreras de las ambulancias que recogen los atropellados en las carreteras. Incluye la destrucción de nuestros bosques y la destrucción de la naturaleza. Incluye el Napalm y el costo del confinamiento de los desechos radiactivos. En cambio, el PIB no considera la salud de nuestros niños, la calidad de su educación, la alegría de sus juegos, la belleza de nuestra poesía o la solidez de nuestros matrimonios. No toma en cuenta nuestro coraje, nuestra integridad, nuestra inteligencia, nuestra sabiduría. Mide todo, salvo aquello por lo cual la vida vale la pena de ser vivida” Es demasiado importante lo que no toma en cuenta el PIB y es demasiado lo malo que incluye. Por otra parte, ¿ debemos aceptar otros índices de crecimiento, como el IDH, Índice del Desarrollo Humano o el IPG, Índice de Progreso Genuino o ISS; el Indicador de la Salud Social ? ,o ¿ puede realmente el bienestar humano estar relacionado con la riqueza?, o ¿ es conveniente llevar una contabilidad nacional del bienestar?,o ¿ ayudan realmente los indicadores a mejorar la felicidad general? ,o ¿ cuál es la verdadera riqueza de las naciones? El desarrollo implica el funcionamiento del capitalismo: las fuerzas productivas , especialmente el complejo tecno-científico que es la fuerza principal, impulsan sin cesar un crecimiento sin límites que contribuye a legitimar las relaciones sociales existentes: la tecnología proyecta entonces su cultura en el mundo: ¿qué efectos sociales, ambientales y simbólicos tiene entonces la ciencia y la tecnología?;¿ qué características tiene el desquiciamiento global; el desquiciamiento ambiental, social, político, de la persona humana? , ¿ cómo nos podemos dar una idea de estas devastaciones? ; tenemos que analizar si el descrecimiento es realmente un alternativa; si esto es así: ¿cómo podemos ir más allá del discurso antieconómico? ,o ¿ es un buen término el descrecimiento?; será necesario en este punto hacer la critica de las falsas soluciones como las que proponen los científicos, los privatizadores, el famoso Factor 4 , el uso eficiente de la energía; o las energías renovables, tan de moda, o lo gran farsa del “desarrollo sustentable” o la masoquista “desaceleración económica” propuesta por ATTAC o el falso miedo de la Bomba P ( Demografía) que tanto espanta a los ricos: Todo esto deberá ser debatido en nuestro Ciclo de Coloquios; Además, habrá que aclarar ¿ que es lo que no es el descrecimiento? Por otra parte, es necesario estudiar cómo decrecer, como organizar una sociedad en descrecimiento serena y convivencial en los países empobrecidos como México; cómo acabar con la ideología del progreso: ¿como eliminar el culto que ha hecho de la ciencia y la tecnología?,o ¿cómo rediferenciar lo sacro de lo profano? Y ¿cómo liberarnos de la mega máquina que nos hace a cada uno un engranaje y que nos desvaloriza a todos?. Además, estudiar cómo acabar con la sociedad de consumo: estudiar cómo el consumo difiere del uso normal de las cosas; cómo tiene un doble significado la compra de un bien en esta sociedad; como los jóvenes aceleran la globalización consumiendo marcas , productos y servicios con valor subliminal; cómo se ha ridiculizado y deslegitimado las antiguas formas de vida, para impulsar el consumismo. También, tendremos que estudiar cómo eliminar la sociedad del trabajo; cómo recuperar “el derecho a la pereza” preconizado por Lafargue; cómo la ideología del trabajo culpabiliza al desempleado y genera el llamado “horror económico”; cómo el trabajo productivista esclaviza a los seres humanos y aumenta continuamente los tiempos de trabajo; cómo nos insertamos en el ciclo infernal de trabajar sin limite para consumir sin límite ; cómo el trabajo moderno es alienante y deshumanizador. Tendremos que considerar la relocalización del mundo: cómo lograr una relocalización generalizada ; relocalización de la política; relocalización de las formas de vida; relocalización de la economía ; cómo reaprender la gratuidad y la naturaleza ( la luz del sol, el aire, los amaneceres o las amistades) ; cómo reencontrarse con la Naturaleza( la naturaleza como una compañera); cómo recobrar la autenticidad de la vida: recuperación de los saberes y del saber hacer; como conseguir una vida de actor y no de espectador. Y también, ¿Qué política para la liberación del cuerpo? : cómo liberar al cuerpo de los maltratos de las instituciones, del trabajo , de la competencia, de los roles sociales; como reenfrentar los problemas del nacimiento, de la juventud y de la vejez. Tendremos también que reflexionar sobre la necesidad de revalorizar el tiempo y el espacio; eliminar la idea de que tiempo es dinero o de que todo debe ser rápido y breve; recuperar la calidad de los tiempos: la noche, el día, las fiestas; reconocer cómo la velocidad aniquila el territorio y la vida; reconocer que la velocidad es la cara oculta de la riqueza. No debemos olvidar la reflexión sobre el espacio: La ecología del tiempo es también la ecología del espacio. La sociedad crecientita desarrolla prótesis técnicas para la desnaturalización del espacio: autopistas, vías rápidas; periféricos, distribuidores viales que cortan y destruyen y hacen lejanos todos los sitios. En fin, tendremos que redescubrir el significado de la autonomía, recobrar los valores, los símbolos que nos permitan abandonar esta sociedad suicida amante de la muerte: Será necesario estudiar en estos coloquios la manera de crear en México un movimiento político para el descrecimiento que considere que las únicas leyes que debemos respetar son las leyes políticas y no las económicas. Espero que nos acompañen en esta alegre tarea. Muchas gracias

Ponencia de Miguel Valencia Mulkay, en el Primer Coloquio del Ciclo de Coloquios y Conferencias "La Apuesta por el Descrecimiento"

ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México

El Decrecimiento a debate en el Parlament de Catalunya. Entrevista a Sergi Saladié, parlamentario de la CUP-Crida Constituent

15/15\15 

En el pleno del día 7 de setiembre la CUP interpelará al Govern catalán, en la figura del Vicepresidente y Conseller de Economía y Hacienda, Oriol Junqueras, al respecto de los límites del crecimiento y de la necesidad de asumir las tesis del movimiento decrecentista y por la resiliencia. En el mismo acto, la formación de la izquierda independentista presentará una moción que puede abrir el camino al abandono del crecimiento económico en un país encaminado a su secesión del Estado Español. La revista 15/15\15 entrevista a Sergi Saladié, el parlamentario que presentará mañana estas iniciativas.





15/15\15: Sergi, explícanos qué es exactamente lo que será presentado mañana por vuestra formación en el pleno del Parlament.

Saladié: Pues técnicamente presentaremos una interpelación al Govern de la Generalitat, concretamente a su Vicepresidente i Consejero de Economía y Hacienda, Oriol Junqueras. Expondremos la necesidad de avanzar y concretar políticas públicas para el decrecimiento, así como una serie de propuestas que el Govern podría empezar a concretar.

15/15\15: Que sepamos, es la primera iniciativa de este tipo que introduce tan claramente el debate del Decrecimiento en un parlamento en el Estado Español, e incluso a nivel europeo. ¿Conocéis alguna otra iniciativa similar? ¿Os ha costado mucho dar este paso?

Sergi Saladié i Gil

Saladié: No conocemos otra iniciativa similar. Inicialmente como organización política (CUP), y específicamente como grupo parlamentario (CUP-Crida Constituent), nos habíamos propuesto presentar una proposición de ley de Decrecimiento en el Parlament de Catalunya aun sabiendo que seguramente no contaríamos con los apoyos necesarios para su tramitación. La idea de fondo era abrir el debate sobre el decrecimiento en el Parlament de Catalunya y por extensión en la política catalana. La situación política y el calendario de la legislatura, junto con la convocatoria del referéndum para el 1 de Octubre, nos ha hecho optar por un instrumento más ágil como es una interpelación.

15/15\15: ¿Qué expectativas tenéis? Es decir, ¿cuál es el resultado de máximos y de mínimos que esperáis de esta iniciativa que presentáis mañana?

Saladié: En la interpelación expondremos nuestros argumentos sobre la necesidad de avanzar y concretar el decrecimiento en nuestra sociedad, y escucharemos el posicionamiento del Govern. La concreción de posibles logros se plasmará en la moción subsiguiente a la interpelación que se debatirá en el siguiente pleno del Parlamento. En esa moción plantearemos un documento de mínimos donde instaremos al Govern a crear una comisión intergubernamental y transversal de expertos en decrecimiento, y la introducción del debate del decrecimiento en el futuro proceso constituyente catalán.

15/15\15: Creo que a mucha gente le va a chocar, tanto dentro como fuera de Catalunya, que en plena vorágine política del Procés hacia la independencia, con el referéndum a las puertas, vuestra formación introduzca precisamente ahora este tema, que no es precisamente un tema light. ¿Cómo lo vinculáis con el Procés y por qué habéis elegido presentarlo en este momento histórico?

Sergi (cuarto en la fila de arriba) con sus compañer*s de la CUP-CC en el pleno del 6 de setiembre. Foto: CUP.

Saladié: Desde nuestra organización vemos en el proceso hacia la independencia de Catalunya una oportunidad de ruptura con un régimen político, sí, pero sobretodo una vía que abre oportunidades de transformación social, económica y política que permita conseguir una auténtica soberanía, especialmente en aquellos aspectos básicos para el desarrollo de la vida, como la energía o la alimentación. Y entendemos que el Decrecimiento es una vía imprescindible para conseguir esas soberanías.

15/15\15: Suponemos que es válido interpretar que la postura decrecentista es ya mayoritaria en vuestra formación. ¿Ha sido un debate interno difícil? ¿Qué puedes contarnos del proceso que ha situado a la CUP a la vanguardia, si nos permites la expresión, de la actualización en términos post-crecimiento de las izquierdas en esta parte del mundo?

Saladié: No suponga tan rápido (jajaja). El debate en el seno de la organización justo empieza a partir del subgrupo de trabajo de energía y decrecimiento que hace llegar una propuesta al grupo parlamentario, y este grupo estima oportuno darle recorrido político. Paralelamente, este subgrupo de trabajo promovió un debate en torno al Decrecimiento en la Escola d’Estiu de la CUP de la CUP realizada en julio pasado. El debate interno acaba de empezar, y en este sentido la interpelación puede ser un elemento que también contribuya a generar ese debate interno.
15/15\15: Conocerás la famosa frase de Juan Carlos Monedero, que refleja no sólo la postura asumida sotto voce por Podemos sino por el conjunto de la izquierda mayoritaria en el Estado Español, de que “hablando de decrecimiento no se ganan elecciones”. La CUP no parece temer un coste en términos electorales de los pasos que está tomando situándose como formación no sólo anticapitalista y soberanista sino ahora también decrecentista. ¿Es así?

Interpel·lació sobre el decreixement (p. 1) 

Saladié: La CUP no se guía por criterios de rentabilidad electoral, y en este sentido siempre expresamos nuestros posicionamientos políticos sin matices ni medias tintas. Por tanto, nuestra organización no le tiene miedo a hablar públicamente de Decrecimiento y plantear un debate político abierto en el Parlament. 

Otra cosa es que la CUP ya se sitúe como una organización decrecentista. Enlazando con la pregunta anterior, la CUP aún no ha acordado posicionarse como decrecentista en ninguno de sus órganos de decisión interno. El continuo trabajo del subgrupo de trabajo de energía y decrecimiento esperemos que permita introducir el debate en el seno de la organización y que esta se pueda posicionar como decrecentista en un futuro no muy lejano.

15/15\15: Las miradas de buena parte de la izquierda, no sólo la decrecentista, sino también la que aún basa sus políticas en el crecimiento económico, e incluso desde fuera del Estado Español, estarán mañana en el Parlament. ¿Vais a publicar los documentos que presentaréis? ¿Se podrá seguir en directo vuestra intervención y el debate posterior?

Sí, la idea es poder colgar los documentos de la interpelación tanto en el web de la CUP como en diversos webs decrecentistas.

Como el pleno se prevé complicado por la tramitación de varias leyes relacionadas con el Referendum, el orden del día previsto se verá alterado. Aun así, por medio del web del Parlament de Catalunya se podrá seguir la interpelación en directo en el momento en que se produzca.

El buen vivir


El buen vivir constituye un paradigma de sociedad sustentable basado en el acoplamiento equilibrado y equitativo entre economía y naturaleza, de tal suerte que la “vida entera” esté garantizada para la especie humana. Y aquí cabe una precisión fundamental: en una relación de reciprocidad entre seres humanos y naturaleza, la especie humana al garantizarse a si misma su continuidad garantiza la supervivencia de todo lo demás facilitando que los encadenamientos tróficos fluyan sin quebrantos y los ecosistemas mantengan su equilibrio y así puedan cumplir su misión ecológica de sustentar toda forma de vida; es digamos un circulo virtuoso de ecología viva.

Implica a su vez deshacernos de visiones aparentemente novedosas sobre sustentabilidad y sostenibilidad, pero que buscan más la sostenibilidad del capital que de la naturaleza, por ello, Escobar señala que “En el Tercer Mundo, el discurso del desarrollo sostenible redefine al medio biofísico como "ambiente", y concibe a éste como una reserva para el capital. Más aún, dentro de este discurso es imposible hablar de naturaleza como construcción socio-cultural. La "naturaleza" desaparece al ser reemplazada por el "ambiente"; se declara así la muerte semiótica de la naturaleza como agente de creación social. Al mismo tiempo, el desarrollo sostenible reduce la ecología a una mayor forma de eficiencia. Se trata ahora de producir más a partir de menos, y con mayor racionalidad.

Por otro lado, la biotecnología se erige como encargada de asegurar el uso eficiente y racional de los recursos. En los últimos años, las comunidades locales y los movimientos sociales están siendo llamados a participar en estos esquemas como "guardianes" del capital social y natural. De esta forma, discursos tales como los de la biotecnología y la biodiversidad asisten al capital en la conquista semiótica del territorio: las comunidades, o sus sobrevivientes, son finalmente reconocidos como dueños legítimos de "sus recursos" ‑o lo que queda de ellos‑ pero sólo en la medida en que acepten ver y tratar estos recursos (y ellos mismos) como "capital" a ser puesto en circulación en beneficio del proceso de acumulación.”

Pero esta entrada ecológica requiere de cambios fundamentales en el entendimiento del sentido de la vida por parte de la especie humana, ello implica que la economía cobre una dimensión diferente al crecimiento económico y a la acumulación capitalista. El fetiche del consumo que la empresa capitalista nos inyecta en los poros de nuestro imaginario sobre la realización de la felicidad al poseer sus productos es la gran alienación de lo humano sobre los elementos constitutivos del ser: solidaridad, comunidad, respeto, paz, sencillez, etc.

Extraído de El buen vivir, más allá del desarrollo: la nueva perspectiva constitucional. Patricio Carpio Benalcázar