Energía y equidad




La presente "crisis" energética ha sido precedida por una análoga "crisis" ecológica: se abusa de ambas con fines de explotación política. Hay que entender que la segunda no encuentra su solución aún cuando se encuentren formas de producir energía abundante y limpia; es decir, sin efecto destructor sobre el medio ambiente.

Los métodos que hoy se utilizan para producir energía, en su creciente, mayoría agotan los recursos y contaminan el ambiente. Al ritmo actual de su utilización, el carbón, el petróleo, el gas natural y el uranio serán consumidos dentro del horizonte temporal de tres generaciones, y en el entretiempo habrán cambiado tanto al ser humano como su atmósfera de forma definitiva.

En su forma más trágica y amenazante, la quimera energética se manifiesta en la llamada "revolución verde". Los granos milagrosos introducidos en la India hace pocos años, hacen sobrevivir y multiplicarse a los hambrientos que se multiplicaron por el crecimiento industrial. Estas nuevas simientes se cargan de energía en forma de agua de bombeo, abonos químicos e insecticidas. Su precio se paga, no tanto en dólares sino más bien en trastornos sociales y en destrucción ecológica.

Los ricos tienden a acusar a los pobres por usar su poca energía en forma ineficiente y dañina y los pobres acusan a los ricos de producir más excrementos porque devoran sin digerir mucho más que ellos. Los utópicos prometen soluciones milagrosas a los dos, tales como la posibilidad de realizar pronto un decremento demográfico, o la desalinización de las aguas del mar por energía de fusión. Los pobres se ven obligados a fundar sus esperanzas de sobrevivir en su derecho a un ambiente reglamentado que les "ofrece" la generosidad de los ricos. La doble crisis de abastecimiento y de polución ya manifiesta los límites implícitos al crecimiento industrial.

Creer en la posibilidad de altos niveles de energía limpia como solución a todos los males, representa un error de juicio político. Es imaginar que la equidad en la participación del poder y el consumo de energía pueden crecer juntos. Víctimas de esta ilusión, los hombres industrializados no ponen el menor límite al crecimiento en el consumo de energía, y este crecimiento continúa con el único fin de proveer cada vez a más gente de más productos de una industria controlada cada vez por menos gente.

Para saber más: Energía y equidad. Ivan Illich .1974

Mercantilización




El proceso de mercantilización de la vida es aquel por el cual se van introduciendo dentro del marco del mercado actividades y recursos útiles para la vida que previamente no estaban en ese marco. Cuando se toma agua del río para calmar la sed se está resolviendo una necesidad usando un recurso que queda fuera del mercado, pero si se resuelve la misma necesidad utilizando el agua embotellada, entonces se está dentro del marco del mercado. Se ha mercantilizado el agua.

Hay muchos bienes que antes estaban fuera del mercado y ahora están dentro: la arena de la playa, los chistes, la seguridad ciudadana, la comunicación, el aire puro, el silencio, la compañía, la belleza, el abrigo o la información.

El reduccionismo que supone equiparar riqueza con mercantilización lleva también a despreciar y abusar de aquello que queda fuera del mercado (como por ejemplo, los trabajos no mercantilizados que realizan las mujeres y los "servicios" gratuitos que presta la naturaleza)

Entender el proceso de mercantilización es clave para favorecer la sostenibilidad por varios motivos: La mercantilización produce escasez o se aprovecha de la escasez de recursos. La mercantilización produce y se aprovecha del deterioro los sistemas sociales y de los ecosistemas. Contabiliza como producción lo que en realidad es apropiación y uso mercantil de recursos preexistentes. La mercantilización por tanto puede producir una ilusión de crecimiento, acumulación o desarrollo cuando en realidad no es otra cosa que el cambio de marco de un bien o un servicio. Si el agua está contaminada produce más oportunidades de mercantilización y negocio que si esta limpia y accesible para todas las personas.

La mercantilización supone que terceras personas se benefician de la resolución de las necesidades de la población para vivir. A gran escala supone una enorme concentración de poder. En la actualidad se está produciendo un fuerte proceso de mercantilización de la casi totalidad de los espacios del planeta y de la mayor parte de las vivencias

Para saber más: Estudio del currículum oculto antiecológico de los libros de texto. Ecologistas en acción.

Justicia global

El modelo de globalización neoliberal ha producido un conjunto de desequilibrios a escala mundial como nunca antes se habían conocido en la historia de la humanidad, comenzando por la enorme concentración de poder económico y militar en una élite internacional que está forzando a un estado de guerra permanente como instrumento para mantener tanto los privilegios del Norte opulento, como para repeler cualquier intento generado en el Sur para crear formas alternativas de vida y satisfacción de sus necesidades.

La voracidad del modelo de producción y consumo irracional del Norte, y de las élites integradas del Sur, afectan directa y dramáticamente al planeta, por lo que es energética y ambientalmente insostenible.

Pero este intento de confinar el modelo de consumo a una parte privilegiada del planeta, de restringirlo a una minoría (cada vez menor) de la humanidad, hace por tanto que su sostenimiento se base forzosamente en la exclusión, la represión y el hambreamiento de la mayoría de la población mundial. He aquí el verdadero motor que alimenta a los flujos migratorios mundiales.

Aparte de romper con toda la lógica represiva en torno a la inmigración, se debe denunciar el actual sistema de relaciones entre pueblos y entre personas, basado en el beneficio desmedido y en el sometimiento. Es necesario un cambio de valores personales y sociales para construir otro mundo.

No en mi patio



Haciendo uso de las estadísticas del comercio internacional, el conjunto de los países ricos o ‘desarrollados’ importan muchas más toneladas de materiales de lo que exportan (principalmente combustibles fósiles, derivados de actividades extractivas y más escasamente productos agroforestales y pesqueros).

Esta enorme entrada neta de recursos acaba convirtiéndose en residuos que solo en escasa medida son objeto de recuperación o reciclaje, haciendo que la acumulación de residuos sea el primer problema de ‘política ambiental’ en estos países; no preocupándose tanto de la causa (el manejo masivo de recursos traídos de todo el mundo, y el daño que causa en los lugares de origen), sino de sus efectos (los residuos y el deterioro que ocasionan en los lugares de recepción).

Los países ricos tratan de alejar la incidencia negativa de los residuos de sus propios territorios haciendo presión creciente para devolverlos al resto del mundo. En el caso de la quema de combustibles son los vientos, en los vertidos líquidos, son los cauces del agua que acaban llevándolos al sumidero común de los mares; y así las discusiones se centran en los residuos sólidos y particularmente en los tóxicos o peligrosos.

Una vez que el comercio ha puesto los recursos planetarios a disposición de los países ricos, se pide ahora que la ‘política ambiental’ establezca las reglas del juego económico necesarias para que el comercio pueda poner también a su disposición los sumideros planetarios; esto es, garantizar legalmente, mediante el pago de ciertas tasas, el derecho a contaminar de los países ricos.

Para saber más: Raíces económicas del deterioro ecológico y social. José Manuel Naredo. 2006.

leche materna vs leche artificial: un absurdo económico




La leche materna es el mejor alimento que una madre puede ofrecer a su bebé, tanto para su desarrollo físico como psicoafectivo. La lactancia es beneficiosa para el bebé, la madre y la sociedad en todos los lugares del mundo.

La leche materna es un alimento ecológico que no necesita fabricarse, envasarse ni tansportarse con lo que no malgasta recursos energéticos y materiales y evita la contaminación del medio ambiente, siempre lista para su uso y además es gratuita.

Para producir la leche artificial se precisa la utilización de grandes espacios para la explotación del ganado vacuno, por lo que aumenta la deforestación; quema combustible para su transporte por el mundo; la fabricación de botes para la leche, biberones, etc. produce un agotamiento de recursos naturales, y genera materiales de desecho. Además necesita ser calentada y hay que pagarla.

Pero, los intereses económicos de las multinacionales prevalecen sobre los derechos de las personas, la lactancia materna no es rentable, y sí lo son las leches artificiales, que se están convirtiendo en productos de consumo habitual.

Un absurdo generado por un modelo productivo que responde a los intereses de las clases capitalistas.

Para saber más: Lactancia materna en un mundo globalizado. Carmen Muñoz Sánchez. Amamantar Asturias.

Para saber más: Grupos de apoyo a la lactancia materna

Energía disponible





Siguiendo a Georgescu-Roegen podemos afirmar que la supervivencia de la humanidad presenta problemas diferentes a los de las otras especies; no es sólo económica, ni sólo biológica, es bioeconómica. Esto es, además de las necesidades endosomáticas (aquellas comunes a todas las especies: alimentación y abrigo) los hombre, y las mujeres, necesitan de otros bienes para reproducirse automóviles, libros, ordenadores.....

Para la resolución de este problema el ser humano puede aprovechar dos formas distintas de energía disponible el stock o acervo de energía disponible en los depósitos minerales en las entrañas de la tierra o bien el flujo de radiaciones solares interceptadas por la tierra. Georgescu afirma que entre ambas fuentes de energía disponible existen importantes asimetrías de las cuales depende la resolución del problema bioeconómico señalado:

1) La primera asimetría es que la componente terrestre es una existencia mientras que la radiación solar es un flujo. En teoría, los hombres podrían utilizar en un único período de tiempo todo el stock de recursos terrestres; sin embargo, no ejercen ningún control sobre el flujo solar, estando impedidos para usar ahora el flujo del futuro. En cambio, las existencias futuras de recursos terrestres están afectadas por el consumo que se haga en la actualidad.

2) Cada una de las fuentes de energía disponible cumple un papel específico. Mientras el stock terrestre permite elaborar todos los aparatos fundamentales para fines humanos que satisfacen las necesidades exosomáticas, la radiación solar es la fuente primaria, empezando con la fotosíntesis, de toda la vida sobre la tierra. Además, no existe a escala humana un mecanismo capaz de transformar energía en materia. Mientras que las generaciones futuras tendrán su parte inalienable de energía solar, sus existencias pueden estar a ser consumidas en la actualidad.

3) El stock de recursos terrestres es una fuente muy pequeña en comparación con la del sol. Mientras que la actividad del sol durará 5 mil millones de años, el stock de recursos terrestres es equivalente a únicamente unos cuantos días de energía solar (cálculos optimistas cifran en dos semanas la equivalencia entre todas las reservas de combustibles fósiles y la radiación solar llegada al planeta.)

4) Desde el punto de vista de su uso industrial, la energía solar presenta una importante desventaja respecto a la energía terrestre: ésta se encuentra disponible en forma concentrada mientras que el uso directo de la energía solar no es sencillo. El flujo de energía solar no se acumula en ningún sitio a partir del cual pueda ser utilizada de una forma concentrada.

5) La principal virtud de la energía solar es que su uso no causa contaminación adicional: esto es, los rayos solares que no son utilizados se degradan inexorablemente. Sin embargo, de ser usada en un lugar distinto a donde fue recogida el clima de ese sitio se vería afectado.

6) La supervivencia de todas las especies terrestres y acuáticas depende, directa o indirectamente, de la radiación solar. Sólo los hombres y las mujeres, a causa de su adición exosomática, dependen también de los recursos minerales.

En la medida en que ambas son las fuentes principales de energía disponible y que presentan tan grandes asimetrías, Georgescu-Roegen afirma que como consecuencia de la fuerte presión ejercida sobre el stock de existencias terrestres, debido a la moderna fiebre del desarrollo industrial, así como a la necesidad cada vez más urgente de reducir la contaminación ambiental y de hacerla menos dañina, lo que supone demandas adicionales de esas existencias, el hombre debe redoblar sus esfuerzos para encontrar la forma de utilizar con una mayor intensidad las radiaciones solares.

Para saber más: Economía, ecología y agroecología. Xabier Simón Fernández

Serge Latouche sobre África





África en 1964 en algunos aspectos era mucho más cercana a la de hace dos siglos que a la actual. Había subdesarrollo, pero nadie moría de hambre. Las empresas occidentales tenían problemas para reclutar mano de obra, porque si no trataban bien a los trabajadores éstos volvían a su poblado, donde sabían que podían comer. Era aún posible ir a cualquier aldea, pedir un pedazo de tierra y plantar mandioca. Hoy no es así. Los alimentos no llegan a la ciudad porque no hay seguridad en el campo, y los jóvenes no quieren trabajar la tierra porque ya no sale a cuenta. A todo esto hay que añadir el desbordante crecimiento demográfico. Y la contaminación. Cuando llegué no existía; hoy es peor en las ciudades africanas que en las europeas.

Hace cuarenta años en las zonas rurales de África no existía la necesidad del desarrollo. Fueron los misioneros del desarrollo quienes infundieron la necesidad de tener hospitales y automóviles. Había que hacerlo porque lo decía el hombre blanco. La colonización de su imaginario ha sido brutal. A través de las series televisivas imaginan que Occidente es un paraíso y África un infierno. Pese a todo, cierta actitud vital africana nos permite confiar en otro futuro: su relación con el tiempo, su alegría y espontaneidad, el vivir el instante sin nuestra obsesión por la previsión y el control…

Lo mejor sería dejarla tranquila. Pero eso no significa no hacer nada, sino tomar medidas para que las grandes multinacionales dejen de saquearla.

Marxismo vs decrecimiento

El marxismo - desde donde se lanzaron advertencias sobre las condiciones de la miseria humana que generaba el sistema capitalista - es un producto del siglo XIX, y por lo tanto está condicionado por la visión positiva de la evolución histórica y del desarrollo tecnológico predominante por aquel entonces.

El marxismo, basado en una concepción materialista de la historia (la Naturaleza como proceso de producción material), poseía la aspiración de la desaparición de las clases y la instauración del comunismo, mediante la acción del proletariado industrial, aunque esta clase social posee unos intereses, capacidades y calificaciones que están en función de las fuerzas productivas y funcionales de la racionalidad capitalista.

En el socialismo real que se dio en diferentes países, se desarrolló un sistema de división del trabajo donde las personas quedaban presas de la maquinaria productiva conducidas por una burocracia que gestionaba y planificaba el modelo comunista.

La economía comunista careció al igual que la economía capitalista o de libre mercado de una visión entrópica de la relación con el medio, ya que no tiene en cuenta las implicaciones que sobre el ‘desarrollo de las fuerzas productivas’ tiene el agotamiento de los recursos y el impacto sobre el entorno ambiental del modelo productivo.

El marxismo adolece de una visión económica que da por bueno el ‘progreso’ y el ‘crecimiento’, donde la tecnología hace posible la acumulación ilimitada de riqueza. La Naturaleza es ‘producción material’ mediada y transformada por actividad humana social.

Tras el colapso de los países del Este la ideología marxista y la izquierda en general está en crisis, es necesaria un reformulación de las teorías emancipadoras, liberadoras y de transformación, se necesita superar una visión histórica desarrollista que acepta un sistema ecónomico generado por la burguesía.

Una visión crítica sobre el desarrollo sostenible




Muley a Boabdil:

“...he aprendido [...] la mejor lección: disminuir las necesidades para disminuir las fatigas que cuesta satisfacerlas. Y así he llegado a necesitar muy pocas cosas, y esas pocas, muy poco. Porque la verdadera felicidad no está en tener, amigo mío, sino en ser y en no necesitar”.Antonio Gala. El manuscrito carmesí.

Constatada la imposibilidad de un crecimiento infinito se impone la necesidad de aliviar la presión sobre fuentes y sumideros optando por un modelo de desarrollo que libere espacio ambiental para no anular las opciones vitales de los pueblos empobrecidos, las generaciones venideras y los otros seres vivos, en un ejercicio de justicia. Caminar en esa dirección requiere revisar nuestras necesidades, el consumo, la economía y los instrumentos de decisión.

Desde nuestro punto de vista, que reconoce límites al papel de la tecnología para enfrentar los problemas ambientales, no se es más “ecológico” consumiendo productos “verdes” o reciclando; se es más “ecológico” cuando se consume menos. Debemos asumir que una actitud favorable hacia el medio conllevará una mejora de nuestra salud y de nuestra calidad de vida, que no hay que identificar necesariamente con capacidad de consumo y así garantizaremos que ésta se pueda mantener en el futuro

Quienes se identifiquen con estos planteamientos, sin duda distintos de los de quienes hoy desgastan con un uso repetitivo el término “Desarrollo sostenible”, deben poner en cuestión la utilidad de ese concepto ambiguo que, además de los sobreentendidos que implica, presenta casi tantos significados como usuarios y tiene un uso retórico orientado a legitimar el actual estado de cosas. Haríamos bien, por lo tanto, en dejar de contribuir a mantener la falsa apariencia de consenso en torno a él, impugnarlo y recurrir a otros que definan una alternativa real.

Para saber más: Una Visión crítica sobre el ‘desarrollo sostenible’. Luis Enrique Espinoza Guerra.

Biomímesis


“Para que la especie humana sobreviva tiene que desarrollar una economía cíclica en la que todos los materiales se obtengan de los grandes depósitos (aire, suelo y mar) y se devuelvan a ellos, y todo el proceso se mueva por energía solar”

Kenneth E. Boulding.

Se trataría de comprenderlos principios de funcionamiento de la vida en sus diferentes niveles con el objetivo de reconstruir los sistemas humanos de manera que encajen armoniosamente en los sistemas naturales.

La inagotable (en términos humanos) fuente de energía que nutre a prácticamente toda la vida sobre nuestro planeta debe de ser también la que mueva los ciclos productivos de la economía humana, debemos vivir del sol.

Todo lo que fuera a parar al metabolismo biológico de la naturaleza sería perfectamente biodegradable y no contendría tóxicos (nutrientes biológicos); lo que fuera al metabolismo industrial circularía una y otra vez en ciclos cerrados (nutrientes técnicos). Se deben de cerrar los ciclos materiales. Residuos cero.

No transportar demasiado lejos los materiales. Los ecosistemas terrestres han ido autoorganizándose mayoritariamente sobre la base de ciclos verticales y cercanos.

Evitar los productos xenobióticos, es decir, aquellos productos químicos u organismos producidos artificialmente que resultan ‘extraños’ para los sistemas naturales.

La economía humana ha de construirse respetando las singularidades regionales, culturales, materiales y ecológicas de los lugares.

La biomímesis sería una estrategia de reinserción de la sociosfera y la tecnosfera dentro de la biosfera.

Para saber más: Biomimesis: El camino hacia la sustentabilidad. Jorge Riechmann.

El primer estado: Sumer




Fue en el Próximo Oriente donde por primera vez una jefatura se convirtió en Estado. Ocurrió en Sumer, en el sur de Irán e Irak, hace aproximadamente 5.500 años.

Esta región estaba dotada de gramíneas silvestres y especies salvajes de animales aptas para la domesticación. Los antecesores del trigo, la cebada, el ganado ovino, caprino, vacuno y porcino crecían en la tierras altas del Levante y las estribaciones de la cordillera del Zagros, lo que facilitó el abandono temprano de los modos de subsistencia de caza y recolección a favor de la vida sedentaria en aldeas.

Los primeros centros agrícolas y ganaderos dependían de las lluvias para la aportación de agua a sus cultivos. Al crecer la población comenzaron a experimentar con el regadío, con el fin de ganar y colonizar tierras más secas. Sumer, situada en el delta, falto de lluvias pero pantanoso y propenso a inundaciones frecuentes de los ríos Tigris y Éufrates, se fundó de esta manera. Limitados en un principio a permanecer en las márgenes de una corriente de agua natural, los sumerios pronto llegaron a depender totalmente del regadío para abastecer de agua sus campos de trigo y cebada, quedando así inadvertidamente atrapados en la condición final para la transición hacia el Estado.

Cuando los aspirantes a reyes empezaron a ejercer presiones para exigirles más impuestos y mano de obra para la realización de obras públicas, los plebeyos de Sumer vieron que habían perdido la opción de marcharse a otro lugar. ¿Cómo iban a llevarse consigo sus acequias, sus campos irrigados, jardines y huertas, en las que habían invertido el trabajo de generaciones?.

Para saber más: Nuestra especie. Marvin Harris. 1989