La huella civilizadora

Definimos “huella civilizadora” de forma análoga a huella ecológica, como el tiempo, el afecto y las energías amorosas necesarias para obtener la calidad de vida, la seguridad emocional y el equilibrio psicoafectivo imprescindibles para que una población definida con un nivel de vida específico tenga garantizada su continuidad generacional. Para cada subconjunto de población podemos definir también el “déficit civilizador” como la diferencia entre la huella civilizadora (tiempos y energías que dicho grupo requiere) y los tiempos y energías que aporta. No sería sostenible naturalmente que todos los sectores de la población presentaran déficit civilizador: ¿quién cuidaría de la vida humana? Al igual que en términos ecológicos, si determinados grupos de población presentan déficit, será a costa de otros. De esta manera, el déficit civilizador da una idea de la desigualdad entre distintos grupos humanos en relación a su participación en la sostenibilidad humana y social.

En la actual forma de relación entre mujeres y hombres, sea cuál sea el ámbito geográfico y cultural de su comunidad, éstos últimos consumen más tiempo, energías amorosas y cuidadoras para sostener su forma de vida que las que aportan. Estas energías necesarias para sostener la forma de vida de los hombres proceden de las mujeres, que no reciben tiempo, energías afectivas y cuidadoras equivalentes a cambio, por lo menos no en la misma proporción. Pero además, teniendo en cuenta el plus de dependencia humana por edad o estado de salud, la huella civilizadora va más allá: se genera tanto en el cuidado de las mujeres hacia los hombres como en la parte de cuidado del resto de las personas dependientes que correspondería realizar a los hombres (en un mundo equitativo) pero que traspasan a las mujeres.

Así pues, para que pudiéramos hablar de sostenibilidad –en los términos en que hemos definido sostenibilidad, como calidad de vida para todas y todos— cada cuál debería aportar y recibir de la relación en las redes de sostén, flujos equivalentes de tiempo de afecto y de cuidado que serían diferentes en los distintos momentos del ciclo de vida. La presencia de ‘déficit civilizador’ en nuestra actual forma de vida estaría expresando la dependencia desigual de los hombres sobre las mujeres. Somos conscientes de que ambos conceptos –huella y déficit civilizadores— son difícilmente cuantificables en su conjunto pues, como ya hemos dicho, las relaciones que están en la base del cuidado de la vida no son cuantificables; si hacemos el paralelismo con la ‘huella y el déficit ecológicos’ es básicamente por su analogía simbólica.

La huella y el déficit ecológicos hacen referencia a la sostenibilidad de la vida humana en el planeta, haciendo visible el reparto-consumo desigual de los recursos; y la huella y el déficit civilizadores harían referencia a la sostenibilidad de la vida en condiciones de humanidad en la red de relaciones que la hace posible, haciendo visible la aportación-recepción desigual de tiempo, energías amorosas y cuidadoras entre mujeres y hombres. Si el patriarcado capitalista ignora la existencia de ambas, es porque niega la dependencia humana, ya sea dependencia de las relaciones afectivas o dependencia de la naturaleza.

Para saber mas: Epílogo del libro 'la historia cuenta' de Enric Tello, escrito por Anna Bosch, Cristina Carrasco y Elena Grau.

El ser gobernado


“¡Oh, humanidad!, ¡Humanidad! ¿Y es posible que durante sesenta siglos hayas vivido en tanta abyección? Te llamas santa y sagrada y no eres más que la constante y gratuita prostituta de tus lacayos, de tus curas y de tus soldados. ¡Tú lo conoces, y sin embargo, lo sufres! Estar gobernado equivale a estar con guardias de vista, a vivir inspeccionada, espiada, dirigida, legislada, reglamentada, hollada, adoctrinada, sermoneada, violentada, estimada, apreciada, censurada, y mandada por hombres que para ello carecen de títulos, de ciencia y de virtudes... Estar gobernado equivale a estar registrada, tarifada, timbrada, medida, cotizada, licenciada, privilegiada, enmendada, amonestada, violada, impedida, reformada, dirigida y corregida en cada operación, en cada transacción, en cada movimiento que emprendas.

Bajo el pretexto de utilidad pública y en nombre del interés general se imponen contribuciones, se hace la ejecución de los bienes del individuo, se le exige recate y se le explota, monopoliza, concusiona, precipita, mistifica y roba; después, a la menor resistencia, a la primera queja, se le reprime, se le multa, se le vilipendia, se le veja se le pega, se le sacude, se le intima, se le desarma, se le agarrota, se le encarcela, se le fusila, se le ametralla, se le juzga, se le condena, se le deporta, se le sacrifica, se le vende, se le hace traición, y, para colmo de esto, no falta quien luego se le burle en sus barbas, le ultraje y le deshonre. He ahí el gobierno, he ahí la justicia, he ahí la moral. Y sin embargo, entre nosotros existen demócratas que pretenden que el gobierno tiene algo bueno; existen socialistas que en nombre de la libertad, la igualdad y la fraternidad, sostienen esta ignonimia: existen, en fin, proletarios que aceptan candidaturas a la presidencia de la República. ¡Hipócritas!.”


Idea general de la revolución en el siglo XIX. Proudhon. 1851.

"Todo aquél que detente el poder, acabará por cometer las atrocidades correspondientes... ¿Pero, cual es la magnitud crítica que lleva al abuso? La respuesta no es difícil: es el volumen de poder que garantiza la inmunidad contra una respuesta. Esto se logra siempre que el poder induzca a su poseedor a creer que no pueda ser retado por ninguna acumulación de poder superior existente"

Leopold Kohr

La sociedad se haya enmarcada en un conjunto de leyes que son telarañas para los ricos y poderosos y cadenas de acero para los pobres y débiles; unas redes de pesca en las manos del ‘gobierno’, que tienden a dejar la libertad individual o local el menor lugar posible.

El renacimiento de un concepto de democracia donde la autogestión, la horizontalidad, la participación directa, la autonomía, ,el trabajo colectivo, el apoyo mutuo serán los ejes que regirán una nueva sociedad.

Retomando valores como la solidaridad, el colectivismo, el respeto a la individualidad, la tolerancia, la creatividad, la participación, la calidad en el trabajo, la justicia o la igualdad como esfuerzo para mantener la diversidad natural y cultural.

Entropía y evolución

El segundo principio de la termodinámica, nos dice que es imposible la máquina del movimiento perpetuo, se refiere a la inevitable realidad de que a lo largo de la cadena de transformaciones de la energía se va perdiendo la capacidad de realizar trabajo útil.

La teoría evolutiva dice que primero existieron los animales más simples, menos estructurados, y luego fueron evolucionando hacia formas cada vez más complejas.

Los organismos vivos son sistemas abiertos que están importando y exportando energía constantemente, son capaces de mantenerse en estado de desequilibrio químico y termodinámico y, creciendo y evolucionando hacia una mayor heterogeneidad y complejidad.

Ilya Prigogine nos habla de la Termodinámica No Lineal de los Procesos Irreversibles, donde describe como en situaciones lejos del equilibrio, se forman nuevas estructuras disipativas, que permiten definir diferentes trayectorias (Ciencia del Caos y los Sistemas Complejos), y pueden aparecer nuevas estructuras y pautas de organización.

La vida es irreversible: del nacimiento a la muerte. No se avanza rectilíneamente pero sí irreversiblemente; la destrucción de la vida, es sustrato de vida siguiente.

Para saber más: Reflexiones sobre el pensamiento de Ilya Prigogine. Denise Nagmanovich
Para saber más: Dialéctica caos – conciencia. Agustín de la Herrán Gascón.

Para saber más: Energías. Una guía ilustrada de la biosfera y la civilización. Vaclav Smil.

Karl Polanyi: Crítica del mercado

La economía de mercado no es un sistema económico sin más. Es siempre, por su propia esencia, un sistema político-económico: porque es una forma de organizar la producción y la distribución de bienes que exige una organización social y política adecuada a su estructura y a su funcionamiento.

Una institución social cuya "estructura de apoyo" son la propiedad privada, la atomización de quienes participan en ella (individuos desocializados), la articulación de todos esos individuos a través de relaciones de compraventa (oferta y demanda) y su movilización y desplazamiento a través de los precios resultantes sometidos en permanencia a fluctuaciones y que exige un comportamiento orientado hacia la maximización calculada (y calculada necesariamente en dinero) del lucro de sus agentes, es una institución social que sólo tienen un sentido: el de organizar la producción y distribución de medios para la satisfacción de necesidades materiales; en ello empieza y en ello acaba. "La subsistencia se asegura fundamentalmente mediante instituciones económicas que actúan por móviles económicos y se gobiernan por leyes económicas. Las instituciones, los móviles y las leyes son específicamente económicas"

Si toda sociedad necesita organizar de alguna manera la producción y distribución de medios materiales para su subsistencia y la forma de hacerlo en la sociedad moderna es a través de una economía de mercado, esa sociedad deberá configurarse política y socialmente de modo y manera que sea posible aquélla, es decir, en tanto que sociedad para el mercado, en tanto que sociedad de mercado. De otro modo no podría disponer de los medios necesarios para su subsistencia. La configuración de la sociedad habrá de hacer posible así el cumplimiento de las "leyes económicas" y someterse a ellas sean cuales sean sus consecuencias sociales y políticas o, al menos, situando a éstas en un segundo plano frente a aquéllas

"Las mercancías son (...) objetos producidos para la venta en el mercado"; sin embargo, la tierra y el trabajo ni son producidos para la venta ni pueden serlo. "El trabajo no es más que la actividad económica que acompaña a la propia vida - la cual, por su parte, no ha sido producida en función de la venta, sino por razones totalmente distintas -, y esta actividad tampoco puede ser desgajada del resto de la vida, ni puede ser almacenada ni puesta en circulación. La tierra por su parte es, bajo otra denominación, la misma naturaleza, que no es producida por el hombre". Al no ser producidas para la venta, ni el uno ni la otra son mercancías en sentido estricto. Y, sin embargo, ninguna economía de mercado funciona sin su mercantilización. La combinación de estas dos características lleva a Polanyi a definirlas como mercancías ficticias. Y "la ficción en virtud de la cual esto tenía que ser así se (convierte) (...) en el principio organizador de la sociedad"

Para saber más: 'Karl Polanyi: Crítica del mercado, crítica de la economía. Carlos Prieto.'

La reapropiación de la naturaleza y sus significados culturales




En la era de la economía ecologizada la naturaleza deja de ser un objeto del proceso de trabajo para ser codificada en términos del capital. Mas ello no le devuelve el ser a la naturaleza, sino que la transmuta en una forma del capital –capital natural– generalizando y ampliando las formas de valorización económica de la naturaleza. Es en este sentido que, junto con las formas ancestrales de explotación intensiva que caracterizaron al “pillaje del tercer mundo”, hoy se promueve una explotación “conservacionista” de la naturaleza. La biodiversidad se ha revelado como un enorme banco de recursos genéticos que son la materia prima de los grandes consorcios de las industrias farmacéuticas y de alimentos.

Frente al proceso de globalización regido por la racionalidad económica y las leyes del mercado, está emergiendo una política del lugar, del espacio y del tiempo movilizada por los nuevos derechos a la identidad cultural de los pueblos, legitimando reglas más plurales y democráticas de convivencia social. La reafirmación de la identidad es también la manifestación de lo real y de lo verdadero frente a la lógica económica que se ha constituido en el más alto grado de racionalidad del ser humano, ignorando a la naturaleza y a la cultura, generando un proceso de degradación socioambiental que afecta las condiciones de sustentabilidad y el sentido de la existencia humana.

El territorio es el lugar donde la sustentabilidad se enraiza en bases ecológicas e identidades culturales. Es el espacio social donde los actores sociales ejercen su poder para controlar la degradación ambiental y para movilizar potenciales ambientales en proyecto autogestionados generados para satisfacer necesidades, aspiraciones y deseos de los pueblos que la globalización económica no puede cumplir. El territorio es el 'locus' de las demandas y los reclamos de la gente para reconstruir sus mundos de vida.

El nivel local es donde se forjan las identidades culturales, donde estas se expresan como una valorización social de los recursos económicos y como estrategias para la reapropiación de la naturaleza.

El reto de la sustentabilidad es pensar las singularidades locales y construir una racionalidad capaz de integrar sus diferencias, asumiendo su inconmensurabilidad, su relatividad y su incertidumbre, reconociendo el derecho a la supervivencia, a la diversidad cultural y la calidad de vida de los pueblos; una política del devenir y la transformación, que valoriza el significado de la utopía como el derecho de cada individuo y cada comunidad para forjar su propio futuro.

Surgen así los nuevos movimientos sociales de reapropiación de la naturaleza. De esta manera, las poblaciones indígenas están afirmando sus derechos culturales para recuperar el control sobre su territorio como un espacio ecológico, productivo y cultural para reapropiarse de un patrimonio de recursos naturales y significados culturales.

Para saber más: La geopolítica de la biodiversidad y el desarrollo sustentable. Enrique Leff

La obscena transparecia

 
Mientras diez millones de turistas contribuyen cada año al crecimiento de la economía canaria –es decir, a los beneficios privados de las empresas constructoras y turísticas, a la creación de empleo precario y a la destrucción del territorio y sus ecosistemas -, una avalancha de treinta mil inmigrantes africanos se presenta como una grave amenaza para las Islas. Como estos últimos no son solventes, hacen su trayecto en embarcaciones precarias y eligen rutas cada vez más peligrosas para evitar encontrarse con los buques de guerra con que les reciben los gobiernos europeos; cuando no mueren ahogados en el intento, sus hoteles son Centros de Internamiento de Extranjeros (CIES), permanentes o improvisados en los sótanos de las comisarías. En estas cárceles encubiertas las personas inmigrantes pueden pasar hasta cuarenta días. Como no son turistas, a la salida de estas prisiones su destino es la repatriación o una orden de expulsión que les condena a trabajar en la economía sumergida, aceptando condiciones de trabajo semiesclavas ante la permanente amenaza de expulsión.



“Que los africanos vengan a pedir socorro a los mismos que les roban demuestra su desesperación; que los que les roban reciban su demanda de socorro con balas y palos demuestra la irrevocable ignominia del capitalismo. Podemos hacer guerras lejanas, imponer programas de ajuste estructural, firmar en un despacho un acuerdo comercial y destruir diez países sin violar en apariencia ningún mandamiento. Pero si llaman a nuestra puerta unos hombres que tienen hambre y sed, entonces no nos queda más remedio que romperles la cabeza, dispararles y abandonarlos en el desierto. Se crea o no en Dios, esto es un pecado y un pecado tan vergonzoso, tan sucio, tan abyecto, tan despreciable, que no es raro que hagamos un esfuerzo tan grande por ocultarlo, olvidarlo o justificarlo."
Santiago Alba Rico. 'Vendrá la realidad y nos encontrará dormidos'.


Para saber más: La obscena transparencia del Plan África. Eduardo Romero.

Derecho a la propiedad. ¿Derecho natural?

“Aunque el agua de la fuente es de todos, ¿quién puede dudar que la recogida en un recipiente le pertenece al que lo llenó? Con su trabajo la ha sacado de la Naturaleza, donde pertenecía a todos, y con ello se la ha apropiado para sí”

Locke

Se toma como punto de partida “natural” una sociedad en la que las personas se ven sometidas a relaciones de subordinación y dependencia; Si a esto se añade el derecho de las personas a acumular sin límites, y a transmitir por herencia, toda clase de propiedades, nos encontramos con que el punto de partida es una sociedad en la que domina la desigualdad y la dependencia.

Los individuos que no poseen más propiedad que la de su propio cuerpo no les queda otro remedio que alquilarlo o venderlo a los propietarios de tierras y riquezas para sobrevivir, generando así servilismo y frustración contenida. Se perpetúa, de este modo, una sociedad desigual, en la que la cadena de dominación y dependencia presente en las sociedades jerárquicas anteriores, no sólo se mantiene entre ricos y pobres, sino que se prolonga también entre estos últimos hasta invadir todos los rincones de lo privado, para asegurar, mediante el miedo y el maltrato, el sometimiento de los individuos más débiles (mujeres, niños, ancianos y, a otro nivel, inmigrantes).

La única propiedad que asegura a todos los individuos la igualdad formal de derechos acordada es la propiedad de su propio cuerpo (que incluye cerebro y mente).

Para saber más: La economía en evolución: invento y configuración de la economía en los siglos XVIII y XIX y sus consecuencias actuales. José Manuel Naredo.

El momento de decidir




• No hay en este planeta espacio ambiental ni bienes ecológicos suficientes para que algunos cientos de millones de consumidores más se incorporen a nuestro “modelo de desarrollo”; éste es excluyente por definición.

• Ahora, una de dos: o cambiar este modelo –y entonces hace falta trabajar, producir y consumir de otra manera--; o desplegar y perfeccionar las estructuras de poder fascistas que in nuce ya existen, de manera que la raza de los señores domine sobre las razas de los esclavos dentro de un mundo congelado en desigualdades atroces. Tertium non datur.

• Tony Blair: “Actuar ahora puede ayudar a evitar los peores efectos del cambio climático. Si actuamos con previsión, podremos evitar perturbar nuestra forma de vida

Ése es el autoengaño donde se acunan nuestras sociedades sonámbulas. No podemos evitar el desastre ecológico sin perturbar nuestra “way of life”. Y cambiar duele...

• Para quienes hoy prevalecen, desarrollo sostenible quiere decir sustituir autos viejos por coches ecológicos, e instalar aparatos de aire acondicionado respetuosos con el medio ambiente; Para quienes resistimos, desarrollo sostenible quiere decir vivir bien sin coche y sin aire acondicionado, más allá de las cuestiones de ecoeficiencia, las duras y difíciles cuestiones de la suficiencia y la autocontención son inesquivables.

• La gran cuestión etico-política de nuestra época es la autolimitación. A partir de ahí: el reconocimiento del otro, las travesías de la belleza, el cuidado de lo diverso, el pensamiento fronterizo...

• Se trata, sobre todo, de hacer distinto y también de hacer menos, de ahí las dificultades políticas y sociales del asunto: añadir nos resulta fácil, autolimitarnos no, pero tenemos que aprender a decir 'no' colectivamente ante la terrible bulimia desarrollista.

Para saber más: Introducción encuentro de primavera: “Energía y sociedad: los debates sobre el agotamiento del petróleo y el ‘decrecimiento sostenible’”. Jorge Riechmann

Kerala

El estado de Kerala, situado en la costa oeste de la India, es uno de los lugares más densamente poblados del planeta. También es uno de los más pobres, según los estándares económicos en vigor, es pobre incluso comparado con los restantes de la India. El producto interior bruto per capita es sólo de 1.000 dólares anuales, unos 200 menos que la media de la nación y 26 veces menos que la media americana.

En Kerala, las casas son pequeñas y la ropa es simple y sin demasiadas filigranas. Para la mayoría de los 33 millones de ciudadanos keralitas (1998) , la vida parece condicionada por ajustadas demarcaciones dominadas por la agricultura. Sin embargo, tenemos que considerar lo siguiente:

  • La expectativa de vida en Kerala es de 72 años, que es una cifra muy cercana a la media americana (76 años) y mucho mayor que la media india de 61 años. La tasa de mortalidad infantil es de 19 por mil; en Argentina, por ejemplo se haya en el 14 por mil.

  • El crecimiento demográfico está también bajo control en Kerala. El índice de fertilidad es de 1.7 nacimientos por mujer, más bajo que en Suecia o en América. Pero lo que es quizás más impresionante es que el 90% de los keralitas están alfabetizados, unas cifras que equiparan este estado con Singapur o España. Es posible que los niños de Kerala mendiguen un bolígrafo, pero no dinero.

Kerala nos ofrece una lección crítica en estos tiempos de adoración al crecimiento económico a ultranza: la 'Buena Vida' puede conseguirse por otros medios, muy distintos a la promoción del crecimiento económico y a la acumulación de riqueza material.

“Kerala demuestra que una economía de bajo perfil puede crear una vida decente y abundante en todo aquello esencial para todos nosotros: salud, educación y comunidad”.

Bill McKibben

Para saber más: Kerala comunista

Por una sociedad en decrecimiento

Sabemos que la simple desaceleración del crecimiento hunde a nuestras sociedades en la desesperación a causa del desempleo y el abandono de programas sociales, culturales y ecológicos que aseguran un mínimo de calidad de vida. ¡Podemos imaginar la catástrofe que sería una tasa de crecimiento negativo!. Así como no hay nada peor que una sociedad de trabajo sin trabajo, no hay nada peor que una sociedad de crecimiento sin crecimiento.

Para concebir una sociedad serena de decrecimiento y acceder a ella, hay que salir literalmente de la economía. Esto significa cuestionar la hegemonía de la economía sobre el resto de la vida en la teoría y en la práctica, pero sobre todo dentro de nuestras cabezas.

El decrecimiento supone una organización diferente de la sociedad. Para sintetizar un programa es necesario reflexionar sobre seis objetivos; la seis ‘R’.

Reevaluar, esto es, revisar los valores en los que creemos y sobre los que organizamos nuestra vida y cambiar aquellos de deban ser cambiados.

Reestructurar, que significa adaptar el aparato de producción y las relaciones sociales en función del cambio de valores.

Redistribuir este concepto trata de la repartición de las riquezas y del acceso al patrimonio natural.

Reducir, quiere decir disminuir el impacto sobre la biosfera de nuestro modos de producir y de consumir.

Reutilizar, en lugar de tirar, los aparatos y los bienes de uso.

Reciclar los desechos de nuestra actividad.

Deberíamos priorizar valores como el altruismo, la cooperación, el placer del ocio, el gusto por vivir y el trabajo bien hecho, la racionalidad y sobre todo la elección de una ética personal diferente como la sencillez voluntaria.


La 'contabilidad' de Guaicaipuro Cuatémoc


Aquí estoy yo, Guaicaipuro Cuatémoc, llegado para descubrir a quienes celebran el descubrimiento. Aquí estoy yo, descendiente de quienes colonizaron América hace cuarenta mil años, venido para descubrir a quienes la descubrieron hace quinientos años.

Mi hermano europeo me exige, en su frontera, un visado para que pueda descubrir a quienes me descubrieron. El prestamista europeo me exige que pague una deuda contraída por Judas, que yo nunca autoricé que me fuera impuesta. El picapleitos europeo me explica que toda deuda debe ser pagada con intereses, aunque para ello sea necesario vender a seres humanos y a países enteros sin su consentimiento. Poco a poco voy descubriendo a los descubridores.

Yo también tengo pagos que reclamar. Yo también tengo intereses que exigir. Las pruebas están en el Archivo de Indias. Documento tras documento, recibo tras recibo, firma tras firma, demuestran que, tan sólo entre los años 1503 y 1660, llegaron a San Lúcar de Barrameda, procedentes de América, ciento ochenta y cinco mil quilos de oro y dieciséis millones de quilos de plata. ¿Expolio? Yo no le llamaría así, porque ello significaría que nuestros hermanos cristianos habrían violado su séptimo mandamiento. ¿Pillaje? ¡Que me perdone Tanatzin por pensar ni por un momento que, al igual que Caín, los europeos puedan matar a su hermano y negar luego su sangre! ¿Genocidio? ¡Eso equivaldría a darles la razón a difamadores como Bartolomé de las Casas, que equiparó el descubrimiento de las Indias con su destrucción, o a extremistas como el Doctor Arturo Pietri, que afirma que la emergencia del capitalismo y de la civilización europea actual se debe a ese flujo de metales preciosos!

¡De ningún modo! Esos ciento ochenta y cinco mil quilos de oro y dieciséis millones de quilos de plata sólo pueden ser considerados como el primero de una serie de préstamos amistosos, concedidos por América a Europa para contribuir a su desarrollo. Lo contrario presupondría crímenes de guerra, lo cual exigiría no tan sólo la devolución inmediata, sino también la correspondiente compensación por los daños causados. Prefiero creer en la menos ofensiva de ambas hipótesis. Esas exportaciones fabulosas de capital fueron el equivalente a un Plan Marshalltezuma para garantizar la reconstrucción de la Europa bárbara, arruinada por sus deplorables guerras contra el adversario musulmán.

Por esta razón, a medida que nos aproximamos al Quinto Centenario del Préstamo, tenemos que preguntarnos:

¿Qué han hecho nuestros hermanos europeos de racional, responsable, o al menos productivo, con los recursos tan generosamente adelantados por el Fondo Internacional Indoamericano?

La respuesta es: lamentablemente, nada. Desde el punto de vista estratégico, los dilapidaron en batallas como la de Lepanto, en armadas invencibles, en Terceros Reichs y en otras formas de exterminación mutua, tan sólo para acabar siendo ocupados por las tropas yanquis de la OTAN, como un Panamá cualquiera, sólo que sin canal.

Desde el punto de vista financiero, han sido incapaces -incluso después de una moratoria de quinientos años- de devolver el capital con intereses, o de independizarse de su necesidad de réditos, materias primas y energía barata, que siguen importando de eso que llaman Tercer Mundo.

Este lamentable espectáculo corrobora plenamente la afirmación de Milton Friedman, en el sentido de que una economía subsidiada nunca puede llegar a funcionar adecuadamente, al mismo tiempo que nos obliga a exigirles -por su propio bien- esa devolución con intereses del capital prestado, que tan generosamente hemos pospuesto durante todos estos siglos.

Una vez dicho esto, queremos dejar claro que nos abstendremos de cargar a nuestros hermanos europeos esos intereses despreciables y sangrantes, del veinte o el treinta por ciento, que ellos aplican a los países de eso que llaman Tercer Mundo. Lejos de ello, nos limitaremos simplemente a reclamar la devolución de todos los metales preciosos prestados, más un modesto interés fijo del diez por ciento, acumulado a lo largo de trescientos años. Sobre esta base y aplicando la fórmula europea de interés compuesto, tenemos el placer de informar a nuestros descubridores que tan sólo nos deben, como primera entrega a cuenta de su deuda, una masa de ciento ochenta y cinco mil quilos de oro y dieciséis millones de quilos de plata, elevada a la trescientosava potencia. Ello equivale a un número de más de trescientos dígitos y a un peso que supera al de todo el planeta Tierra.

¡Qué montañas inmensas de oro y plata! ¿Y cuánto pesarían si calculáramos su coste en sangre? Afirmar que, en medio milenio, Europa no ha sido capaz de producir suficiente riqueza como para atender a un interés tan modesto, equivale a admitir el fracaso financiero más absoluto del capitalismo.

Los pesimistas del Viejo Mundo aseguran que su civilización está ya tan en bancarrota, que no puede atender a sus compromisos financieros y morales. Si ese fuera el caso, nos daríamos por satisfechos con que se nos pagara con la bala que mató al poeta.

Pero eso no es posible, porque esa bala es el mismísimo corazón de Europa.

Para saber más: Discurso de Guaicaipuro Cuatémoc en ocasión del Quinto Centenario del “descubrimiento”